Ir al contenido principal
Dolar: venta Bs 6,96 | compra Bs 6,86
GIF ANF suscríbete
 

Opinión

Romper ataduras

1 de Abril, 2024
Compartir en:
PEDRO GARECA PERALES

Cuando la gente se siente insegura por el calado de desprestigio nacional e internacional que se observa en la justicia, es un éxito para la irracionalidad decadente institucional del partido de gobierno; y, a su vez, una furtiva frustración para la comunidad. 

Sin embargo, el milagro de la Resurrección de Jesús rompe ataduras para salvar a la humanidad de los pecados cometidos y para vencer los regímenes dictatoriales que no quieren mostrar la realidad de la opresión e injusticias, dejando marcado que en estos tres Días Santos después de su muerte en Viernes Santo, nos potencia con la fuerza del Triduo Pascual y la libertad espiritual que derrumba al sistema, y el gran poder de Dios para triunfar sobre la muerte. Así se manifiesta que la razón es más fuerte que la irracionalidad, la verdad más fuerte que la mentira y el amor más fuerte que la muerte (Domingo de Pascua 31-03-24).

El Papa Francisco contagiaba esta alegría de la victoria de Jesús exhortando “Cristo vive”: “Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida… ¡Él vive y te quiere vivo! “Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Ël estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza”.

En visión material, no es la defensa de nuestros intereses lo que nos llevará al mutuo respeto porque la defensa de algo, de los propios intereses políticos en este caso, siempre niega justicia al otro. Seamos verdaderamente valientes y devolvámosle al otro su dignidad.

Esta reflexión nos conduce desde el fundamento divino de la humanidad en la cultura y deseo de convivencia y bienestar y de movernos en ella desde la dignidad y la justicia, y por eso es qué el vivir en la lucha, la desobediencia, la corrupción, la injusticia, el control absoluto y la continua negación de la dignidad, sin duda, traen la falta de respeto por sí mismo y por el otro lado constituyen una enajenación de la vida humana y nuestras libertades.

Lo triste es que mientras eduquemos a nuestros hijos en la valoración de las guerras, la corrupción, la violación de la Constitución, procesos eleccionarios para magistrados poco transparentes, las jerarquías manchadas con degradación moral y el control arbitrario del poder, no podremos vivir en la cooperación, la solidaridad, la participación democrática y la dignidad, puesto que de esa manera seguiremos negando nuestra responsabilidad en el mundo que construimos al vivir por obra y gracia de Jesús el Nazareno, y por tanto seguiremos hablando a las generaciones de la mentira y el egoísmo humano para justificar el no hacernos cargo de ella.

Si el aparato estatal simboliza la injusticia y es vista como abundancia armónica en el proceso de preselección de magistrados ya en su fase de revisión de postulantes, situación desagradable que las instituciones civiles que ejercen con derecho la función de veedoras han tenido que soportar la restricción del acceso a documentación de los postulantes (24 horas antes del cierre), para comprobar los requisitos comunes y especiales de los aspirantes y constatar si fueron habilitados o inhabilitados legalmente, la observación le resta credibilidad al proceso, por cuanto se trata de un conjunto de profesionales especialistas en Derecho que merecen la consideración y respeto si están acreditados y reconocidos por las Comisión Mixta de Constitución y Justicia Plural de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

En esta línea, en el derecho comparado se exige que los postulantes no tengan ninguna militancia política partidaria en su vida profesional; no hayan sido designados como magistrados por el poder ejecutivo mediante Decreto Supremo y se prohíbe la reelección o designación por otro periodo. Si se cumplen estos requisitos, se venderá seguridad y transparencia al proceso para magistrados y será una forma de romper ataduras sin costo alguno para el pueblo.

Para evitar posiciones sesgadas en las fases de calificación de méritos y evaluación, consideramos importante que a los postulantes habilitados a los distintos órganos de la justicia (TCP, TSJ, TA y CM), se les aplique la evaluación práctica que comprenda los siguientes aspectos centrales para verificar su experticia al cargo que postulan: a) Redactar un auto de admisión de un asunto de puro derecho y redactar en el fondo la doctrina legal  penal y un Auto de extradición ( para el TSJ); b) Redactar una sentencia en grado de revisión de Acción de Amparo Constitucional, Acción de Libertad; Acción Popular; Acción de Cumplimiento; Acción de Protección de Privacidad; Acción Abstracta de Inconstitucionalidad o Conflictos de competencias entre órganos del poder público, entre el gobierno plurinacional, entidades territoriales autónomas y descentralizadas y entre ellas (para el TCP); c) Redactar autos en el fondo en recursos agrarios, forestales, ambientales, recursos hídricos y demandas de nulidad y anulabilidad de títulos ejecutoriales e invasión a propiedades (para el TA) y d) Redactar una sentencia en proceso disciplinario (CM).

El pueblo tiene sed de cambio en la justicia y a través de este procedimiento práctico que se plantea, aspiramos a contar con magistrados idóneos y con una experiencia comprobada y admirable, para que los derechos fundamentales de todas las personas estén protegidos judicialmente con eficacia.

A propósito del clamor de transformación de la justicia, aunque la elección de magistrados no sea lo suficiente por la profundidad de la crisis, el profesor Rogelio López Sánchez dice: “La virtud principal del juez en la actualidad, es precisamente garantizar la coexistencia de tres elementos: Ley, derecho y justicia, a través de métodos de interpretación cada vez más dinámicos, y acordes a la realidad social del momento”.

El autor es abogado constitucionalista y defensor de DDHH

Etiquetas