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Opinión

Los zapatos del presidente

17 de Junio, 2024
ARTURO YÁÑEZ CORTES
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No quisiera estar en los zapatos del presidente Arce Catacora, pues como diría el siempre ponderado y extrañado PAULOVICH: “La cosa está que arde y no hay orden de parar”. Pese a sus inútiles gimnasias verbales y obscena propaganda oficial, es inocultable que su gobierno ha devenido en una crisis en todos los ámbitos posibles. Y escribo “devenir” pues lo actual viene desde antes, aunque le está explotando en la cara, de cuando -según el- era “Super Luchín” y tenía la economía blindada, etc.; es decir hacía de Ministro de Economía y Finanzas de su impresentable ex jefazo.

Y es que se vea por donde se vea, e insisto, pese a su propaganda oficial que raya en la sinvergüenzura y ni qué decir la incompetencia de su gabinete que en vez de ayudar más bien le perjudica -algunos hasta piensan que le están haciendo de caballo de troya-, resulta que la continuación de su administración, pues también no se puede ignorar por muy peleado que esté con su mentor que le designó como candidato, es una pésima continuación de los laaaargos 14 años previos, siendo un completo fracaso.

La justicia está peor de lo mal que ya estuvo durante ese lapso. No existe un solo informe serio (Ej: World Justice Proyect) que no nos situé en el podio de los peores sistemas de administraciones de justicia a nivel global, y eso sin contar aún la indigna auto prórroga de sus ex magistrados empernados en el trono, mientras les duren sus “buenos servicios” al gobierno. 

De acuerdo con el último informe de la Heritage Foundation sobre la Libertad Económica en el mundo, Bolivia ocupa el puesto 165 de 169 a escala mundial y el puesto 30 de 32 a nivel regional; no podía faltar, junto con las tiranías de Cuba y Venezuela, con las que su inepta política internacional hace empanaditas.

Según The 1841 Foundation que elabora el Indice de Infiernos Fiscales, Bolivia también ocupa el podio (contando desde abajo, que conste) en ese ranking mundial logrando el deshonroso puesto 7 caracterizado entre otras, por tratarse de países con impuestos desproporcionados y nula seguridad jurídica; es decir, aquellos de los que en vez de atraer inversiones, las ahuyentan; al igual que la riqueza, trabajo y por supuesto dólares.

Su extraviada e inepta política exterior es otro fracaso. Por cuestiones ideológicas y revelando una indigna sumisión continuando con la de su ex jefazo, hace empanaditas con tiranos del calibre de Putín, Maduro o los orates nicas o los temibles iraníes. No se enteró que, en diplomacia, donde se juegan los altos intereses nacionales, los países tienen intereses, no amigos, peor en términos de tontos útiles. 

Nuestro actual asilamiento es tal, que ahora con las papas que arden, sus amiguetes no nos darán nada de lo que necesitamos con urgencia. Su último viaje a Rusia ha sido patético, pues trajo promesas de becas para estudiar ruso ¿Le interesará a alguien? El meme lo dice todo: sentado con el requerido por la Corte Penal Internacional en la foto protocolar, el tirano le dice: ¿En que más te puedo ayudar Luchito? Y el Presi, sentado con una canasta de tomates y cara de felicidad.   

Y así sucesivamente, la lista de fracasos medidos por organismos independientes, obviamente completamente distintos de los funcionarios del gobierno, podría sumar y seguir contrastando radicalmente con el país de las maravillas que el presidente y sus muchachos nos la quieren charlar, usando nuestros pocos recursos en propaganda, sin el menor atisbo ya de alguito de vergüenza siquiera.

Lo peor de todo es que el presidente no puede salir de su burbuja. Le diseñaron una imagen de tecnócrata especialista en economía y ahora la crisis económica la ha explotado en su cara, y lo único a lo que atina es tratar de echarle la culpa a sus antecesores cuando él fue quien tenía el mando en ése ámbito desde la década anterior, y/o a todos los que se mueven en sentido contrario; pero liderazgo para plantear soluciones, ni de taquito plantea. Necesitamos liderazgo y soluciones, los supuestos culpables que por el momento esperen.

Le debe ser muy pero muy complicado admitir que él fue -así sea de cajero aunque se daba ínfulas de Maestro (“Super Luchín, ta ta ta ta”)- el artífice del “milagro” del modelo económico social productivo, cuando ahora objetivamente hace aguas por todos sus flancos. Otra vez, el meme lo dice todo: “EL PRESIDENTE ARCE NO PUEDE AHORA SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS QUE CAUSÓ… EL MINISTRO ARCE”. (Anónimo, circula profusamente en las temibles RRSS).     

Arturo Yañez Cortes

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