Cultura y farándula

28 de septiembre de 2021 16:25

Santo Vituperio: la novela más beniana de Homero, es su hija predilecta

Podemos decir que Santo Vituperio tiene mucho más que ver con el Beni que con el actual San Lorenzo (Santa Cruz), incluso, por qué no, pensar que, en el fondo, ahí donde nace el inconsciente, Homero describió una ciudad beniana, solo que con otro nombre.

Homero Homero Carvalho. Foto: Página Siete
jub12
Trinidad, 28 de septiembre (ANF).- Homero Carvalho tiene en su trayectoria más de media docena de novelas escritas, con una ganó el Premio Nacional de Novela 2008 (La maquinaria de los secretos), pero a decir del mismo autor, es Santo Vituperio, su novela más querida.

Para un escritor hablar de cuál es su mejor o más querida novela, es casi como que un padre o madre elija a qué hijo quiere más. Pero en el caso de este escritor en particular, su honestidad al afirmar su preferencia por Santo Vituperio nos dice más de la obra que del escritor en sí.

La novela, cuya última edición fue el 2018, ambientada en Santa Cruz de la Sierra (claro que en la obra utiliza otro nombre), toca una diversidad de temas que aun hoy están presentes en la mayoría de las sociedades del oriente boliviano, particularmente en sociedades como la de Trinidad.

¿Cómo una novela ambientada en Santa Cruz, puede considerarse la novela más beniana de Homero Carvalho? Sencillo, entre la diversidad que aborda la obra, muchos elementos están muy presentes actualmente en las sociedades que componen los pueblos y ciudades del Beni.

Esa afirmación no es suficiente para asegurar que la novela en sí puede ser beniana, sin duda alguna que no; pero, capaz hay que escarbar un poco más en su lectura, en las palabras intermedias, en el origen de las historias, en la construcción de los escenarios, para encontrar ese origen beniano de Santo Vituperio.

No es que los académicos se equivocaran y que varios críticos y literatos hubieran leído la obra mucho tiempo antes, y hubieran escrito sendas críticas sobre la misma, sin tocar un tema que parece relevante. No, no es eso, sin duda alguna los análisis de esta novela son espectaculares, completos y pueden ser mucho más prolijos que éste.

Pero ellos no buscaron desde el Beni, no se inmiscuyeron en la obra desde la idiosincrasia beniana, desde la estética beniana, desde la semiología beniana. Santo Vituperio es una novela gramaticalmente beniana.

Una obra pertenece a un lugar, si tiene aspectos estéticos, gramaticales, discursivos; dicho de un modo más sencillo, una novela adquiere pertenencia a un lugar (país o región) si está escrita de acuerdo a una misma estética, a un mismo discurso y eso al final determina incluso la gramática con la que escribirá el autor.

Homero construye una historia más allá de la sociedad de San Lorenzo (nombre ficticio de la ciudad en la novela), escribe desde una periferia donde sexo, lujuria, placer pecado y religión están omnipresentes, esos tópicos son la piedra angular desde donde las sociedades benianas hoy libran una batalla entre conservadores y progresistas (una batalla que pocos se dan cuenta que se está librando).

Homero escribe como un beniano, y hace que San Lorenzo sea la representación de una ciudad que bien podría ser Trinidad, Santa Ana, San Joaquín, San Borja, el escritor imagina todos estos aspectos que dan forma la periferia de las sociedades conservadoras de nuestro entorno, sus personajes hablan como lo haría un trinitario, un movima, un borjano.

Podemos decir que Santo Vituperio tiene mucho más que ver con el Beni que con el actual San Lorenzo (Santa Cruz), incluso, por qué no, pensar que, en el fondo, ahí donde nace el inconsciente, Homero describió una ciudad beniana, solo que con otro nombre.

Y si este punto no basta, la forma en la que escribe es la que termina de traer Santo Vituperio a la literatura beniana; sus modismos, la forma en la que construye las palabras, la gramática y la sintaxis de la obra son ineludiblemente benianas, es en el fondo el reflejo de una estética beniana.

Cuando el autor se mete en el campo de la descripción de Ines por ejemplo, la estética, las palabras con las que describe a la prostituta (sí, en la novela el personaje principal es una prostituta), son palabras picarescas, lujuriosas, palabras que vienen del universo discursivo, del léxico beniano. 

Homero tiene una estética beniana, construye la obra desde la otredad y la llena de una ficción que raya el realismo mágico, una forma en la que los escritores y poetas benianos, hace décadas relatan la vida en medio de los montes y pampas.

Lo que más me llamó la atención de la obra, fue la caricaturización de la sociedad conservadora, al mostrarla en todas sus contradicciones, Homero se burla de ella; se burla de la casta social que hipócritamente censura el sexo, se burla de la sociedad clasista que ningunea a los pobres por ser pobres y construye su escala de valores desde lo que aparentan y no desde lo que son.

Homero es un escritor tan prolijo, que puede darse el lujo de romperlo todo, sin que se note, y ser crítico con una sociedad, que sin darse cuenta seguirá aplaudiendo. Porque al final, el escritor tiene que tener empatía, honestidad y superioridad moral, porque si no denunciamos las hipocresías de nuestro entorno, entonces, mejor dediquémonos a otra cosa.

Quiero creer, que cuando llegue el momento de construir el canon de la literatura beniana, Santo Vituperio estará en él; no puede ser de otra forma, no puede ser de otro modo. 

Nuestro escritor más universal, nos regaló una de esas obras perfectas, que son universales sin pretenderlo y que, a pesar de esto, nunca dejarán de pertenecer a un lugar en específico, y en este caso, el lugar de esta novela es aquí en el Beni, junto a las grandes obras de la literatura beniana, esas que debemos garantizar que perduren para siempre. 

/ANF/




Noticias relacionadas:

Opinión

Noticias