Opinión

1 de agosto de 2019 18:53

Réquiem para OAS, ¿y alguno más?

1.ucb-inscripciones-inscribete-728x90

Tanto marear la perdiz para nada. Ya habían errado el camino al cargar el fardo de peculados a la Odebrecht; luego, al concentrar la pesquisa hasta antes de Evo, el año 2005. Hablo de la corrupción en construir caminos en Bolivia. ¿Fue por ignorancia o esquivaron deliberadamente el quid del asunto? Rayaron una claramente delimitada cancha a la Comisión Legislativa a cargo de indagar nexos entre corruptoras empresas brasileñas y políticos bolivianos corruptos.

Todo empezó con un Brasil flexionando músculos de potencia regional que se creyó poder mundial: siguió el ejemplo de EE.UU, que vincula apoyo financiero estatal a emprendimientos capitalistas de su propia camada. Las inconductas corruptas de las empresas brasileñas se repitieron en el Ecuador, Argentina, Colombia y Venezuela.

El tema resurgió en el artículo brasileño “Réquiem para OAS” de la revista “Isto é” de 12 de julio de 2019. La empresa bahiana fue central en la condena de Inácio “Lula” da Silva, por recibir un apartamento y remodelarlo a su suntuoso gusto en Guarujá, lujoso distrito playero de São Paulo. Fueron “propinas” o sobornos a cambio de “favores” del Presidente brasileño. Es cierto, el ascenso de la OAS se debió a jugosos contratos en el Nordeste brasileño; desde 1986 se convirtió en una de sus 10 mayores constructoras.

¿Es Bolivia una “isla de la fantasía” en medio de un mar continental de corruptelas? Tal vez las obras bolivianas resbalaron a la OAS, que quizá se graduó a las ligas mayores con inversiones en países pobres. Olían hediondo las carreteras Potosí-Uyuni y Potosí-Tarija, pero la perla es la carretera que los brasileños llaman “Transcocaleira”: la Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Como lanza mortal atravesaba por la mitad el Territorio Indígena y Parque Nacional “Isiboro-Sécure” (Tipnis), favoreciendo a cocaleros que ya habían invadido el área protegida en el infame “Polígono Siete”. 

No eran poca cosa para Bolivia: $850 millones de dólares, de los cuales más de $400 millones correspondían a un contrato de la OAS, asesina del Tipnis, que tenía un sobreprecio de $170 millones. Los indígenas, quizá desde entonces discriminados como “de las tierras bajas” (verbigracia, “cambas”), opusieron férrea resistencia. Su “Marcha por la Dignidad y el Territorio” desnudó la gran mentira de un Gobierno que se suponía defensor de todos los indios.

La sinuosidad culebrera y mentirosa del régimen de Evo Morales habría de mostrarse en afirmaciones iniciales de cancelar la criminal obra, para luego calmar los ánimos de sus bases cocaleras asegurando que la carretera asesina se haría sí o sí. Completaron los puentes necesarios, lo que condenaba a muerte el Parque, ya que los cocaleros se desplazarían por todo el trayecto en polvorientas movilidades. Hace unos días, el demagogo prorroguista pidió a la población beniana que denuncie a los “enemigos” que perjudicaron la carretera asesina del Tipnis.

Las últimas indagaciones de fiscales especiales de la Operación Lava Jato, esfuerzo anti-corrupción que sacudió Brasil, comprometían a la esposa de otro Presidente populista en el Perú: Ollanta Humala. La ex Primera Dama había sostenido reuniones con el mandamás de la OAS para los detalles de los pagos ilícitos, al extremo de que el dueño de la OAS precisó que las “coordinaciones” se harían con el ex director de obras en el país vecino. Para ese entonces era un medroso gato panza arriba buscando la reducción de sus condenas mediante la “delación premiada”.
           
Los periodistas brasileños no se hacen asquitos con indagaciones sobre las posibles “tenebrosas transacções”, en Bolivia, como decía el cantautor y poeta brasileño Chico Buarque.

Conjeturaban que después de discursear en Santa Cruz de la Sierra, Lula da Silva y Evo Morales tuvieron un encuentro reservado sobre los 306 Km de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, que aparte de asesinar el Tipnis, era la más cara de Bolivia y la financiarían los brasileños. Más aun, habría una decena de millones de dólares de la OAS para financiar las campañas políticas en Perú y Bolivia. Hacía ocho meses que Lula da Silva ya no era presidente del gigante vecino, pero seguía siendo un efectivo gestor con la plata de sobornos de OAS con destino a partidos políticos afines. ¿Por qué hoy se rasgan las vestiduras husmeando aportes eleccionarios a opositores?
           
Con aire caliente que recuerda la profecía demagógica de algún impostor, ahora el jefe de campaña del prorroguista anuncia que hasta el año 2015, Bolivia tiene que convertirse en la mayor potencia de América Latina, con Evo Morales como presidente. Los milicos de países vecinos se deben despanzurrar de risa.
           
¿Será que en las espaldas bolivianas se pueden sembrar nabos?

Winston Estremadoiro

Opinión

Noticias