Opinión

23 de noviembre de 2018 08:53

Preparándose para lo peor

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Sostengo que Estados Unidos padece de un racismo soterrado anclado en prejuicios y rasgos fenotípicos anglo-sajones. Es prueba de ello el prejuicio persistente a antiguos esclavos africanos por su color de piel; a irlandeses por ser católicos; a italianos tipificados de grasientos o de mafiosos; a chinos martillando rieles ferrocarrileros; a japoneses recluidos en campos de concentración en la II Guerra Mundial. Ahora son los migrantes menoscabados de "latinos". ¿Acaso los estadounidenses no se han adueñado del gentilicio "americanos"?

En alguna parte había leído que era lo más importante de la última consulta electoral en EE.UU, así que pedí a un amigo boliviano-estadounidense que enviase notas o referencias sobre enmiendas constitucionales. El partido Demócrata retomó la mayoría en la Cámara de Representantes (En Bolivia son Diputados, aunque más de uno de ellos es calumniado de ser hijo, o hija, de una madre injuriada). Elegir diputados  de ancestro indígena, de sexo femenino, o de alguna minoría étnica en un país prejuicioso no es poca cosa, dijo mi fuente.

Lo importante de la mayoría demócrata en la Cámara Baja del Congreso estadounidense, es permitir investigar la sinuosa trayectoria de Trump respecto a sus impuestos. Habrá un festín noticioso si anuncian alguna avivada en tema que fuera el resquicio para meter en chirona al notorio mafioso Al Capone. Vaya y pase hacerse al sueco para no sufrir agresiones en tiempos anti-teutones, pero es otra cosa mentir al declarar sobre el pago de impuestos.

La nota titulada "Preparándose para lo peor", desilusionaría a algún lector porque no trato de un populista de izquierda sino de un populista de derecha. Decía que el Presidente Donald Trump se ha recluido con sus abogados a analizar cómo responder a preguntas del consejero legal especial Robert Mueller. El tufillo corrupto trasciende en círculos cercanos a Trump. A mediados de septiembre pasado, un otrora manager de su campaña electoral caído en desgracia, fue declarado culpable de eludir su registro como "agente extranjero". Antes, en agosto, había sido declarado culpable de ocho cargos de crimen financiero.

Prepararse para lo peor refleja la ansiedad que cala en el mundillo de Trump. A lo Evo, quizá razonó que lo mejor era dejar sus metidas de pata a los abogados, para limpiar la bosta que deja su bocaza que dice lo que no debe y escucha lo que no quiere. La sospecha es que su campaña de 2016 será acusada de conspirar con "hackers" (terroristas digitales) rusos para llevarle a la Casa Blanca. Allí pueden levantar cargos penales y ronda el fantasma del "impeachment".

Similar inquietud se refleja en la fijación que estos días tiene Evo Morales con la "guerra digital". En Bolivia se trata de una re-re-reelección inconstitucional de un mandatario entercado en prorroguismo de dictadura en ciernes. En Brasil la fortaleza de su sistema judicial se nota en Sergio Moro, nuevo Superministro de Justicia. El verdugo de las corruptelas de Lula da Silva y "bandeirantes" empresariales que obtenían obras con "coimisiones", es noticia que debería provocar ansiedad en los allegados de quien tal vez es el último Mohicano hasta ahora sin tocar por la corrupción develada por el Operativo Lava Jato.

Me dirán que hay una Comisión oficial que pringaría hasta a un candidato presidencial. Pura politiquería. ¿Por qué se detuvo la indagatoria en el año 2005? ¿Por qué solo proyectos de Odebrecht y Camargo Correia? ¿No continuó la corrupción en adjudicaciones sin licitar a partir de 2006? ¿No había sospechosos sobreprecios en obras a cargo de la OAS a partir del 2006 durante la gestión de Evo Morales? ¿Acaso Lula no está viendo el cielo a cuadritos por sobornos recibidos de la OAS?  

Gabriela Hardt, sucesora de Sergio Moro a cargo de Lava Jato, puede ser aún más dura, lo que no es un simple juego de palabras con su apellido. Pregúntenle a José Dirceu, mano derecha de Lula, que cumplirá más de 30 años de cárcel por orden de esta feminista y deportista jueza de 42 años. Durante una tensa audiencia, advirtió a Lula: "Señor ex Presidente, esto es un interrogatorio y si comienza con ese tono conmigo va a tener problemas". La indagación sobre la finca de Atibaia es una de 9 causas judiciales que vinculan a Lula con OAS. ¿Qué tal si entre medio surgen Evo Morales y su entorno?

Pronto se conocerá y tienen que prepararse para lo peor, peor si es época de elecciones en Bolivia. Así los jueces del Poder Judicial y los Fiscales acusadores sean "chupatetillas" de prorroguista jefazo de palacio, museo, monedas, sobreprecios y otros abusos dispendiosos de la plata del pueblo.

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