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Opinión

29 de agosto de 2019 18:18

Epidemia de piromanía

ESCRITORIO 1

El hemisferio sufre una epidemia de piromanía, porque los humanos son los mayores culpables, lo recuerdan los científicos. Para mayor precisión, habría que añadir a los políticos.

En el “imperio”, Donald Trump anuncia arremeter contra lo más sacrosanto, su Constitución. Ridiculiza que bebés nacidos allí no tendrán ipso facto la ciudadanía estadounidense. Es algo atribuible a prejuicios contra los “latinos”, ya que es dudoso que abarque a vástagos de teutones, que quizá “se hicieron a los suecos” para eludir el servicio militar.

La ocurrencia vino después de ofrecer la compra de Groenlandia. No gustó a los daneses. El bruto millonario tal vez ignora que Dinamarca, país si bien está en los 11 primeros en PIB de países de mundo, tiene un índice de Desarrollo Humano (IDH) superior a EE.UU (0,929 versus 0,924). Eso sí, ojala que daneses no sean sindicados de acoso sexual porque sus mujeres, “a teta pelada”, están dirigiendo el tráfico vehicular.

Sostengo que Boris Johnson es la versión inglesa de Trump. ¡Ah!, dirá algún zonzo, pero Trump ha denegado la visa a la querida de Johnson. Tal vez eso tuvo más que ver con su reunión con un autoproclamado presidente de Somalilandia, un territorio que EE.UU considera parte de Somalia. 

Sea lo que fuere, llegó tarde al velorio de plantas y animalitos en la quemazón de la Amazonia. Recién el 23 de agosto mandó un “twit” ofreciendo ayuda a Bolsonaro de Brasil. Peor aún después que los argentinos siguen aquejados por la “peronitis”, enfermedad que nada tiene que ver con la “peritonitis” y mucho con el populismo de Perón.

Jair Bolsonaro, además de ufanarse de ser “el Trump sudamericano” ha sido comparado por el convicto Lula con el emperador Nerón que incendió Roma mientras tocaba su laúd. El mismo declaró que si antes era conocido como “Capitán Motosierra”, hoy es “el Nerón que está incendiando el Amazonas”. ¡Le echa la culpa a las ONG medioambientalistas que defienden al “pulmón del planeta” que es la Amazonia!

No es poca cosa. Los focos de incendio aumentaron en Brasil un 82 por ciento en relación al año pasado, alerta la BBC. Datos del gobierno brasileño indican que “entre enero y agosto de 2019”, aumentaron a más de 70.000 los incendios, comparados a menos de 40.000 en 2018. Se achaca a Jair Bolsonaro de semejante “crimen ambiental” por acelerar la deforestación de la selva amazónica desde su llegada a la presidencia de Brasil. Otras fuentes citan cifras mayores.

¿Su reacción?, despedir al denunciante director del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE), cuyo nombre alude a que habrá que migrar al espacio tanto que se jode al planeta. En obtusa terquedad, insiste en favorecer a madereros, ganaderos y mineros. Achaca los incendios forestales a la época de “queimada” cuando preparan tierras mediante chaqueo y quema. Si no fuera populista de derecha, al otro extremo del espectro político del Jefazo prorroguista nuestro, tal vez sería un héroe para los cocaleros en el infame Polígono Siete del Tipnis.

En Bolivia, el mentiroso Movimiento al Socialismo (MAS), tiene un atributo más del prorroguismo dinástico de las monarquías: es una “burrarquía”. ¿Estaba ebrio o qué?: daba vergüenza verlo balbuceando palabras, siendo el Presidente de todos los bolivianos. A estas alturas, es “casi” difícil, dijo (me recordó a las “casi” embarazadas) controlar los incendios: claro, tardaron 2 semanas en atender urgentes pedidos de ayuda de regiones afectadas. ¿Será cierto eso del circo de exhibir vituallas y remedios, para después cargarlos en camión para una “función” en otro pueblo? Hasta sus inventores chinos se sorprendieron con los 1.360 “kilómetros” de fideo; expertos en el Sistema Métrico Decimal están azorados ante nuevos inventos bolivianos de unidades en “kilógramos”. El toque que faltaba vino de su Vice matemático con orejas de burro: ahora 16 más 6 es 24.

Las 500 hectáreas del devastador incendio en la Chiquitania habían sido 500.000; hoy son un millón, ¿y mañana? En un ejemplo de que tranca el corral después de que escapó el burro, ahora el “Supertanker” distrae atención de los negligentes criminales, porque los bolivianos somos ingenuos, así el daño ya esté hecho. El avión cobrará miles de dólares por hora y por vuelo. Lo correcto es que los gastos corran a cargo de las fortunas personales de quienes que por dos semanas no hicieron caso de los pedidos de socorro de los afectados.

Es prueba de que el régimen de Evo Morales es andinocéntrico. Ahora “originarios” tendrán charangos con caparazones ya no de quirquinchos sino de “tatuses”; las tortugas, además de lentas, hablarán “chuto” cocinadas por las llamas. Aprovecharán la tierra los cocaleros que sembrarán la “hoja sagrada” en el inmenso bosque seco que es el Valle de Tucabaca.

¿Será que en las espaldas bolivianas se pueden sembrar nabos?

Winston Estremadoiro