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Opinión

20 de febrero de 2020 07:50

De buitres, comadres y compadres


Sí. “Cargar” comadres sigue siendo una actividad a la que, en broma o en serio, siguen convocándose hombres de toda edad hoy, Jueves de Carnaval, cuando abundan las fiestas exclusivas de mujeres que han resignificado la tradición tarijeña.

En conversaciones privadas y no tan privadas es recibida con risas la propuesta de “cargar o puertear comadres”. No pasa de una broma, en muchos casos, que sin embargo normaliza la búsqueda de citas –por usar alguna palabra– cuando es posible que la mujer se encuentre en un estado de vulnerabilidad por el consumo de bebidas alcohólicas. Y si el objetivo es tener relaciones sexuales con una mujer que no ha dado su consentimiento, se está normalizando una violación.

No ocurre solo en “comadres”, claro. Esta semana un hombre de unos 50 años terminó en la cárcel porque abusó sexualmente de una joven de 24 que tomó un taxi al salir de una discoteca. Era el acompañante del chofer del taxi; al ver vulnerable a la joven la forzó a descender del vehículo con él e intentó vejarla. Fue un desconocido. Pudo haber sido un “amigo”. Semanalmente la Policía informa de “amigos” aprehendidos por hechos similares.

Sin embargo, en este momento, al menos en la capital la polémica es otra. Hace dos años, una joven en estado de inconsciencia se semidesnudó en una fiesta de comadres y, a vista de todo el público, de los organizadores y del mismo stripper que la animaba, protagonizó un espectáculo que se viralizó en redes sociales. La señalamos a ella como única culpable y se usó abusivamente su imagen. No nos preguntamos o nos preguntamos poco de los “buitres” alrededor del hecho. Y el cuestionamiento al control de la autoridad, al tratarse de un espectáculo público, derivó, entre otras prohibiciones, en el veto a los desnudistas en las fiestas de comadres.

Por segundo año consecutivo, esta prohibición específica ha generado una polémica –nacional, incluso– y el rechazo de activistas y ciudadanos que ven una falsa moral y un afán de controlar a las mujeres porque, además, las restricciones vigentes no se anuncian con tanto énfasis para el Jueves de Compadres en el que hay fiestas que transcurren con tantas o más strippers que los vetados para comadres.

Pero está claro que este tema va más allá de un hombre o una mujer quitándose la ropa. Una de sus aristas es la seguridad, tarea en la que queda mucho por hacer. Y si la seguridad es el objetivo de todos, ojalá que la anunciada vigilancia para evitar strippers en las fiestas de hoy, que hasta burlas ha generado, se vuelque a los “buitres” y no a las comadres.

Ojalá que la acción estatal y no solo policial –porque implica educación y sensibilización y no solo coerción– se extienda durante todo el año porque los verdaderos “buitres”, aquellos de los que no queremos hablar, no se limitan a una fiesta. 

Apuntemos bien los esfuerzos.

Raykha Flores Cossío

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