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Opinión

23 de julio de 2019 08:59

Vincent Lambert: Eutanasia forzada en Francia


El 11 de julio de 2019 murió Vincent Lambert de 42 años quien en 2008 tuvo un accidente de moto y quedó tetrapléjico en estado vegetativo, y fue internado en el Hospital de Reims (Francia). En 2011, los médicos descartaron toda posibilidad de mejora y en 2014 su estado fue calificado como “vegetativo”. En este tiempo, el hospital había obtenido tres veces la autorización para cesar el tratamiento, pero no pudo aplicarla por la acción judicial de los padres quienes indicaban que su hijo en determinados momentos estaba “más despierto”.

La última vez que inició el protocolo para dejarle morir fue el pasado mayo, pero el Tribunal de Apelación, al que los padres recurrieron, frenó ese proceso con una sentencia que fue invalidada por el Tribunal Supremo. Ese día, el abogado de los padres amenazó con denunciar al doctor Vincent Sánchez por "asesinato con premeditación" en caso de que activara el proceso. La madre de Lambert inició un "llamamiento de ayuda" en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra para evitar que se le aplicara "la eutanasia por su discapacidad cerebral". Pero todos estos esfuerzos fueron infructuosos.

9 días antes de la muerte de Vincent los médicos tratantes iniciaron el protocolo de retirar gradualmente la alimentación e hidratación artificiales, a la vez que se aplicaba una sedación profunda y continua hasta la muerte, con el ansiolítico midazolam por vía intravenosa para que el fallecimiento se produjera sin dolor, según explicó el Dr. Sánchez a los padres del enfermo mediante una carta.

Se daba fin así a un controvertido proceso de más de diez años, tras el accidente de tráfico que dejó a Lambert tetrapléjico y en estado vegetativo, y por el que sus padres y un hermano han luchado para que se defienda su derecho a la vida, contra el parecer de la esposa y de otros miembros de la familia. 

Su esposa y tutora legal, Rachel Lambert, se había opuesto a mantenerle vivo con la alimentación e hidratación artificiales que ella consideraba un ensañamiento terapéutico, tal como lo declaró ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo, Francia, el 7 de enero de 2015. Por el contrario sus padres con firmes convicciones católicas, lucharon siempre por mantenerle el tratamiento. Habían presentado el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, y a un comité de la ONU. 

Incluso en el pasado mes de mayo enviaron una carta al presidente francés, Emmanuel Macron, pidiéndole ayuda. El mandatario admitió en su cuenta oficial de Facebook estar "profundamente conmovido" por la situación de Vincent, pero "como Presidente de la República" no dependía de él "suspender una decisión que es el juicio de sus médicos y que está de acuerdo con las leyes". 

Cuatro días antes de la muerte de Vincent, sus progenitores expresaron en un comunicado que renunciaban a presentar más recursos para mantener a su hijo con vida. Indicaron: "Su muerte es inevitable. Le ha sido impuesta tanto a él como a nosotros. Pero no la aceptamos, sólo podemos resignarnos". Ante ese fatal desenlace se han multiplicado los comentarios a favor o en contra de esta muerte, impuesta a un paciente que no tuvo ocasión de pronunciarse sobre su aceptación o rechazo.

El caso de Lambert está generando una fuerte controversia en toda en Francia y otros países. Se explicó que de esta manera el enfermo dejaría de sufrir, pero no se puede asegurar que tuviese sufrimiento. Dada la enorme resonancia de esta muerte en el mundo entero, el tetrapléjico francés ha pasado a ser el símbolo de la lucha de los enfermos por el derecho a una muerte digna y no forzada. El caso Lambert se ha convertido en emblema del debate sobre la eutanasia en Francia. 

Para los defensores de provocar la muerte, la eutanasia significa poner fin a una vida “indigna de ser vivida”. Sin embargo no se indica que ha habido casos de recuperación al cabo de varios años. Los defensores de la vida califican este caso de “eutanasia” como una amenaza para cientos de casos parecidos en Francia, de personas en estado vegetativo, cuyos parientes sufren pensando que terceras personas puedan decidir cuáles vidas no merecen ser vividas.

El Papa Francisco, a través de su cuenta de Twitter Pontifex_es, mostró, sin mencionarlo, su disconformidad sobre cómo se estaba poniendo fin a la vida de Vincent Lambert y exhortó a los fieles a la oración: “Oremos por los enfermos que son abandonados hasta dejarlos morir. Una sociedad es humana si protege la vida, toda vida, desde el inicio hasta su fin natural, sin decidir quién es digno o no de vivir. ¡Que los médicos ayuden la vida, no la quiten!”.  Después de la muerte de Vincent el Papa, sostuvo larga comunicación telefónica con sus padres.

Podemos comentar que en Bolivia en las actuales circunstancias económicas y sociales muchos enfermos de clase baja e incluso media no reciben tratamientos adecuados para combatir enfermedades que en otros países, incluso cercanos serían curables. En la actualidad esta situación se ha agravado por la improvisada creación del Seguro Universal de Salud puesto en marcha en tiempos electorales sin tener recursos humanos y medios adecuados. 

Podemos calificar esta situación como una “eutanasia social impuesta” o incluso como “cacotanasia”, literalmente “mala muerte”. Muchas personas mueren sin poder acceder a tratamientos que tienen los enfermos en países limítrofes. Es tareas de todos facilitar tratamientos humanos y médicos adecuados a los enfermos dentro de las posibilidades de Bolivia para una muerte digna “ortotanasia”, sin olvidar el tratamiento espiritual que eleva al enfermo a pensar en el encuentro definitivo con Dios misericordioso.

Miguel Manzanera, S.J. es jesuita y teólogo

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