Opinión

28 de septiembre de 2020 11:30

Trump, defensor de infantes por nacer

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Dentro del panorama sombrío de las últimas décadas donde organizaciones prepotentes proponen o incluso imponen políticas de despenalización y legalización parcial o total del aborto, ha surgido una luz de esperanza. Nos referimos al actual Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No pretendemos hacer aquí una total valoración de sus políticas en otros ámbitos, algunas de las cuales son discutibles. Habrá que esperar todavía más tiempo para poder hacer una evaluación global de sus posibles aciertos y errores en su cargo presidencial del país, el más poderoso del mundo.

Pero ya podemos adelantar que Trump pasará a la historia como el presidente federal de EEUU que decididamente ha defendido la vida humana de infantes por nacer, evitando que se cometa el crimen abominable del aborto.  De hecho ya en el primer día de su toma de posesión, el 23 de enero de 2017, firmó una orden ejecutiva por la que restauró la “Política de Ciudad de México” así llamada porque fue firmada en esa capital en 1984.

Ese documento establecía las reglas del gobierno de los EEUU en su relación con otros países o con entidades extranjeras en relación al aborto. Terminantemente impedía que el gobierno financiase con dinero público a entidades extranjeras que promoviesen o ejecutasen abortos, salvo en caso de peligro para la salud de la madre. Esta política fue implementada por los siguientes  presidentes republicanos, pero no por los presidentes demócratas que solían suspenderla durante sus mandatos presidenciales, tal como hizo Barack Obama en el año 2009.

Por el contrario, la anterior candidata demócrata Hillary Clinton en su campaña electoral prometió que en caso de ganar las elecciones ampliaría la legislación permisiva sobre el aborto y además favorecería económicamente a las instituciones abortistas. Entre ellas están la Paternidad Planificada en USA y su Federación Internacional (IPPF) que, directamente o a través de instituciones afiliadas, promueven leyes abortistas y financian  la realización de abortos en diversos países subdesarrollados.

En contra de esa campaña, Donald Trump  ha anunciado que, en caso de ser reelecto el próximo noviembre del presente año 2020, aplicará una serie de medidas jurídicas para restringir los abortos tanto en el ámbito federal, como en el poder legislativo estatal y como en el poder judicial,. Asimismo ha declarado que quiere que se apruebe una ley federal que prohíba la financiación pública que actualmente reciben las instituciones abortistas, incluyendo las que realizan  abortos tardíos de seres humanos ya capaces de vivir fuera del útero materno. Todo ese dinero que se ahorrará será redistribuido entre centros comunitarios de salud que no realizan abortos.

Sobre los nombramientos de cesantía de jueces de la Corte Suprema, como es el caso de Ruth Bader Ginsburg, fallecida recientemente a sus 87 años, el Presidente Trump ya ha anunciado que para cubrir esa vacancia designará a jueces federales que sean próvida o sea contrarios al aborto y que interpreten correctamente la fundacional Constitución de EEUU que proclamó la defensa de la vida naciente.

Como señal de esa opción fundamental por la vida de infantes por nacer, el Presidente Trump, el Vicepresidente Mike Pence y otros miembros del gobierno federal apoyaron y participaron el 27 de enero del presente año 2020 en la multitudinaria Marcha por la Vida en Washington.

También el gobierno de Trump se ha enfrentado contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización mundial de la Salud (OMS) que han querido utilizar las campañas contra el COVID-19 para incluir al aborto. Esperemos que en Bolivia no se imponga la ideología abortista, sino que se respete la vida de todos los seres humanos desde su concepción.

Miguel Manzanera, S.J.

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