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Opinión

6 de junio de 2016 00:00

PROCESO DIOCESANO SOBRE VIRGINIA BLANCO

ESCRITORIO 1



El día 3 de junio de 2016 puede ser considerado como una fecha histórica para la Iglesia Católica en Bolivia, ya que fue clausurado el proceso diocesano sobre una presunta curación milagrosa, atribuible a la intercesión ante Dios, de la Venerable Virginia Blanco Tardío, que sería la primera beata boliviana.

Según la legislación eclesiástica una persona es declarada “Venerable” cuando en base a testimonios se comprueba que ha ejercido las virtudes teologales y cardinales, humanas y cristianas en forma heroica. Luego para que sea proclamada “Beata” hay que comprobar que gracias a su intercesión ante Dios se ha producido una curación extraordinaria, inexplicable desde los conocimientos actuales de la ciencia médica. 

Esta comprobación se realiza a través de un proceso diocesano, presidido por el Sr. Obispo o su Delegado Episcopal, con la participación de un Promotor de Justicia con la misión de evitar que haya irregularidades o faltas a la verdad de los hechos. También participa un profesional médico que interpreta los datos clínicos y ayuda en los interrogatorios haciendo preguntas desde su profesión. 

Esto es lo que ha sucedido en Cochabamba en referencia a la Venerable Virginia Blanco. El 10 de marzo pasado el Obispo inauguró ese proceso durante el cual se ha examinado la curación de una persona que según los diagnósticos iniciales de laboratorio y de ecografía adolecía de un cáncer. 

Para ello el Tribunal ha interrogado a los médicos y laboratoristas que examinaron a la persona enferma antes y después de la curación. La finalidad es comprobar que, según los conocimientos actuales de la ciencia médica, esa sanación es inexplicable. Además hay que probar que la curación sea atribuible a la intercesión de la Venerable Virginia Blanco  a quienes la misma persona enferma y otras amistades han rezado intensamente. 

El proceso diocesano tiene como misión recoger toda la documentación posible, juntamente con las respuestas de los testigos en los interrogatorios, para enviarlos a Roma a la Congregación de las Causas de los Santos. Este organismo del Papa, compuesto por médicos, teólogos y cardinales, estudia los procesos diocesanos enviados a Roma  para comprobar que se han realizado correctamente y, en consecuencia, que las respectivas curaciones pueden ser validadas como milagros. 

En caso de aprobación de la curación por el Papa, Virginia Blanco, hasta ahora considerada Venerable, será declarada Beata. Si posteriormente se aprueba un segundo milagro se la proclamaría Santa. Esperamos que en un tiempo no demasiado largo, recibamos la esperada buena noticia de la aprobación papal.

Mientras tanto sigamos orando para que en nuestro país se mantenga viva la fe en el verdadero Dios Padre de Nuestro Seño Jesucristo, a quien debemos acudir en el caso de enfermedades. Por eso no hay que confiar en dudosos curanderos ni tampoco orar a personas fallecidas en alguna circunstancia trágica, sobre las que no consta que hayan sido modelos de vida ni que hayan practicado las virtudes humanas y cristianas en forma sobresaliente.