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Opinión

1 de abril de 2019 17:19

Latido del corazón: Signo vital del embrión


Desde hace varias décadas hay organizaciones internacionales, entre ellas IPPF (International Planned Parenthood Federation), IPAS (International Pregnancy Advisory Services) y Marie Stopes, que propagan la despenalización y legalización del aborto, eufemísticamente llamado “interrupción del embarazo”, que realizan en sus propias clínicas. También UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas), aunque su misión es velar que cada embarazo sea deseado, que cada parto sea sin riesgos y que cada persona joven alcance su pleno desarrollo, sin embargo promueve y fomenta leyes abortistas.

Esta situación se vive hoy en Bolivia. Hace ya varios años una demanda, financiada por IPAS, consiguió en 1993 que el Tribunal Constitucional modificase y ampliase el artículo 266 del Código Penal, referente a la despenalización del aborto, impidiendo además que el Juez intervenga en defensa de la vida del no nacido. 

Frente a estas presiones de instituciones y grupos abortistas, hay instituciones, entre ellas la Iglesia Católica, otras iglesias cristianas y grupos ciudadanos, que defienden la vida y la familia y han montado servicios de ayuda a la mujer embarazada. Además han puesto en evidencia el error de los argumentos a favor del aborto. Todo ser humano debe ser defendido desde el inicio de su existencia o sea desde la fecundación del óvulo femenino por el espermatozoide masculino que dan lugar a una nueva vida. Nadie tiene derecho a quitar la vida a otro ser humano. Cada uno de nosotros vive por las leyes y las personas que defienden la vida desde la concepción. 

Sin embargo en Estados Unidos en 1973 se inició una campaña a favor del aborto. Una demandante con el falso nombre de “Jane Roe”, después de varias apelaciones consiguió que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) emitiese una sentencia que reconocía el derecho a la privacidad por el cual una mujer podía tomar su propia decisión de continuar o no con el embarazo. Este derecho se considera fundamental bajo la protección de la Constitución de los EEUU y por lo tanto ninguno de los 50 estados de la Unión podía legislar en su contra.

Esta decisión judicial ha obligado a modificar todas las leyes federales y estatales que prohibían o restringían el aborto. “El aborto debe ser permitido a la mujer, por cualquier razón, hasta el momento en que el feto se transforme en "viable", es decir, sea potencialmente capaz de vivir fuera del útero materno, sin ayuda artificial”. La viabilidad se colocaba entonces hacia las 28 semanas. Por eso antes de esta “línea de la viabilidad” el aborto debe estar disponible solo cuando sea necesario para proteger la salud de la mujer. 

Sin embargo en la práctica esa sentencia ha sido interpretada en EEUU como un reconocimiento del derecho privado amplio de la mujer a abortar incluso hasta momentos antes del parto, habiéndose incrementado las instituciones que promueven los abortos. 

La asociación abortista más grande, “Planned Parenthood” (“Paternidad planificada”) con ingresos millonarios  ya que no sólo realiza abortos, sino que vendía ilegalmente partes de los cuerpos de los infantes abortados para realizar investigaciones en laboratorio o para la fabricación de cremas. Tiene filiales en muchos países del mundo, entre ellas en Bolivia CIES (Centro de Investigación, Estudios y Servicios).

Por ello nos alegra el cambio importante a favor de la vida de los infantes todavía no nacidos que se está dando en EEUU, gracias a la tenacidad de su Presidente Donald Trump. Ya ha promovido una renovación de dos miembros de la Corte Suprema de Justicia, contrarios al aborto, siendo ya mayoría los jueces que defienden la vida del “nasciturus”.

Los defensores de la vida pretenden que la Corte emita una sentencia prohibiendo el aborto, pero por ahora no es previsible que pueda darse. Por ello como un primer objetivo trabajan para que la Corte emita una sentencia que proteja la vida del embrión desde el momento en que su corazón comienza a latir, que puede ser visto en ecografía en la sexta o séptima semana de embarazo. De hecho ya tres estados de EEUU (North Dakota, Iowa y Arkansas) promulgaron leyes antiabortistas, aunque luego fueron vetadas por los cortes federales alegando la sentencia de 1973 de la Corte, arriba mencionada.

Habrá, pues, que esperar hasta que la renovada Corte emita alguna sentencia a favor de la vida del embrión desde su inicio, creando una nueva jurisprudencia. De hecho los obispos católicos estadounidenses ven con mucho agrado las leyes que impiden practicar el aborto cuando ya se perciban los latidos del corazón en feto por nacer. Sin embargo recuerdan que hay que seguir trabajando para defender a los infantes ya desde el primer momento de su vida. 

La enseñanza de la Iglesia Católica defiende a los bebitos desde su concepción. Se apoya en los nuevos avances tecnológicos que muestran, incluso en vivo, la fusión del óvulo y el espermatozoide, dando origen a una nueva vida. Sobre esa base científica debe basarse la defensa del embrión humano frente a toda amenaza de muerte. Pidamos al Dios de la Vida que nos ayude a defender la vida de los más inocentes y más indefensos. También hay que educar y ayudar a las mamás y a los papás para que cumplan su misión de defender, proteger y educar a sus hijos. Asimismo los médicos deben constituirse en defensores de la vida para que no se cometa ese “crimen abominable”, tal como califican al aborto el Concilio Vaticano II (GS 51,3) y el Catecismo de la Iglesia Católica (2271).

Miguel Manzanera, S.J.

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