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Opinión

10 de agosto de 2016 00:00

LA VIRGEN MARÍA, EL ISLAM Y LA IGLESIA CATÓLICA

ESCRITORIO 1


Especialmente a partir del Concilio Vaticano II en 1965 la Iglesia Católica se ha esforzado en establecer un diálogo cordial con otras religiones no cristianas, incluyendo también al Islam, tal como explica en la “Declaración sobre las religiones no cristianas” (3): “La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno”.

Esta actitud de diálogo de la Iglesia no ha sido escuchada por Occidente. En marzo de 2003 el Presidente de Estados Unidos, George K. Bush, con el apoyo de Gran Bretaña y otros países, invadió Irán bajo el pretexto de destruir supuestas armas nucleares, que luego resultó ser una falsa información. El entonces Papa, Juan Pablo II, vivamente recomendó no realizar esa invasión que traería funestas consecuencias, como luego sucedió. 

Más recientemente se ha constituido el ISIS (Islamic State of Iran Syria), movimiento radical que propugna la guerra santa (yihad) como un medio para expandir la fe musulmana. En la actualidad se han recrudecido los atentados terroristas también en el Occidente. En julio de 2014 se ha cometido el brutal asesinato del sacerdote francés de 84 años, Jacques Hamel, hombre de paz, piadoso y servicial, que celebraba la Misa en Rouen, Normandía. Fue decapitado cruelmente por dos miembros del Estado Islámico.

El Papa Francisco lo ha reconocido como un santo sacerdote. Al mismo tiempo ha expresado que la humanidad se está abocando a una tercera guerra mundial que podría ser tremendamente destructiva. Los actuales conflictos en el medio oriente, centrados en la guerra liderizada por el Estado Islámico en Irán y Siria (ISIS), podrían expandirse en otros países con el evidente peligro de llegar a utilizar bombas de gran potencia, incluso nucleares, de incalculable poder destructivo.

A pesar de algunos resultados promisorios la relación Islam e Iglesia Católica se ha obscurecido y no da lugar al optimismo. Políticamente es muy difícil dialogar con el ISIS ya que profesan la ideología radical de la guerra santa (Yihad). Los yihadistas exhiben orgullosamente sus cinturones de explosivos para morir matando a los blasfemos y a los no creyentes. Están seguros de que haciendo eso tienen asegurado el paraíso prometido el Corán.

Dentro de este sombrío panorama hay también un rayo de esperanza para el diálogo entre los católicos y los musulmanes menos radicales. El Dr. Armando Bukele Kattán, presidente de la Asociación Islámica Árabe Salvadoreña, que agrupa a los cerca de 1,500 musulmanes residentes en El Salvador, describe con orgullo cómo el Islam venera a la Virgen con sumo respeto, tal como parece en el Sagrado Corán. 

“María, en el Islam, es el paradigma de la perfección en la mujer y su historia adquiere tanta relevancia, que la revelación coránica le ha dedicado todo un Capítulo, Sura 19, que lleva su nombre”. “María (Mariam), es la mujer más venerada de los musulmanes”. “El Profeta Mahoma afirmó, en un dicho famoso; que María, la madre de Jesús; nació inmaculada y que tuvo un hijo también inmaculado, Jesús, sin contacto carnal y que María es la mujer más pura, que ha habido y habrá”. La mención de la Virgen María, en el Corán, es incluso más sublime y bella que en el Nuevo Testamento.

Por eso Bukele concluye indicando que la veneración a la Santísima Virgen María no la hemos prestado de nuestros hermanos católicos; sino que la hemos obtenido del Sagrado Corán. Esto es así, una respuesta colectiva para muchos católicos que se extrañan y algunos de ellos me preguntan, porqué un musulmán habla tan bien de la Virgen María.

Concluimos indicando que la Virgen María quiere ser un puente entre el islamismo y el cristianismo, tal como se la venera en varios santuarios, entre ellos el de Éfeso en Turquía, donde según la tradición vivió la Virgen María, llevada allí por Juan, el discípulo amado de Jesús quien le encargó de cuidar de Ella. Trataremos próximamente con mayor amplitud esta importantísima relación.