Opinión

29 de enero de 2019 16:54

Estados Unidos: Marcha por la Vida 2019

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Este año 2019 el 18 de enero se realizó en Washington, capital de Estados Unidos, la Marcha por la Vida, en rechazo a la fraudulenta sentencia del Tribunal Supremo en el caso “Roe vs Wade”, que despenalizó el aborto durante todo el embarazo. Este año la marcha tenía como lema “Ninguna autoridad humana puede desafiar la ley de Dios”. A pesar del frío reinante una enorme multitud, con mayoría de jóvenes de distintas regiones del país, recorrió las calles para ser la voz de los que no tienen voz.

En la noche del día anterior, en la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción se celebró la Vigilia por la Vida, presidida por Mons. Joseph Naumann, Arzobispo de Kansas, representando al Episcopado. “Estamos llamados a promover siempre y en todo lugar la dignidad de la persona humana (…). Cualquier ser humano cuya vida se vea amenazada y cuya dignidad humana no sea respetada, clama en nuestros corazones”.

Alentó a rezar por la conversión de los que realizan abortos, poniendo como ejemplo al fallecido Dr. Bernard Nathanson que pasó de ser un abortero empedernido a un gran defensor de la vida de los todavía no nacidos. “Nuestra defensa despierta los corazones de otros para que conozcan el anhelo de Jesús por ellos, para que experimenten la vida abundante en este mundo y que luego la compartan en la vida eterna del paraíso”.

El mismo día 18, los marchistas participaron en la Santa Misa, presidida por Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en Estados Unidos, quien transmitió el saludo del Papa Francisco que “está profundamente agradecido por este gran testimonio del derecho a la vida de los miembros más inocentes y vulnerables de nuestra familia humana”. También felicitó a los jóvenes por su magnífica contribución a la renovación de la sociedad: “El futuro de este gran país está en las manos de ustedes que viven en una nación bajo la ley de Dios. Ninguna autoridad humana tiene el derecho de desafiarla”.

A continuación el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, acompañado de su esposa, pronunció un emotivo discurso: “Estamos aquí porque defendemos la vida. Nos reunimos aquí porque defendemos la compasión. Nos reunimos aquí porque creemos, como lo hicieron nuestros fundadores, que todos nosotros nacidos o no nacidos hemos recibido de nuestro Creador algunos derechos inalienables como el derecho a la vida”.

Pence criticó la sentencia de “Roe vs Wade” que si bien “dio la espalda al derecho a la vida, al mismo tiempo generó un movimiento nacido del amor y la compasión, animado por la fe y la verdad, un movimiento que ha ido ganando corazones y mentes cada día”. Agradeció a quienes defienden la vida de los infantes por nacer, así como a los centros de ayuda a las embarazadas y especialmente a las familias que adoptan a los infantes abandonados o desprotegidos. “Los atacarán, cuestionarán sus corazones para silenciarlos, pero no escuchen esos ataques. Escuchen a la verdad”. “Todos nosotros, nacidos y no nacidos, estamos dotados por nuestro Creador de ciertos derechos inalienables y el primero de estos derechos es el derecho a la vida”.

A continuación se presentó en pantalla gigante el mensaje pregrabado del Presidente de EEUU, Donald Trump, quien, a pesar de que en las elecciones de 2018 su partido perdió el control de la Cámara de Representantes, se comprometió a vetar cualquier legislación que trate de socavar la “protección de la vida humana”. “Siempre protegeré el derecho a la vida, el primer derecho en la Declaración de Independencia de los EEUU. Cada niño es un regalo sagrado de Dios. Cada persona es única desde el primer día. Juntos trabajaremos para salvar las vidas de los niños no nacidos. Este es un movimiento basado en el amor y basado en la nobleza y la dignidad de cada vida humana. Cuando miramos a los ojos de un niño recién nacido, vemos la belleza del alma humana y la majestuosidad de la creación de Dios, sabemos que cada vida tiene un significado y que vale la pena protegerla”.

Pidamos al Dios de la Vida para que con este impulso EEUU recobre su papel de defensor de los seres humanos más débiles y más inocentes, asesinados impunemente por quienes por motivos lucrativos cometen o promueven el abominable crimen del aborto o del infanticidio. Pidamos a San José y a la Virgen María, quienes protegieron al niño Jesús frente a la envidia de Herodes, para que en nuestro país no se legalice el aborto y no se derrame sangre inocente.

Miguel Manzanera, S.J.

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