Opinión

7 de noviembre de 2018 12:33

Tres tristes tigres en la escala izquierda-derecha


Con la reserva y alerta de que el criterio ideológico que se define como el espectro que va de izquierda a derecha y viceversa, es bastante polémico en la idea de analizar la realidad política de hoy, quisiera hacer un acercamiento pedagógico al respecto intentando visualizar gráficamente a estos tres tristes tigres: Evo, Mesa, y Samuel.

Muy pocas veces estuvimos ante un escenario en el que aproximadamente el 70 por ciento del electorado ya tiene definido su voto, aquí estarían dos de nuestros tristes tigres (Evo y Mesa), pero ojo que tampoco se trata que el 30 por ciento restante sea de Samuel, no, porque su techo electoral no debe pasar del 10 por ciento.

Vamos poniendo en la gráfica izquierda-derecha a nuestros tigres, Evo se sitúa del centro-izquierda hacia la izquierda; Mesa del centro al centro-izquierda; y Samuel del centro hacia la derecha. A Evo por el momento se lo ve más inclinado a no avanzar hacia el centro y quedarse replegado con su núcleo duro de izquierda, teniendo cuidado de reforzar algunos apoyos urbanos pero que pertenecen al MAS como algunos sindicatos y organizaciones sociales.

En cambio Mesa por ahora parece que tiene como objetivo avanzar hacia la izquierda intentando arañar algo del votante más inclinado al MAS, el problema es que si uno se fija la composición de su equipo de campaña, se observa que es una casa llena de perfiles sociodemográficos de clase media tradicional, no hay un atisbo de conexión con aquello que hoy es la parte de los sectores de clase media ascendente con identidad.

Por otra parte, Samuel se queda estancado del centro hacia la derecha, es decir, en su caso no es avance porque es como quien se encuentra entre la espada y la pared, quisiera avanzar a la izquierda pero ya tiene dos tigres más grandes y paradójicamente más pesados que él; pero cuando mira hacia la derecha tiene pavor de pensar avanzar en esa dirección porque hoy lo convencieron que debe sonreír para la foto y quedar bien frente a la gente. Un consejo que 5 años atrás habría servido, no hoy cuando se necesita que demuestre ser el tipo consecuente de principios y que es la alternativa correcta para imponer orden en el país.

Así las cosas, tenemos un frente oficialista y dos de oposición, como no estamos ni cerca de que la disputa electoral sea por una cuestión de un nuevo pacto político y social en el país, sino más bien estamos yendo hacia el inicio de una transición política que comenzará luego de los resultados de las elecciones generales de 2019. Entonces lo que tenemos por ahora es un ámbito en que las palabras y las acciones son las que importan antes que las ideas.

Digo que las palabras y las acciones importan y mucho porque si los evaluamos a los tres tristes tigres, observamos que estos se alinearon como diría José Luís Pardo en sus Estudios del Malestar, hacia la vía de la política conflictivista donde el estado de guerra es lo que caracteriza a la práctica de la política misma. Quienes circulan alrededor de estos tigres se definen a sí mismos como aquellos que pertenecen a un club social tipo barra brava, entonces el principio es: nosotros contra ustedes.

De modo que nuestros tres tristes tigres expresan su pesar porque su dilema mayor es cómo avanzar, cómo arañar, y cómo atreverse a sumar a un lado que hasta ahora parece proscrito por la opinión pública. Entonces a lo que se dedican es a gruñir mientras dan vueltas en sus jaulas, mediante la apelación constante a las emociones, motivando el aplauso de sus seguidores en el sentido en que se presentan como la tabla de salvación para una clase política determinada y el espectáculo público para sus admiradores, ah y por si acaso son tres circos distintos, por eso no se permite la mezcla de públicos sino hagan el intento de hablar con racionalidad en sus muros de sus redes sociales y verán cómo se quedan sin entrada para ver ninguno de los tres espectáculos.

Marcelo Arequipa Azurduy es politólogo y docente universitario.