Opinión

2 de septiembre de 2019 11:43

¿Cuándo no conviene tener todo el poder?


Una condición bastante elemental para los políticos es obtener el poder, pero lo que a veces no se llega diferenciar son las dosis de poder que se pueden administrar. Me refiero a las dosis de este, como cualquier producto que se consume, saben ustedes que si se consume en exceso se corre siempre el riesgo de que eso repercuta en la salud misma de manera directa.

En el caso del poder en exceso eso puede llegar a repercutir en un escenario volátil de ingobernabilidad creciente, digo esto porque el contexto de la realidad social que se vive es determinante, en el sentido de que la percepciòn del pueblo sea favorable a los fines de que se tenga un poder mayúsculo cuando probablemente la gente no crea que se cuente con tal dosis de poder y que eso también tenga la amenaza de un contexto económico desfavorable. Adicionalmente, nos consta y con creces que la sensación de la economía es determinante para gobernar nuestro país.

Mi tesis es que el siguiente periodo de gobierno necesita que el campo político se oxigene y mucho, pero al parecer no vamos por ese camino por dos cuestiones que tienen que ver con el tramo de este periodo electoral.

Vivíamos hasta hace un mes atrás un debate electoral que tenía que ver con que el MAS necesitaba ganar en primera vuelta electoral, de hecho las opiniones e intervenciones desde el oficialismo iban por ese lado, y por el lado opositor lo mismo, dando la pelea con los resultados de las encuestas de intención de voto en que por una vez no había la diferencia de diez puntos para que el MAS vuelva a gobernar.

Sin embargo, estamos hoy en otra etapa del debate, en el que los resultados de las encuestas dan la victoria al MAS en primera vuelta, hasta ahí todo podría estar bastante razonable, pero como nunca faltan afanes con aires de grandeza, comenzó a instalarse en el discurso del oficialismo la idea de ir por la conquista del control de los dos tercios de la Asamblea Legislativa.

Si volvemos a la idea de que necesitamos oxigenar el campo político, lo que menos puedes hacer es justamente controlarlo todo, se necesita generar un sentido de corresponsabilidad por las decisiones que el siguiente gobierno administre porque muchos pactos políticos son vitales, por ejemplo por la justicia, por la salud, o por el sistema político.

Pero además de la necesidad de tener pactos, es inevitable e importante que el siguiente escenario político de gobierno de muestras de que puede pasar el examen de gobernar en un escenario hasta ahora no muy conocido cuando no se tiene el control del poder polìtico tan desmesurado.

Así las cosas, un escenario óptimo sería el de un campo político oxigenado y un campo económico más realista en términos de mejor ubicación respecto a que la clave no es el crecimiento a toda costa aquello que debemos buscar, sino que a veces así como en la política el elemento de generar sentido de corresponsabilidad política con un manejo económico responsable y aterrizado en el orden de posibilidades que tenemos, puede llevarnos a un mejor escenario que asegure nuevas condiciones de gobernabilidad en el país.

Marcelo Arequipa Azurduy es politólogo y docente universitario

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