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Opinión

14 de febrero de 2020 15:10

Los millonarios revolucionarios


Uno de los asuntos que más indigna del paso del Movimiento Al Socialismo (MAS) por el gobierno central, gobernaciones, alcaldías y empresas públicas es su afán de enriquecimiento rápido a costa de los bienes colectivos. Sin considerar sus relaciones con el circuito coca cocaína y la gran transnacional mundial, que merecen otra nota.
           
¿Dónde quedó el hombre nuevo? En otras palabras, qué pasó con los ideales de anarquistas, marxistas, socialistas, pachamamistas que presentaban sus acciones como un medio para lograr una humanidad gloriosa, sana, digna, solidaria.
           
El caso boliviano no es aislado y es apenas un enano frente al derroche chavista y al espantoso engranaje familiar de los Kirchner o de los Ortega. A nombre del antiimperialismo, del anticolonialismo, del antiliberalismo, gobernantes han acumulado fortunas y han preñado una clase de nuevos ricos.
           
En este mes saltó a las primeras planas uno de los ejemplos más dramáticos, el de la familia Santos de Angola. Muchos jóvenes de los años setenta recordarán con nostalgia aquellas gestas del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) enfrentando al colonialismo portugués, a la intromisión estadounidense y sudafricana, a los mercenarios de UNITA. Una lucha emblemática en el proceso político africano.
           
Se involucraron directamente tropas cubanas y el respaldo soviético fue clave. El golpe institucional de militares portugueses en 1974 apuró la salida de esa metrópoli de sus colonias. Agusthino Neto daba rostro a la revuelta y Pablo Milanés cantaba: “Angola liberada, Angola independiente”.
           
Neto murió poco después y José Eduardo dos Santos, marxista y respaldado por Cuba y la URSS, asumió el poder que no quiso abandonar, de 1979 a 2017. El rico territorio petrolero fue pronto aprovechado por la familia dos Santos. Su hijo José Filomeno está ahora juzgado por trasladar irregularmente ¡500 millones de dólares! del banco central angoleño a un banco suizo en Londres.
           
Isabel, su hija mayor con su primera esposa rusa Tatiana Kukonova, es considerada la mujer más rica de África, habitual en fiestas de gala y en revistas rosa. Directora de la empresa petrolera angoleña es a la vez ejecutiva en un complejo engranaje de empresas vinculadas directa o indirectamente al estado.
           
Una investigación de varios periódicos desnuda los excesos de la familia dos Santos y descubre además que esa corrupción está ligada con el sistema bancario mundial y penetra a los capitales industriales y tradicionales. Mientras, el 70% de la población angoleña vive con dos dólares al día, los campesinos enfrentan permanentes epidemias de fiebre hemorrágica y otras plagas de la pobreza.
           
¿Para ello lucharon Neto y los guerrilleros del MPLA, el pueblo bantú?
           
Dos Santos competía con Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, otro dictador enriquecido y que Evo Morales recibió con honores y una pregunta: ¿cómo había hecho para estar décadas en el poder?
           
Trágicamente, América Latina se asemejó en este siglo a la África subsahariana en corrupción, discrecionalidad en el manejo del poder, autoritarismo, aliento a las luchas tribales, carencia de tituciones sólidas. Josep Kabila en Congo, Biya en Camerún, Mugave en Zimbabue podrían encontrar sus símiles en el continente americano.
           
Acumulación de poder y riqueza, elecciones amañadas, demagogia, populismo “revolucionario”, culto al jefe supremo, son las razones internas de las hambrunas y guerras en África.

Lupe Cajías es periodista

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