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Opinión

29 de junio de 2020 09:40

La Cuestión de los Zoológicos entre el Sufrimiento y la Conservación


Para entender la cuestión de los zoológicos deberíamos preguntarnos si estos siguen cumpliendo una función educativa, de investigación y de conservación. Países como Costa Rica considerados megadiversos en fauna y flora han optado por cuestionar estos paradigmas aún vigentes. A pesar, de que el cierre de los zoológicos parece ser la opción más óptima para muchos, debemos reconocer que un gran porcentaje de las especies que se encuentran en estos centros son animales provenientes de maltrato, mascotización o tráfico de fauna silvestre. De cerrar los zoológicos habría que preguntarnos a qué centros serían derivados estos animales. En el caso de Costa Rica se ha optado por delegar esta tarea a centros de rescate privados y emprender en la creación de jardines botánicos y parque naturales urbanos.

Costa Rica tiene una gran trayectoria en sus esfuerzos por dar cumplimiento a la Ley de Biodiversidad de 1998, el 2003 en sus esfuerzos por la conservación y la divulgación educativa de especies nacionales, Costa Rica logró digitalizar y tener registro de flora y fauna local. Esto con el objetivo de tener herramientas para la investigación, la conservación y la divulgación educativa en colegios y otro tipo de instituciones. Bajo estos grandes avances que dejan sin legitimidad la función de los centros de custodia estatales ¿deberían prohibirse los zoológicos? 

A nivel mundial en los zoológicos se ha podido evidenciar, negligencia, maltrato y precarias condiciones. Un claro ejemplo es la muerte del oso polar Arturo en el Parque Zoológico de Mendoza, que muere bajo las limitaciones de una infraestructura inadecuada y bajo las altas temperaturas ajenas a su hábitat natural. Un ejemplo local lo podemos ver en el caso del león Fido, albergado en el zoológico de Oruro hasta el año 2006, que demando la atención tanto local como internacional.

El caso del león Fido no solo mostraba las precarias condiciones de los zoológicos, sino vislumbraba la cruda situación de los centros de custodia municipales y la gran ausencia estatal en dar soluciones que involucren una respuesta a largo plazo frente al problema del tráfico, el mascotismo y el maltrato animal. Fido mostró las condiciones de infraestructura y personal incompetente en centros de custodia. Frente a esta problemática el año 2007 el denominado Comité de Defensa de los Animales en Oruro realizó una cronología de las especies que fueron afectadas por enfermedades, dolencias y maltrato en el zoológico. Estas evidencias fueron complementarias a las denuncias que realizó el veterinario Juan Lima Morales, que presto servicios en este centro. 

Existen registros de boas carbonizadas y congeladas por descuidos del personal, también existen autopsias que demostraron la muerte de animales tras estar desnutridos, tragar tapacoronas, ruleros, bolsas nylon. Las denuncias de muertes fueron de un aproximado de 30 especies entre jaguares, tapires, loros, monos ardilla, pumas, entre otros. Uno de los casos más emblemáticos fue el caso de Fido, un león africano que murió tras estar caquéctico, con quemaduras de tercer grado y varios tumores. Fido despertó la compasión no solo de los pobladores orureños, organizaciones internacionales como la WWF-España en 2006 destacaba los espacios reducidos de cemento que ocupaba Fido solicitando el cierre del zoológico de Oruro y apelando al traslado del león a un ambiente más acorde a su hábitat natural. 

Fueron varias las denuncias que este centro municipal tuvo que enfrentar, esto provocó que en el 2007 la gobernación de Oruro considere el cerrar este centro. Es así, que tras una resolución del Viceministerio de Biodiversidad se instruyó el cierre temporal para permitir la adecuación de este centro. Después de este proceso el zoológico abría sus puertas tras su nueva denominación como Zoológico Andino, el cual solo podía refugiar a especies propias de tierras altas. A pesar, de esta readecuación el 2019 los concejales de Oruro evidenciaban la escasez de alimentos y la falta de un administrador que pueda ocuparse de las gestiones necesarias para mantener en buenas condiciones este centro. Por esa razón, el concejal José Rojas advertía que de mantenerse esta situación nuevamente se consideraría el cierre del zoológico.

Es bajo este contexto que el zorro Arturo arribará a Oruro y que nuevamente abre el gran problema del mascotismo y los zoológicos. Creer que Antonio es el único caso “especial” es querer simplificar el problema del tráfico animal. El problema es estructural y demanda que se den soluciones a largo plazo, así como nos llama a la reflexión para considerar si estos centros de custodia deberían seguir abiertos, Fido fue el ejemplo más emblemático de las falencias de estos centros y el zorro Antonio nos recuerda que el problema aún esta vigente. 

Lorena Choque Flores es politóloga y maestranda en Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Academia Diplomática Plurinacional de Bolivia. 
Twitter: @LorenaWendyCh
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