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Opinión

13 de junio de 2020 11:30

¿Qué tipo de crisis económica vivimos en tiempos de Covid19?

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A lo largo de la historia, todas las economías (países y regiones) han padecido por diferentes tipos de crisis: de demanda, de oferta y financieras, además, acompañando a todas y cada una de ellas, su crisis gemela, la de expectativas. La crisis actual posee las cuatro en una, algo inédito en la historia de la humanidad.

Ante la pandemia, los gobiernos han tenido que decidir entre medidas de tipo económico o de salud, nada sencillo; sin embargo, todas han optado por cuarentenas restringiendo el movimiento de personas, esperando contener los contagios y decesos. No obstante, se ha buscado contrarrestar los efectos del confinamiento a través de políticas económicas.

Es una crisis de demanda, porque la mayoría de las adquisiciones de bienes y servicios es personal, el encierro nos impide hacerlo como normalmente se hacen. Ni las economías más desarrolladas han sido suficientemente capaces para reemplazar por completo dicha forma de comprar, no obstante que en los últimos tres meses esta transición ha acelerado el flujo de comercio electrónico esperado para el año 2034, lo que muestra que los sectores ligados a dispositivos e internet han aumentado, o por lo menos mantenido la demanda, pero la mayoría se ha visto disminuida.

Es una crisis de oferta, porque el principal factor productivo ha estado restringido de salir a trabajar, es la mano de obra quien hace funcionar las fábricas, siembra los campos, atiende al cliente, etc., así, la producción de bienes y prestación de servicios se ha visto dificultada, muchas empresas tuvieron que cerrar y muchos negocios estuvieron impedidos de llevarse a cabo. Aunque dicha limitación no ha sido homogénea a todos los sectores, la mayoría han visto disminuido su movimiento, por no encontrar su correspondencia en la demanda, como ya se explicó.

La falta de mano de obra ha dado lugar a falta de insumos, logística, etc., generándose así un círculo vicioso. Por lo que el Banco Mundial ha estimado para este año una caída del 5.9% el PIB nacional, lo que representaría la primera recesión desde 1986, cuando se estabilizó la economía gracias al D.S. 21060.

Es una crisis financiera porque las crisis mencionadas han dado lugar a una fuga de capitales, crecimiento en la mora crediticia, recordando que la mayor proporción del dinero que presta la banca pertenece a los ahorristas, los bancos simplemente los pone en circulación. Aunque no se ha reflejado en cambios de tasas de interés en el país, la disminución del movimiento económico ha dado lugar a que se disminuyan salarios, el cierre de empresas ha dado lugar al despido de empleados que han tenido que vivir de sus ahorros, si los tenían. Además, si consideramos que somos una economía cuyo 80% se desenvuelve en el sector informal, el grueso no ha podido generar ingresos, develando que la mayoría de los bolivianos no ahorran, ya sea por falta de capacidad o de cultura.

Es una crisis de expectativas porque los agentes económicos, con una mala lectura de la realidad, tienden a profundizar la crisis; si el gobierno lanza mensajes claros, los agentes podrán actuar en la dirección adecuada.

Es crucial saber el tipo de crisis a la que nos enfrentamos porque sólo así es posible encararla; un problema que no se lo ve es un problema que no tiene solución, o peor aún, como se dice en aviación, la mayor cantidad de percances se debe a detalles que se decidió obviarlos.

Juan Pablo Quiroz Serrano es Economista

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