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Opinión

6 de octubre de 2021 09:40

La Wipala y el Patujú: una misma representación de Bolivia

ESCRITORIO 1

Debo mencionar que me identifico tanto con la Wipala y bandera del Patujú, independiente que la use o no para manifestar mi identidad cultural y me cuesta creer que no se permita caminar a alguien que se identifique con cualquiera de ellas ya sea en la Plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz o en la Plaza Murillo de La Paz. Siendo que, en términos normativos, la Wipala y la flor del Patujú representan la misma cosa: la riqueza y complementariedad de lo diverso, lo que es en el fondo Bolivia. Quien no quiere ver esto realmente se deja llevar por lecturas chauvinistas presentes tanto en el oriente y el occidente del país.

La bandera de la Wipala representó en el proceso constituyente, que Bolivia vivió entre el 2004 al 2019, al bloque social indígena campesino tanto de tierras altas (occidente) y tierras bajas (oriente) e identifico sus demandas políticas, jurídicas y económicas en ese contexto histórico. En el caso de la bandera del Patujú, esta emergió inicialmente como una bandera el 2011, durante la VIII Marcha Indígena por la Defensa del Territorio y el Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y representó la lucha de los pueblos indígenas de tierras bajas de Beni y su oposición a las políticas extractivas del Estado central; actualmente no es una bandera nacional en términos jurídicos, como tal; pero si es una bandera departamental de Santa Cruz, Beni y La Paz.

Ambas banderas están reconocidas en términos normativos, la primera a nivel nacional, en el caso de la Wipala, y la segunda, a nivel departamental, en el caso del Patujú (en Santa Cruz, Beni y La Paz). En ese contexto, la Wipala representa el sistema comunitario basado en la equidad, la igualdad, la armonía, la solidaridad y la reciprocidad del país (Art. 6 de la Constitución y el DS Nº 241 del 5 de agosto de 2009) y, como símbolo (la flor de Patujú), no como una bandera nacional, representan la identidad boliviana y la unión e interdependencia de las regiones de Bolivia (Art. 6 de la Constitución). Sin embargo, como bandera departamental (el Patujú) en Santa Cruz, representa a los habitantes, culturas y las riquezas del departamento (Art. 2 del Estatuto Autonómico de Santa Cruz y el Art. 5, Ley Departamental Nº 57, promulgado en junio de 2013). En el caso de Beni representa, las luchas reivindicativas de los pueblos indigenas de ese departamento (Art. 4, Ley Departamental Nº 36, promulgado el 2 de abril de 2015). Y, en el caso de La Paz, representa el modo pacífico de la convivencia y reivindicaciones de las naciones y pueblos indigenas de tierras bajas que habitan ese departamento (Art. 4, Ley Departamental Nº 167, promulgado el 20 de noviembre de 2018).

Sin embargo, el uso partidario de la bandera del Patujú por la gobernación de Santa Cruz y el Comité pro Santa Cruz en contraposición a la Wipala, le dan otro significado a dicha bandera. Ocurriendo lo mismo con el gobierno central, cuando enarbola la Wipala frente a los sectores cívicos y la gobernación de Santa Cruz, como muestra de que dicho gobierno reconoce a los pueblos indigenas del país. Con esta acción, ambos actores políticos utilizan el contenido cultural de dichas banderas de una manera folclórica y patética para la disputa política partidaria y lo llevan al terreno de la polarización política, que les conviene a ambos actores políticos. Vaciándole así el verdadero significado de estas dos banderas. En ese contexto, para unos, la bandera de la Wipala representa: la invasión de los collas, el centralismo, el andino centrismo y además sería una bandera del MAS; para otros, la bandera del Patujú representa: a los oligarcas y racistas del Comité y Creemos.

En este punto, se debe aclarar que en un inicio tanto la Wipala y la bandera del Patujú fueron enarbolados por actores indigenas y sociales subalternos frente al Estado y que hoy por hoy son los actores políticos dominantes tanto del nivel central (MAS) y departamental (Creemos) y sus militantes, quienes lo usan para sus fines partidarios para polarizar más al país y azuzar la intolerancia frente al otro que es diferente y para ahondar el regionalismo entre camas y collas.  La Wipala no es una bandera que únicamente represente a los aimaras y quechuas es incluso una bandera transnacional usada por otros pueblos indigenas de América Latina y; la bandera del Patujú, no es la única bandera que representa a los pueblos indigenas de tierras bajas, cada una de los 34 pueblos y organizaciones indigenas de la amazonia, oriente y el chaco tienen una bandera particular que los representa a nivel territorial.

Sin embargo, lo sucedido con estas dos banderas en la plaza 24 de septiembre en Santa Cruz entre el gobernador de Santa Cruz (Luis Fernando Camacho) y el presidente interino del país (David Choquehuanca), el izamiento de la Wipala en instalaciones de la Gobernación de Santa Cruz y el intento de izamiento de la bandera del Patujú en la Plaza Murillo en La Paz, muestran la necesidad urgente de una reglamentación específica del uso de estas dos banderas en las instituciones de los diferentes nivel del y en las diferentes festividades cívicas a nivel nacional, departamental, municipal y en las autonomías indigenas.

Finalmente, se debe mencionar enfáticamente que cualquier persona que se siente identificado ya sea con la Wipala o la bandera del Patujú debería poder manejarla orgulloso en cualquier lugar del país ya sea en El Alto, Potosí o Santa Cruz y las personas que no se siente identificada con cualquiera de estas dos banderas deberían respetar que otras personas la maneje, como parte de la libertad de expresión, la madures y tolerancia de nuestra sociedad. Sin embargo, esto no sucederá si la sociedad civil continúa creyendo los relatos excluyentes, irresponsables e intolerantes que manifiestan algunos líderes políticos, sociales y cívicos, respecto a estas dos banderas. En este tiempo, los líderes políticos tanto del nivel nacional y el departamental, debieron haber priorizado la discusión de temas más importantes, como la economía, la salud, el medio ambiente, etc., pero se dedicaron a otra cosa.

Juan Pablo Marca es politólogo, sociólogo e investigador del CEJIS