Opinión

22 de mayo de 2019 17:19

Larga semana


La semana que ha pasado fue “movida”: fuera de Bolivia, los nuevos aranceles estadounidenses a productos chinos, agudizando el enfrentamiento comercial; el avance ineludible de un Brexit “a las malas”, sin acuerdos; las muy discretas conversaciones —aún no negociaciones— en Oslo entre oposición y madurismo con apoyo del GIC para acabar el “empate catastrófico”; la renovada “crisis nuclear” con Irán y consecuente suba de los precios de petróleo —que no beneficia a nuestro gas, ya desindexado del petróleo—, entre otros. Y por acá, los tambores electorales y la visita de Luis Almagro. De yapa, la encuesta de Tal Cual.

De lo nuestro, acá hemos vivido un largo año para decidir y elegir que se inició el 19 de octubre de 2018 con el lanzamiento de convocatoria para las primarias y que terminará el 20 de octubre de 2019 —si no hay ballotage— con las elecciones generales, adelantadas una semana: Una larga mala decisión porque aumenta el potencial desgaste para oficialismo y opositores y el trasvase de votos. Súmesele otros factores poco beneficiosos para la confianza pública: los continuados cambios dentro del Poder Electoral, generadores de prevenciones; una economía que —al margen de falsos exitismos— decliva después del crecimiento extraordinario de los años 2008-2015 —por el boom excepcional de los commodities, indulgencias ajenas—, con déficits fiscales desde 2014 (proyectado el acumulado para fines de 2019 a -40,1%) (datos MEFP), deuda pública consolidada (externa e interna) de Bs 147,8 MM (MEFP), Reservas Internacionales Netas al 05 de abril de este año de USD 7,92 MM después de haber alcanzado 15,12 MM en 2014 (BCB) y déficit comercial de casi USD 1 MM (IBCE-BCB), sin analizar éxitos o fracasos del modelo empresarial de Estado vigente ni el contexto regional desfavorable ni la pérdida oficialista de su último Relato de Éxito luego de La Haya.

De la visita del secretario general Almagro, más que un fracaso opositor y un supuesto y correspondiente espaldarazo al oficialismo, es una constatación de que la reelección para el cargo en la OEA no está segura y sí necesitada de votos fuera del Grupo de Lima —y quizás a costa de éstos. Más para el anecdotario que para la efectividad.

El domingo salió publicada la encuesta de intenciones de votos hecha por Tal Cual Comunicación Estratégica. De las publicadas a la fecha, es la primera que llega a 2.250 sujetos, lo que le permitió un error de 2,5% (menor a las anteriores) con su confiabilidad en 95%; la información se abre a zonas rurales, según su ficha técnica.

Siguiendo sus resultados, Morales gana en zonas rurales (51,6%), ciudades intermedias (50%) y sólo pierde en los departamentos de Potosí y Tarija, para una intención de voto nacional de 38,1%. De Mesa gana en las capitales y El Alto (32,6%) y en los dos departamentos que pierde Morales; su intención nacional es de 27,1%. Ortiz tiene un 8,7% nacional y el resto de los candidatos obtienen en conjunto 9,9% (no aparece el porcentaje de Israel Rodríguez del Frente para la Victoria). Por último, indecisos y voto oculto con 16,2% son terceros nacional. 

En percepciones, De Mesa tiene 61% negativas y 18% positivas, versus Morales con 51% negativas y 37% positivas, lo que establece dos paradojas: Los que dicen que votarán por De Mesa son más que lo que lo perciben positivamente según el estudio, mientras que por Morales son menos. ¿Curioso?

La gran pregunta que debemos hacer es, si las principales preocupaciones son corrupción (22,1%), delincuencia (19,0%), costo de la vida y alza de precios (17,9%) y falta de trabajo (15,6%), ¿cuál sería capaz de solucionarlo?

José Rafael Vilar es analista y consultor político.
Twitter: @jrvilar

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