Opinión

6 de diciembre de 2018 12:16

La victoria de la apolítica


Jorge Luis Borges mencionaba, tomando un dictamen de Thomas Carlyle que la democracia es un abuso de la estadística. En el caso boliviano un 10 de octubre de 1982 ha refutado esto de manera asombrosa y admirable. La utopía de Borges era un país, “o todo el planeta, sin Estado o con un mínimo de Estado, pero entiendo no sin tristeza que esa utopía es prematura y que todavía nos faltan algunos siglos. Cuando cada hombre sea justo, podremos prescindir de la justicia, de los códigos y de los gobiernos. Por ahora son males necesarios.”

Gran parte de la ciudadanía parece haber olvidado que los males necesarios dentro de una democracia son los políticos y los partidos políticos, los cuales son muy importantes, ya que son estos los que crean las reglas del juego para que las sociedades se desarrollen y son ellos los que entregan o restringen libertades. Juegan un papel fundamental dentro de la administración del Estado y sus designios van configurando el destino de todos. Empero, el descontento ciudadano sobre el quehacer político ha creado la ilusión de la independencia y el empoderamiento ciudadano serían suficientes para contrarrestar las ambiciones totalitarias del Movimiento Al Socialismo.

Tanto plataformas como activistas parecen olvidar fragmentos de nuestra historia reciente, en especial lo sucedido en octubre de 2003. Carlos Mesa Gisbert menciona en “Presidencia Sitiada: memoria de mi gobierno” que Gonzalo Sánchez de Lozada utilizó la paradoja del objeto inamovible y la fuerza irresistible para explicar los sucesos que pasaron en febrero y octubre. El 17 de octubre se dio el choque de la fuerza irresistible contra el objeto inamovible, donde la fuerza quebró al objeto. A partir de ése momento se configura el actual escenario político boliviano, la fuerza irresistible tenía representación política: Evo Morales y el Movimiento al Socialismo; al igual, que el objeto inamovible era Gonzalo Sánchez de Lozada y la cúpula del Movimiento Nacionalista Revolucionario.

El Movimiento al Socialismo es el nuevo objeto inamovible con más de 10 años en el poder y las movilizaciones de activistas, plataformas y la ciudadanía en su conjunto nos demuestran que no existe una fuerza irresistible con representación política, la ciudadanía acéfala sale a las calles con exceso de buenas intenciones y esperanzas. La ciudadanía parece que olvida de manera muy generosa que la democracia moderna, tal como la conocemos tiene como base la representación del soberano, del pueblo, del ciudadano, del individuo. Estos representantes salen de los partidos políticos. Pero, se los excluye de las movilizaciones ciudadanas, como si los políticos no gozaran de derechos ciudadanos. Posiblemente, estos representantes políticos tienen pocas luces y muchas sombras en su accionar, lo cual no deja que sean necesarios para la sociedad en su conjunto. El reclamo de activistas y plataformas es que los partidos políticos no se han renovado y que son los dinosaurios de siempre quienes se dedican al quehacer político. Queja que carece de sentido, ya que al momento de tomar una posición apolítica, estos grupos dejan en manos de terceros la toma de decisiones importantes. La victoria de la apolítica es la habilitación como candidatos a primarias y elecciones generales al binomio de Evo Morales y Álvaro García Linera.

Una vez más el futuro es incierto. Por un lado el partido de gobierno hizo realidad la reelección inconstitucional y en contra del referéndum del 21F; por el otro todavía es posible ganar al partido en funciones de gobierno por intermedio de las urnas. No debemos olvidar que el 6 de octubre de 2018 cuando Carlos Mesa lanzó su carrera a la presidencia era para prever el escenario que estamos viviendo.

Será qué después de lo sucedido tendremos el valor moral con su secuela de sacrificios, para plantear la defensa de las libertades, o sencillamente con gran dolor para todos, la democracia se nos muere. Basta de exclusiones, unidos ganamos todos.  

Jorge Roberto Márquez Meruvia es Politólogo y Director de Gaceta Hoy