Opinión

13 de enero de 2018 10:57

Campañas de desinformación, su poder y su Influencia


La desinformación como estrategia está diseñada para engañar y desorientar no solo a la opinión pública sino también al oponente, así influir en sus decisiones y socavar su eficiencia política, económica y militar.

En la medida en que el Internet y otras herramientas  aumentan el acceso a la información, las técnicas de desinformación, manipulación y ocultamiento de la verdad a la opinión pública se van modificando.

Estamos en la Era de la Desinformación, donde las prácticas maquiavélicas operan más a través de la infoxicación y la tergiversación que del mero encubrimiento de información.

Las “Campañas de Desinformación” no son un hecho aislado sino que forman parte de una estrategia planificada, que combina desde las fuerzas convencionales hasta la presión económica o los ciberataques y conllevan al triunfo de la posverdad, que intenta movilizar las emociones desdeñando el rigor de los hechos.

Los ataques cibernéticos y los Internet trolls, (personas que publican noticias falsas y ofensivas en las Redes Sociales como Facebook, Twitter u otras páginas web fantasma), tienen características comunes y es que los mensajes que utilizan para desinformar son difíciles de verificar si son reales o no, este tipo de información falsa, ha encontrado grandes aliados en las Redes Sociales por la velocidad  con la que se expande hasta su verificación, así el ciudadano es víctima de la desinformación y de la difusión masiva de noticias falsas.

Pero lo grave de esta situación es el deterioro en la capacidad para discernir que se evidencia en buena parte de la población, de todos los estratos sociales, ante la lluvia de datos, cifras y supuestos testimonios que corren indiscriminadamente en los mensajes telefónicos, en los chats, en twitter y demás.

Actualmente en Internet existen varias técnicas como crear perfiles falsos en Redes Sociales, inventar expertos en temas científicos, generar sitios de conspiración (y autogenerar teorías de la conspiración), sembrar comentarios en los sitios de noticias o sembrar rumores en las Redes Sociales para que se viralicen de manera supuestamente orgánica.

En el contexto mundial tenemos algunos ejemplos como la victoria de Trump, el conflicto de Ucrania (con el resurgir de la tensión entre Rusia y la OTAN), el Brexit, el auge y caída del califato del ISIS, la crisis migratoria, el órdago nuclear de Corea del Norte y la extensión de los ciberataques son los principales cambios en el panorama mundial de los últimos cuatro años a los que la Estrategia intenta dar respuesta.

En Bolivia en particular hace poco se publicó una noticia falsa sobre un supuesto decreto emitido por Donald Trump en Estados Unidos, por el cual se eliminaba el requisito de la visa a los bolivianos para ingresar a ese país, esta noticia se publicó en un portal llamado USA radio y luego se propagó en las Redes. 

Otro ejemplo se dio cuando circuló en WhatsApp el mensaje sobre la falta de combustible en los surtidores, instando a la población a cargar combustible a sus vehículos lo más pronto posible, el caso es que el mensaje  fue tan efectivo, que mucha gente alarmada formó largas filas en diferentes surtidores del país.

Finalmente mencionaré la noticia falsa sobre el conflicto médico, en el que supuestamente en Oruro se hubiera suspendido esta medida de presión, esta noticia falsa se viralizó especialmente en algunas cuentas de la gente del oficialismo, hasta que fue desmentida por el presidente del Colegio Médico de esa ciudad.

Frente a esta realidad, la única alternativa que les queda tanto a los periodistas como a los ciudadanos es crear conciencia sobre las técnicas de verificación disponibles. 

Ivanna Torrico es comunicadora social y máster en marketing político

Twitter: @IvannaTorrico