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Opinión

5 de junio de 2020 12:32

Los maestros en tiempo de Covid 19

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En estos tiempos de pandemia, he encontrado la escritura como un acto liberador, lo hago desde mis redes sociales y por qué no retomar mis columnas por periódico, por el que hoy quiero llegar a usted; sin duda, estos tiempos serán recordados por toda la humanidad.

Llegó el coronavirus y, con él, una nueva forma de entender la vida con un manual de instrucciones, entre ellas el quedarse en casa ha sido la mejor manera de poder reencontrarnos con nuestros hijos.

En mi caso, estos días he podido involucrarme de manera directa en la educación de mi hija, compartiendo sus clases, sus temores detrás de la pantalla, las tareas, pero sobre todo haciendo el rol de maestra y madre en casa.

No estábamos preparados para esto.

El último día que recogí a mi niña del colegio nunca imaginé que sería el último de este año, pues a ciencia cierta aún no sabemos si volveremos a las aulas en lo que queda del año, y la verdad tampoco me preocupa.

Ellos, los niños, tuvieron que aceptar la realidad que les tocó vivir, no hubo despedidas con sus maestros menos con sus compañeros, ni festejo, ni dulces; simplemente les comunicamos que no volveríamos al colegio, que tampoco habría parques, que deberíamos quedarnos en casa. Volver a reencontrarnos, a través de una pantalla, ha sido toda una aventura nueva.

Todo ha sido un nuevo aprendizaje: maestros trabajando horas extras, intentando adaptarse de manera rápida a dar clases, en breve tiempo, a través de la tecnología; papás turnándose con los horarios de los pequeños para poder acompañarlos en sus clases y tareas virtuales, medio que se ha convertido en el único mediante el cual ellos pueden estar en contacto con sus compañeros y su maestro. A principios de año todos firmamos un contrato para hacer cosas diferentes en el aula, pero esta es nuestra realidad hoy.

Nos hemos adaptado y creo que, por primera vez, la educación de nuestros niños es una tarea y una responsabilidad de maestros y padres de familia; y lo que parecía imposible, se muestra en que hoy somos un equipo.

En nuestras casas hemos habilitado un espacio para las clases virtuales, pero también soy consciente de que existe mucha desigualdad en nuestro país, no todos los niños cuentan con las mismas oportunidades y este tiempo debería hacernos reflexionar para acortar esas brechas y hacer posible que todos accedan a la tecnología, en cada rincón del país.

Desde que me toca ser guía en este proceso con mi hija reconozco el esfuerzo y el trabajo que realiza cada maestro, he podido ver cómo mejoran cada día para conectar a distancia con los niños y en el corto tiempo de clase poder sintetizar el tema que quieren explicarles; aun así,  a pesar de las circunstancias, mi hija añora volver al colegio a ver a su maestra y a sus compañeros.

No voy a negar que hay días que se extrañan esas mañanas de silencio y tranquilidad, cuando ella estaba en el colegio. En este tiempo ser parte de su educación, ser testigo de cómo ella va creciendo en el aula desde casa, ver cómo ella responde sus propias dudas y poder ser parte de su aprendizaje, me ha llenado de mucho orgullo como mamá.

Este Día del Maestro será diferente a los demás, no habrá festejo ni flores y el compartir con ellos esta enorme responsabilidad me hace dar cuenta de la enorme vocación que tienen a la hora de educar y formar a nuestros hijos. Muchos padres y madres han delegado la educación de sus hijos al colegio y, por eso, hoy debemos reflexionar sobre el rol que nosotros hemos descuidado en su educación y cuánto sus maestros se esfuerzan para que todos aprendan en el aula.

El día que volvamos al colegio, estoy segura que ellos estarán ahí para recibir a nuestros hijos con un fuerte abrazo, lleno de alegría y cariño, y nosotros entenderemos que en este tiempo extraordinario que nos tocó vivir en casa, junto a nuestros hijos, aprendimos que la educación es el camino y que no es posible orientar a nuestros hijos si no somos un equipo.

Se ha escuchado incansablemente que este suceso histórico en la humanidad cambiará de manera definitiva nuestra forma de ver la vida y sí, estoy segura que así será; habremos comprendido que la educación y el tiempo dedicado a nuestros hijos es un tiempo valioso, que debemos valorar, como también debemos reconocer que todos jugamos un rol importante y que la educación es la base fundamental para hacer que este mundo sea mejor.

A todos los maestros, mil felicidades. Gracias por su cariño. Dios los bendiga hoy y siempre.

Carla R. Sandy Claure es administradora de empresas. 
Twitter: @CSandyC