Opinión

5 de mayo de 2019 10:50

Situación y perspectivas del sector de la construcción en Bolivia


A. EL ESTADO DEL SECTOR CONSTRUCCION EN EL 2018

El informe de la CADECOCRUZ, sobre el sector de la construcción durante el 2018, señala que mostró un estancamiento (0%) en los metros cuadros de construcción ¿En materia económica, que significaría esta cifra?, la respuesta no es tan sencilla.

El sector de la Construcción durante el período 2006-2018 registró tasas de crecimiento por encima del promedio de 5 por ciento de crecimiento del PIB ,durante el mismo período.  De los 14 sectores económicos de Bolivia, el sector Construcción ocupa el décimo lugar en importancia con una participación promedio de 3,1 por ciento sobre el PIB, que significa que tiene una incidencia promedio de 0,25 por ciento sobre el PIB; es decir hasta la actualidad no es tan significativo, sin embargo, su importancia está en el mercado de trabajo de mano de obra no calificado que tiene una elevada demanda de: albañiles, ayudantes, electricistas, plomeros, carpinteros, cerrajeros, etc.; también de la mano de obra calificada como arquitectos, ingenieros, tasadores, constitución de empresas constructoras, empresas de importación de material de construcción y producción nacional. La colocación de créditos por parte del sector bancario, para el sector construcción, acompañarán la declinación del sector.

En síntesis, el estancamiento del sector Construcción afecta a todos los mercados de bienes y servicios de la economía boliviana jalando a todas a una disminución de sus actividades.

B. LAS EXPECTATIVAS EN LA COMPRA DE VIVIENDA 

En cuanto a la expectativa en la compra de vivienda, el informe de la CADECOCRUZ revela que un 66% no prevé comprar una vivienda en los próximos tres años. La causa que más prima es la inestabilidad laboral. ¿Cómo este factor está afectando a un sector sensible como la construcción?

El efecto de un 66 por ciento que manifestaron que no comprarían una vivienda en los próximos tres años significa que la demanda por viviendas se contraerá por una menor cantidad de personas que quieran comprar y ocasionará la disminución de la cantidad demandada de viviendas y del precio de demanda de la vivienda; y esto a su vez también afectaría una contracción de la oferta de la vivienda y el posible cese de actividades de las empresas constructoras, que a los precios en declinación de la vivienda no logre cubrir el costo promedio total y el costo promedio variable.  

Los potenciales demandantes de vivienda en la actualidad son una población que tiene una edad en un rango entre 30 a 40 años de edad, denominados la generación Milenium, que tiene alta movilidad laboral y no cumplen los requisitos para acceder a un crédito bancario; otro grupo de población es el sector comercial y jubilados, que realizan la compra de viviendas como parte de la diversificación de sus inversiones.  Indudablemente, al primer grupo de población Milenium le afecta su inestabilidad laboral, y también a los empleados del sector público por aspectos de clientelismo político, y en el sector privado porque están ajustando sus costos para mantener sus beneficios.

C. LOS AGENTES ECONOMICOS Y LAS EXPECTATIVAS

Los agentes económicos “Consumidores” y “Empresarios” son sensibles a los acontecimientos económicos, sociales y políticos y también a la política económica del “Gobierno”, como el hecho de que gasta más de lo que recauda en impuestos e incurre en el crecimiento de la deuda externa e interna. Asímismo, como país vendemos al exterior menos de lo que compramos del exterior. Estos dos hechos económicos analizan los consumidores y empresarios y prevén que a futuro para pagar la deuda pública buscarán que la población contribuya más y por otro lado, al exportar menos al exterior nuestras divisas continuarán disminuyendo; ambas situaciones son de desequilibrio económico y son las principales causas de la generación de expectativas desfavorables sobre la economía boliviana.

Revertir las expectativas desfavorables a favorables en un contexto de año electoral y con la práctica de no respetar las reglas institucionales, económicas y democráticas es complicado, más aún si a nivel mundial y regional la economía también está en declinación y de riesgo de una recesión secular; las recomendaciones a todos los países son de diseño de políticas públicas manteniendo prudencia fiscal y monetaria, además de moderación en el uso del crédito externo.

D. SITUACIÓN DE LA INVERSION EN EL SECTOR INMOBILIARIO

Ante un panorama económico, social y político adverso, y contrario al registrado durante el período 2006-2013, además de ser un año electoral, es de esperar que los empresarios del sector inmobiliario serán prudentes en iniciar nuevos proyectos y evaluarán sean postergados; los que están en ejecución disminuirán el ritmo de avance y los que están concluyendo volcarán todas sus acciones a vender lo antes posible.

Las inversiones son afectadas porque nuestro país ingresó a un período prelectoral de elecciones nacionales y en nuestra historia económica existe una correlación elevada de asociación de las variables políticas y económicas, conocido como el ciclo electoral y fiscal, donde predomina el factor político a los aspectos económico, a través de la aprobación de políticas públicas destinadas a conseguir la simpatía de los electores a su favor, como viene sucediendo en la actualidad.

El problema económico de riesgo del país son las fuentes de financiamiento a los desequilibrios fiscales mediante créditos del Banco Central de Bolivia y endeudamiento externo, que tiene que analizarse y revisarse cuidadosamente, para evitar ingresar en el sendero de expectativas inflacionarias (al alza en el mediano y largo plazo).  Otro riesgo es el stock de las RIN del BCB que viene declinando porque respalda el actual régimen de tipo de cambio fijo vigente desde noviembre de 2011 de Bs6,96 por $US 1, y la perspectiva es que continúe la tendencia hacia la baja.

E. PERSPECTIVAS DE LA INVERSION EN EL SECTOR INMOBILIARIO

Las perspectivas económicas del 2019, 2020 y los siguientes años son de un contexto externo diferente al período de bonanza económica 2003-2013, para Bolivia.

El panorama económico de mediano y largo plazo muestra signos de elevada vulnerabilidad en cuanto a la sostenibilidad del crecimiento económico, creación de empleo, generación de divisas, ingresos fiscales, empleo y expectativas inflacionarias, que afectará paulatinamente a todos los sectores de la economía, porque la administración actual de Gobierno -durante trece años- se basa en una concepción de la sociedad y la economía que pretende mostrar a las acciones estatales como fruto de decisiones colectivas pactadas libremente, sin respetar la libertad individual de las personas, e incurriendo en costos elevados de pérdida de la productividad y competitividad económica del país.

El sector construcción se desarrollará en un ambiente de elevada incertidumbre y riesgo, donde los proyectos de largo plazo serán evaluados cuidadosamente, para definir su aprobación y posible período de ejecución y los de corto plazo asumirán medidas de ajuste de sus costos y continuarían sus actividades con la finalidad de lograr la venta de los inmuebles en el menor tiempo posible.

La oferta de inmuebles en el país paulatinamente se contraerá disminuyendo la cantidad ofrecida, que se explica por la salida de empresas constructoras debido a la disminución de sus beneficios esperados y la nueva disposición tributaria de Impuestos Nacionales sobre el sector.

También la demanda de inmuebles disminuirá afectando a los precios hacia la baja, porque los potenciales demandantes de vivienda en la actualidad son los que tienen una edad en un rango de 30 a 40 años de edad que tiene alta movilidad laboral y no cumplen los requisitos básicos para acceder a un crédito bancario, los comerciantes y personas de la tercera edad abandonarán el interés sobre los bienes inmuebles como un activo real de inversión, por otro activo más líquido en el que utilizar sus ingresos excedentarios, como medio de precautelar su riqueza (siendo el actual contexto económico de expectativas desfavorables en el mediano y largo plazo).

Germán Molina Diaz es economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas y docente en la UCB 

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