Opinión

30 de diciembre de 2018 11:09

Evaluación de la economía de Bolivia en 2018, proyecciones y perspectivas del 2019


I. Economía global

Durante el último trimestre del 2018 se acrecentaron los nubarrones de una futura y fuerte tormenta económica que están amenazando la economía global para el 2019, y los Ministerios de Economía y Finanzas Públicas y los bancos centrales de los países no estarían bien preparados para hacer frente a ésta situación, porque el trabajo de prevención de una crisis económica no está en sus agendas o está incompleto, y que podrían dejar a los formuladores de políticas fiscales y monetarias bajo presión y en espacios  desconocidos. 

El elevado riesgo inmediato a la economía global es la actual guerra comercial entre Estados Unidos y China y la elevación de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica, que afectaría el crecimiento económico global.

II. Economía Regional

Durante el 2018 la región registra tasas de crecimiento económico heterogéneas, que a nivel global acumulado fue de 1,5 por ciento y para el año 2019 se espera un 1,7 por ciento. Los países de América Latina y el Caribe enfrentarían un escenario económico mundial complejo y se espera una reducción del crecimiento económico, tanto de los países desarrollados como de las economías emergentes, acompañada por un aumento en la volatilidad de los mercados financieros internacionales, agravado por las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China.  Esta situación afectaría directamente a todos los países dependientes de la exportación de productos primarios y en trayectoria de aumento sostenido de endeudamiento externo, para financiar sus gastos públicos (déficit comercial y déficit fiscal).

III. Economía boliviana al 2018, proyecciones y perspectivas 2019

1. Consideraciones generales

Para evaluar la economía boliviana utilizamos las cifras del Presupuesto General del Estado (PGE) que es un instrumento de política económica que registra numéricamente los recursos, los gastos y financiamiento previstos para la ejecución de las políticas públicas, programadas para la gestión de un año fiscal por cada una de las instituciones públicas.  Es el único instrumento económico del Órgano Ejecutivo que constitucionalmente debe ser tratado y debatido en las cámaras legislativas para convertirse en Ley del Estado.

Durante los tres períodos presidenciales continuos del Presidente Morales (2006-2019) se envió a la Asamblea  Legislativa Plurinacional (ALP) catorce proyectos del Presupuesto General del Estado (PGE) anuales, de los cuales, los primeros ocho años (2006-2013) fueron de un superávit fiscal acumulado de 14,5 por ciento respecto al PIB, y los siguientes seis años (2014-2019) un déficit fiscal acumulado de 40,0 por ciento respecto al PIB, es decir en seis años desahorramos todo los acumulado en ocho años y adicionalmente gastamos más acumuladamente un 25,5 por ciento respecto al PIB. 

2. Economía boliviana al 2018

Durante el 2018 registró un alto déficit fiscal, escaso ajuste en el gasto público, mayor endeudamiento público, desaceleración de la inversión pública, declinación de la producción hidrocarburífera y sequía en la inversión privada, fueron características que son una preocupación de la situación macroeconómica del país. 

A pesar de la leve recuperación de los ingresos por exportaciones como efecto de la mejora en los precios internacionales de las materias primas, entre ellas del petróleo que de una previsión de 45,5 dólares el barril en el PGE (Presupuesto General del Estado) 2018 alcanzó a $us 70, la economía de Bolivia sigue desacelerada, por el cambio de las expectativas optimistas a pesimistas, por parte de los agentes económicos. Si aún el crecimiento económico es aceptable, también es vulnerable su sostenibilidad por su elevada dependencia de la exportación del gas a dos mercados con contratos y con fechas de vencimiento en los próximos años, con la Argentina el año 2026 y con Brasil el año 2019, y además con yacimientos limitados.

La política económica del Gobierno, pese a la desaceleración y caída de ingresos de los últimos años, no ha cambiado, en sus medidas de expansión del gasto público financiado con desahorro y endeudamiento público, para que continué el crecimiento económico. 

Del 2006 al 2018 continúa apostando a la expansión del gasto público financiado con desahorro público, crédito del Banco Central de Bolivia y endeudamiento externo, con la finalidad de obtener ingresos adicionales cuando comiencen a entrar en operación con la venta de urea, electricidad, litio, turismo, entre otros.

Las cifras de crecimiento económico y tasa de inflación esperada para el 2018 son de 4,70 por ciento y 2,79 por ciento respectivamente, complementado con un déficit fiscal respecto al PIB de 8,32 por ciento (Ver Gráficos 1,2,3 y Cuadro 1) y un déficit de balanza comercial respecto del PIB de 0,9 por ciento, que significa que persisten los desequilibrios interno y externo, no sostenible porque el financiamiento del gasto público con crédito interno y crédito externo es finito y restrictivo según principios y fundamentos económicos.

3. Proyecciones de la economía boliviana 2019

Un contexto externo adverso por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la elevación de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica afectaría el crecimiento económico global y se irradiará a todos los países a través de la balanza de pagos, incluida Bolivia.

Persistirán los desequilibrios internos de la economía boliviana establecidos en la ley del PGE 2019, que aprueba un presupuesto agregado de Bs. 286.278 millones con un incremento del 0,6 por ciento respecto al 2018, mientras que el presupuesto consolidado alcanza a Bs. 214.724 millones cifra mayor en 0,03 por ciento respecto al 2018.  Ambos presupuestos aumentan menos del uno por ciento, sin embargo, continúa elevado el déficit fiscal de 6,98 por ciento, porque se utilizarán recursos provenientes de crédito interno y externo, para cubrir los gastos que no es posible de hacerlo con los ingresos corrientes esperados que se generen durante el próximo año, debido al contexto externo de incertidumbre en los mercados donde se venden nuestros productos de exportación.  No se menciona sobre el tipo de cambio nominal para el 2019.

Los gastos de los programas, proyectos y actividades anunciadas por la administración gubernamental para el 2019 posiblemente: el Seguro Universal de Salud, Mi luz, elecciones primarias y nacionales y otros inflexibles a la baja como parte de la política económica de nuestro país, estarían incluidos en cifras del PGE 2019.

El PGE 2019 consideró un precio base del petróleo de US$ 50,25/barril, nivel superior en US$ 4,75 respecto al utilizado en el PGE 2018 que fue US$ 45,50/barril.  Al mes de noviembre de 2018 el precio del petróleo registro US$ 50,0/barril el más bajo y el precio promedio esperado para el 2019 estaría en un rango de US$45/barril y US$60/barril.

Respecto a los precios esperados el 2019 de venta del gas natural a la República Argentina y al Brasil, así como los volúmenes de producción de gas destinados a la exportación, no se cuenta con dicha información.

Las disminuciones de los precios internacionales y volúmenes de nuestros productos de exportación impactarán negativamente en los ingresos de exportación y, en consecuencia, en las reservas internacionales netas, ingresos fiscales, los depósitos bancarios y en la actividad económica del país.

Las variables macroeconómicas estimadas para el 2019 y utilizadas en las proyecciones del PGE fueron: PIB: 4,7 por ciento de crecimiento; tasa de inflación: 4,04 por ciento; Déficit Fiscal del Sector Público No Financiero (SPNF): 6,98 por ciento respecto al PIB (ver gráfico 1) y presupuesto consolidado del gasto del Sector Público (SP) Bs 214.724 millones.  Todas las variables están por debajo del promedio registrado durante el período 2006-2017, excepto las variables de déficit fiscal que es siete veces mayor y gasto consolidado que están por encima. (Ver Gráficos 1,2,3 y Cuadro 1). 

GRAFICO 1 CRECIMIENTO DEL PIB (%) 2006-2019


FUENTE: Presentación del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas

GRAFICO 2 TASA DE INFLACION (%) 2006-2019


FUENTE: Presentación del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas

GRAFICO 3 SUPERAVIT (DEFICIT)FISCAL RESPECTO AL PIB DEL SECTOR PUBLICO NO FINANCIERO (%) 2006-2019


FUENTE: Presentación del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas

CUADRO 1 VARIABLES MACROECONOMICAS PROMEDIO 2006-2017, 2018 Y 2019


FUENTE: Presentación del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas

4. Perspectivas de la economía boliviana

La economía boliviana durante el 2019 no sufrirá un cambio sustantivo respecto al período transcurrido desde el 2006 al 2018. Continuaría su elevada dependencia de ingresos provenientes de la exportación del gas natural; minerales, y en menor grado, de algunos productos no tradicionales como por ejemplo la venta de soya y otros productos a la China, y adicionalmente será un año electoral que será la prioridad de la actual administración gubernamental; respecto a los principios y fundamentos económicos, en el diseño de las políticas públicas, como ejemplo el Seguro Universal de Salud (SUS) -del que no se conoce una línea de base sobre la actual situación del seguro de corto plazo-, si los que utilizan sabiendo que es deficiente para los que aportan y a pesar de esta situación se aprueba su inicio desde enero 2019, incorporando a la población que no aporta, se ahondara aún más la deficiencia de los servicios de salud.

El gasto público en su ejecución se mantendría casi similar al monto del 2018, y continuaría la política expansiva del gasto a pesar de no contar con un espacio fiscal que se disponía anteriormente, además que se financian gastos recurrentes e inflexibles a la baja, programas sociales y transferencias condicionadas y no condicionadas, así como las subvenciones a los hidrocarburos, alimentos y servicios básicos, para mantener el crecimiento económico que no es sostenible en el tiempo.

El PGE 2019 registra el shock externo desfavorable directamente a los ingresos provenientes de los hidrocarburos, minerales y productos no tradicionales, hecho que registra una caída de los ingresos fiscales y origina un déficit fiscal programado, aunque menor al del 2018 pero sigue siendo elevado, porque los gastos son elevados a pesar del ajuste de reducción de la inversión pública, que no es suficiente ante la realidad de los ingresos públicos genuinos.

El problema central es el financiamiento del gasto público con crédito interno y crédito externo, que se comenzó a pagar lo principal y los intereses; lo que se recomienda es que sea con ingresos genuinos, es decir los impuestos y si no cubren recurrir a los inversionistas privados otorgando un clima favorable, otra medida es reducir gastos corrientes como son: pasajes, viáticos, publicidad, remodelaciones, muebles, compra de equipamiento, etc., y en gastos de capital asignar a proyectos de inversión pública eficiente con tasas de retorno asegurados. 

El déficit comercial y déficit fiscal se mantendrían, continuaría el financiamiento con crédito interno y crédito externo del gasto, el tipo de cambio fijo nominal  no sufriría modificación y aumentaría el atraso cambiario incentivando las importaciones y desincentivando las exportaciones, los costos laborales se elevarían por los incrementos salariales y del mínimo nacional así como del segundo aguinaldo, el desempleo en aumento, elevación del sector informal de la economía, contrabando, demora en el pago de las facturas del gas por parte de la República Argentina. 

En síntesis, los desequilibrios internos y externos se acentuarían aún más, porque nuestro país estará altamente influenciado por el contexto externo que modificó el ciclo económico externo: menor dinamismo en el crecimiento global, dólar apreciado, aumento de tasas de interés internacional, incertidumbre en los mercados financieros, las tensiones comerciales entre EEUU y China continuarían, vulnerabilidad fiscal y de la balanza de pagos y crecimiento del endeudamiento global. desarrollo

Germán Molina Diaz es economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas y docente en la UCB

e-mail: germanmolinadiaz@gmail.com

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