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Opinión

29 de diciembre de 2021 11:35

Estado de la economía boliviana 2021 y perspectivas 2022

ESCRITORIO 1

La economía al 2021 registrara cifras positivas en crecimiento económica pero no suficiente para revertir la caída del 2020, baja tasa de inflación, régimen de tipo de cambio fijo respaldado con un nivel de reservas internacionales necesarias, para cubrir importaciones, servicio de la deuda externa y otros pagos al exterior y balanza comercial favorable.   Sin embargo, a pesar de los desequilibrios externos e internos de nuestra economía y la pandemia del COVID-19 aún se mantiene relativamente la estabilidad macroeconómica, pero con una particular característica de iliquidez para cubrir el elevado costo que significa mantener funcionando el sector público.

Para la gestión económica 2022 el “Gobierno” delineo sus objetivos de continuar financiando a las Empresas Públicas y Redistribución de los ingresos con desahorro público, crédito externo e interno y deuda flotante porque no es posible de hacerlo únicamente con los ingresos corrientes esperados que se generen durante el próximo año, según cifras registradas en el PGE 2022, y a pesar de no contar con un espacio fiscal que se disponía anteriormente (2006-2013), permanecen los gastos recurrentes e inflexibles a la baja, programas sociales y transferencias condicionadas y no condicionadas, así como los subvenciones a los hidrocarburos, alimentos y servicios básicos.

Las variables macroeconómicas oficiales estimadas 2022: PIB 5,1 por ciento de crecimiento; tasa de inflación; 3,4 por ciento; Déficit Fiscal del Sector Público No Financiero (SPNF): 8,0 por ciento respecto al PIB y presupuesto consolidado del gasto del Sector Público (SP) Bs 235.090 millones.  Las cifras están por encima del promedio del período 2006-2019, excepto la inflación que es menor y son optimista respecto a la pandemia COVID-19 cepa OMICRON y al estancamiento e inflación de la economía mundial.

Las perspectivas de la economía mundial durante 2022 son complejas y de incertidumbre por varios factores: COVID-19 cepa OMICRON, inflación elevada de los EEUU por los estímulos fiscales e incremento de la tasa de interés, conflicto Rusia-Ucrania, enfriamiento de la economía de China, crisis de la deuda externa, que conduciría hacia un estado de inflación y estancamiento económico que repercutirá en todos los países, incluido el nuestro en nuestras exportaciones, inversión extranjera directa (excepto el Litio), remesas y otras fuentes de ingresos de divisas al país.

Ante un contexto externo económico desfavorable la gestión gubernamental en el diseño de políticas públicas tendría que ser de resiliencia utilizando bien las capacidades de los factores de producción, construir relaciones sanas con todos los países para realizar buenos negocios, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las dificultades, elaborar planes de contingencia y revisar como se enfrentó pasadas crisis económicas y las que vienen resolviendo el resto de países.  

Los agentes económicos “Consumidores” y “Empresarios” son sensibles a los acontecimientos económicos internos y externos, sociales, políticos y también a la política económica del “Gobierno” como el hecho de que gasta más de lo que recauda en impuestos e incurre en mayor deuda pública, ante tal situación los empresarios privados tienen que ajustar sus costos para evitar que su costo variable medio supere el precio de su producto y no logren colocar sus productos.  Tienen que continuar ajustando sus costos, mejoren su productividad y ser creativos, para mejorar la competitividad y ventaja respecto a los productos extranjeros.

Finalmente, para preservar la estabilidad macroeconómica ante la próxima tormenta económica financiera mundial y las políticas públicas no consensuadas no tendrán el impacto esperado, porque se necesita la unidad de los agentes económicos a través de una alianza pública y privada sobre: institucionalidad; justicia y libertad.

Germán Molina Diaz es economista