Opinión

27 de marzo de 2020 10:03

¿Qué debemos hacer en esta cuarentena?

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El coronavirus, un enemigo invisible, nos tiene arrinconados, cercados y temerosos. Karma le llaman algunos, revancha de la naturaleza otros. Lo cierto es que mientras la especie humana, la racional se halla acorralada y confinada, en algunos sitios, los animales, han recuperado su lugar en el planeta, e incluso han llegado a ocupar calles, avenidas, parques y fuentes. El descenso de la polución ha sido abismal, el aire está limpio, las aguas se han aclarado, los peces han regresado. Al parecer, este destierro que sufrimos era una pausa necesaria, por los seres con quienes “convivimos” en la Tierra. 

El homo sapiens se halla confinado pues la forma de contraer el virus es por medio del contacto humano. Entonces es imprescindible que nadie se toque, se abrace, se bese, por tanto recluirse en la vivienda se ha convertido en algo esencial. Para tal fin, en Bolivia, como en otros países, se ha optado por la utilización de la fuerza, la coacción, la coerción y la amenaza. En detrimento de priorizar la toma de otras medidas.

Lo cierto es que estamos ante una bomba de tiempo, puesto que de acuerdo a la explicación de epidemiólogos, como el chileno Aníbal Vivaceta, el comportamiento del virus es veloz, por tanto la clave se halla en la detección de los asintomáticos, se debe ir tras ellos que son realmente quienes diseminan el virus. Resulta poco eficaz, esperar que la persona que ya tiene síntomas manifiestos se haga presente en el centro de salud.

El confinamiento será socialmente insostenible. Pasados los quince días, ¿cuánto tiempo más podrá permanecer la población en sus casas?. Entre una autoridad que recomienda el ayuno y la oración y el otro que amenaza con cárcel para todos y por todo, la “cuarentena” no será bien aprovechada. Se tienen dos semanas valiosas para detectar a los infectados, mediante análisis y pruebas. Si no existe una política de detección inmediata de los asintomáticos, el encierro puede ser contraproducente, porque será el caldo de cultivo del virus. La urgencia en este momento no es preparar camas de manera prioritaria en los hospitales sino, disponer de reactivos para hacer decenas de pruebas al día y detectar de manera temprana a los contagiados. Asimismo, desarrollar un sistema de localización del entorno de la persona infectada, como hacer un seguimiento y aislamiento de las mismas. Si no se logra esto, solo se habrá postergado, para más adelante –no por mucho tiempo- el desenlace de esta pandemia en el país. China tuvo éxito por detectar los casos infectados, ese país recurrió al big data, por la cantidad de población con la que cuenta. En un contexto como el boliviano, se puede recurrir al nivel micro, del barrio, la comunidad, la familia para la detección anticipada, bajo una perspectiva de información transparente y protección del entorno que ha podido ser contagiado.

El sentido del confinamiento es cercar al virus y evitar su propagación a partir de la detección de los asintomáticos. Las demostraciones de fuerza, la pura militarizacin, solo nos llevará al colapso. La población, especialmente aquella que vive de lo que gana en el día, aquella que no puede tener un stock de alimentos por 15 días, y para quien de hecho cada día ya es una prueba de subsistencia, es lógico que no le tema tanto al virus que también representa posibilidad de muerte. Al final, la historia nos demuestra que el hambre siempre vence al miedo. 

Gabriela Canedo V. es socióloga y antropóloga

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