Opinión

14 de febrero de 2018 14:53

La libertad como virtud o como vicio en las democracias


Comencemos estableciendo que libertad es la facultad o derecho de elegir de manera responsable como actuar en una sociedad. Por otro lado, una virtud es una habilidad para hacer el bien. Ambas definiciones pueden juntarse y decir “La facultad de elegir de manera responsable para hacer el bien”, eso podría definir a la libertad como virtud.

Actualmente se ha llevado la definición de libertad por otro camino, el cual es el poder de pensar y actuar sin restricciones. Así que ahora, ¿Se podría usar la libertad en favor de las malas acciones? En efecto la libertad de matar, de robar, etc. son libertades (que posiblemente las hayan tomado de manera responsable), pero estas acciones ya no están causando un bien.

Para suprimir estas libertades con acciones malvadas se han creado las penalidades para que las personas tengan la libertad de elegir, si quieren vivir en la ciudad o en una cárcel. Para añadir peso a esta decisión se establece que libertad no es estar encerrado en una celda, más bien es el goce de todo lo que te ofrece una nación o ciudad.

Hasta aquí vemos que la libertad se pone solo cuando las acciones son buenas. Entonces las personas reprimen sus acciones malas, por temor al castigo. Cuando pensamos en la construcción de una sociedad todo esto suena de maravilla. Pero también lo es para los regímenes, en específico para los regímenes que se denominan democráticos.

Viendo desde el lado de una democracia la libertad es importante, lo establecieron como la base fundamental de todo ser humano. Pero, hay regímenes que no se los denominan democráticos. Un buen ejemplo de esos es Corea del Norte, donde las personas (según países democráticos) no tienen libertades; por ejemplo, pueden elegir su corte de cabello como en todo el mundo, pero de opciones más reducidas; pueden votar, aunque sea por un solo candidato, pueden decidir que vestir con tal de que no sea jean; pueden hacer el deporte que deseen con tal de que hagan una buena representación del país, etc. Si lo vemos desde la libertad como virtud, este tipo de vida está bien, ya que las personas tienen el poder de elegir como actuar y pensar (ya sea en proporción bastante reducida) para el bien del país, (ya sea lo que en Nor Corea se considere como bueno).

Viéndolo desde este sentido, la libertad es un sinónimo de la democracia. El mejor ejemplo es Estados Unidos de América, el cual lleva en su constitución a la libertad como un derecho inalienable, se puede ver que trataron de mantenerlo así. Por ejemplo, la libertad de poseer armas, vemos que matar era una acción mala, pero vale la pena para que todos puedan defenderse; también la libertad de expresión donde los americanos la usan cada día sea por critica, burla, o simple ganas de hacerlo, en el cual pueden causar daños en la parte moral de ciertos grupos a nivel nacional o internacional, eso también es malo. Si analizamos bien a EEUU, lo que prevalece es el mantener la libertad (la facultad de poder elegir responsablemente las acciones) para que la democracia siga. Es irrelevante si deja de ser algo virtuoso.

La libertad se ve más apegada al régimen democrático que nunca, en todo momento se habla de dos cosas que forman (según algunos) la democracia y son el voto y la libertad. Incluso se ha creado una corriente ideológica con la libertad como base, nos referimos al liberalismo.

Si se mantiene la idea de la libertad como virtud, eso nos llevaría a que se pueda producir diferentes puntos de vista de que es el bien (como vimos en Nor Corea). Más sencillo es colocar a la libertad en algo concreto e imposible de diferir, esa es la democracia.

En una democracia la libertad se establece en todo, vestimenta, alimentación, comunicación, riquezas, creencias, etc. Aun así, se llegó a un consenso de que algunas acciones no se deben realizar. Si tus acciones no dañas a otros entonces se puede hacer.

Lo que la democracia puede estar más orgullosa es el hecho que defiende la no supresión en las personas. Porque ahora se traduce que si se suprime el más mínimo de las acciones buenas en las personas no es democracia y por consiguiente no es libertad.

La libertad pudo salir con la iniciativa de ser una virtud, pero la realidad es más cruel con ese pensamiento. Así, la libertad no tenía más opción que refugiarse en la democracia. Y la democracia obtuvo la palabra más amada y deseada por todos. Eso le llevara a un vicio insaciable de establecerse en todo el mundo. Olvidando si sus acciones sean virtuosas o no.

Federico Zamora Flores es estudiante de Ciencias Políticas en la UCB-La Paz