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Opinión

29 de julio de 2022 09:33

Billetera móvil: Dignidad y autonomía para las madres bolivianas


“Las madres somos las mejores economistas del país”, “Queremos elegir lo que queremos comer”, “El subsidio es un derecho ganado, no un favor del Estado”, “Productos nacionales a precios justos” fueron algunas de las consignas coreadas por mujeres de diferentes ciudades de Bolivia el pasado 22 de julio. Esta movilización fue encabezada por madres que cargaban a sus wawas y Mujeres Creando que denunciaron sobreprecios y maltratos por parte del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM).

Su principal demanda fue la creación de una “billetera móvil” para que las madres puedan disponer libremente de los 2,000 Bs. de subsidio en los supermercados de EMAPA. Así las beneficiarias podrían elegir con total libertad los productos de su canasta familiar. En cambio, en la actualidad esa canasta es elegida arbitrariamente por el SEDEM. Se sabe hoy que muchos de los productos seleccionados tienen sobreprecios y algunos están vencidos. Es más, muchas madres reciben productos que realmente no necesitan. Por eso, esta petición es muy justa y legítima. Lamentablemente, el gobierno ha desoído (y desoye) esta demanda y en su lugar continúa distribuyendo las canastas que el SEDEM elige. El ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, es uno de los opositores a esta demanda. Según el ministro, la billetera móvil desnaturalizaría los objetivos de este subsidio. ¿Pero es realmente así? En realidad, hay muchos matices para analizar. Por ello, nos preguntamos por qué el gobierno se opone tan resueltamente a esta propuesta ¿Qué intereses reales oculta?

Según el ministro, la billetera móvil afectaría la alimentación de las madres y de sus bebés. Sin embargo, esto carece de sentido ya que la canasta elegida por el SEDEM contiene productos que son innecesarios y dañinos. Por ejemplo, las carnes rojas afectan a las madres con presión alta. También, hay muchos niños que son intolerantes a la lactosa. Como podemos imaginarnos, las canastas seleccionadas por el SEDEM contienen estos productos que no benefician a los todos los subsidiarios.  De forma que el argumento del ministro carece de asidero. Esta circunstancia, entre otras, ha hecho que muchas madres vendan el subsidio. Adicionalmente, hay el grave problema de la diferenciación negativa entre madres que trabajan en el sector formal, informal, rural y urbano. Por diferenciación negativa quiero decir que hay una discriminación por zonas de residencia (rural y urbano) e ingresos entre las madres. Así, una maestra rural de Potosí me informó que en la canasta que le fue entregada no había frutas, pañales ni verduras. ¿Por qué hay estas diferencias? ¿Acaso hay madres de primera y segunda clase? Hasta hace algunos días las esposas de militares recibían el subsidio en dinero en efectivo.

Otro tema que merece discusión es el de las empresas proveedoras. El viceministro de Producción Industrial, Luis Siles, afirmó que hay empresas bolivianas que dependen de este programa de subsidios. Señaló que, de reconocerse la billetera móvil, las madres comprarían con total libertad y podrían dejar de consumir productos nacionales. Esa situación, dijo, dañaría a la industria nacional y a los trabajadores. Este razonamiento es falaz. Una billetera móvil no afectaría a la producción boliviana. Las madres comprarían siempre productos nacionales a su libre elección y en atención a las circunstancias de sus familias. El punto principal no es dejar de fomentar a la industria boliviana, sino romper con el monopolio de ciertas empresas favorecidas por este programa de subsidios.

Un argumento sólido a favor de la billetera móvil es que reduciría sustancialmente los costos burocráticos. Las funciones del SEDEM deberían ser replanteadas. Por ejemplo, para el caso de La Paz sabemos que hay 14 ítems en esa institución, los que en términos salariales ascienden a 327,695 Bs. mensuales., ello sin contar los gastos operativos. El SEDEM como sabemos se ocupa de elegir arbitrariamente la canasta familiar. La billetera móvil haría innecesario el trabajo del SEDEM ya que serían las propias madres las que diseñarían su canasta en atención a sus necesidades. Una billetera móvil confiere autonomía y dignidad a las madres. Además, cuestiona a un Estado paternalista y patriarcal que asume que su canasta familiar resuelve los problemas de desnutrición y mortalidad en el país. La verdadera forma de combatir la desnutrición es a través de políticas públicas que formen a los padres y madres sobre una alimentación adecuada. En suma, la billetera móvil debería ser el medio para que las madres bolivianas reciban su subsidio.

Evelyn Callapino Guarachi es politóloga, docente universitaria y fundadora de Mujer de Plata

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