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Opinión

23 de enero de 2020 08:23

Nuevo escenario político, nuevos desafíos para el sector campesino indígena


La caída del gobierno de Evo Morales después de las elecciones nacionales del 20 de octubre de 2019, significó también fracturas al interior del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP).La pregunta que surge, es ¿Qué está pasando ahora con el sector campesino indígena afín a ese partido y el sector que se ha mantenido crítico a esa línea política? ¿Qué desafíos y oportunidades les plantea el nuevo escenario político?

Considero que las fracturas y cuestionamientos internos en el MAS-IPSP, trascienden también al sector campesino indígena afín en lo que respecta a su accionar político por haber estado fielmente alineado a ese partido. No obstante, ese escenario de cuestionamientos internos se constituye en una oportunidad - tanto para el sector afín como para el sector que ha sido crítico- para hacer una reflexión interna sobre su accionar en el campo político. Quiero resaltar tres elementos a considerar en ese repensar de su actuar en la arena política.

Primero, la línea fina entre organización y partido; estar conscientes de que los intereses de un partido no siempre responden a los intereses de un sector, en este caso el sector campesino indígena. Los sectores campesino indígenas afines al MAS en sus discursos mostraban pleno convencimiento de que “ellos eran gobierno”, pero se sabe que eso no fue tan real, puesto que muchas decisiones venían desde “arriba” y no precisamente desde las bases; se había eliminado además la capacidad de autocrítica que impedía cuestionamientos al interior de la propia organización campesina indígena. Este nuevo escenario es una oportunidad para re-plantear la importancia de mantener esa separación de intereses de un partido e intereses de un sector, aunque haya alineamientos políticos partidarios.

Segundo, el desafío de recobrar la unidad del movimiento campesino indígena a nivel nacional; justamente uno de los efectos de la relación clientelar con un partido, ha sido la división del movimiento campesino indígena propiciado por el propio gobierno del MAS para asegurar tener las organizaciones a su favor. Si bien existen visiones e intereses distintos entre campesinos de tierras altas y bajas, y entre sindicatos y ayllus, también es cierto que existen necesidades y problemas comunes, como la marginalización y rezago de la agricultura familiar campesina, la afectación del cambio climático, la afectación del contrabando, la migración, problemas en la salud, educación y otros. Esa unidad es posible, una muestra fue lo sucedido en la época de la Asamblea Constituyente, donde el Pacto de Unidad pudo plantear una propuesta consolidada de cara a la Nueva Constitución Política del Estado.

Tercero, la importancia de la renovación de líderes y lideresas; en el gobierno del MAS hubo escasa o nula renovación de líderes; el mismo Evo se consideraba irremplazable. La renovación de líderes implica realizar procesos de formación, dar oportunidad a gente nueva, con nuevas ideas, fortalezas y capacidades; dar oportunidad a jóvenes y mujeres. La senadora masista Eva Copa es una muestra de la capacidad que tienen los jóvenes y mujeres cuando se les da una oportunidad.

Este nuevo escenario político es ocasión para reflexionar sobre lo ocurrido y reencaminar su accionar político, haciendo prevalecer los intereses de su sector, sus derechos y propuestas de desarrollo. 

Elizabeth Vargas es ingeniera agrónoma y antropóloga.

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