Opinión

1 de mayo de 2018 11:04

El mendigo y la manzana


Escena uno: el vicepresidente camina mordiendo una manzana roja en la Feria de Cochabamba, está rodeado de sus colaboradores y de gente que lo sigue.

Escena dos: aunque algo distraído, se percata de que un mendigo “sordo mudo” sentado en el piso pide 50 centavos con un cartel amarrado a su cuerpo.

Escena tres: el mandatario del Estado Plurinacional se agacha, le da una limosna y sin pensarlo dos veces regala al mendigo la roja manzana a medio comer. El hombre la recibe, tiene un rostro sufrido, sus ojos brillan intentando comunicarse; no escucha ni puede hablar.

Escena cuatro: El Vicepresidente se levanta y sigue caminando un tanto emocionado, cual niño luego de haber hecho una hazaña por la que luego lo felicitarán. “!Bién!” le gritan sus seguidores. La cámara sigue al mandatario y olvida al mendigo.

Las imágenes se viralizan a través de El Deber de Santa Cruz, cientos de personas empiezan a criticar y censurar, mientras que otras lo aplauden.

Poco después, una nota aclaratoria por medio de ATB compartida por su Director en el Facebook permite ver la escena filmada del "otro lado"; es una nota de aclaración oficial de la Vicepresidencia en su propio sitio, afirmando que es un despropósito mostrar sólo la manzana mordida y recalca que además Alvaro García Linera le dio 100 pesos bolivianos al mendigo “sordo y mudo” (imagen que se esmeran a difundir en cámara lenta y editada con zoom in). Por favor a la oposición: ¡no muestren sólo la manzana, muestren también los 100 pesos!1 

Aunque el motivo de esa nota de la Vicepresidencia es destacar el gesto del Vicepresidente, el episodio es desde todo punto de vista cuestionable y digno de análisis.

Primero que nada: ¿no les parece que no deberían haber mendigos en el Estado Plurinacional? Es inaudito que un gobierno que gasta más de 33 millones de dólares en su nuevo Palacio de Gobierno, que ha hecho subir la deuda en mas de 380%, que dispone mas de 21.000 millones de dólares para un plan de megarepresas insostenibles, que ha desoído y reprimido severamente a los discapacitados movilizados por sus demandas, que reduce los gastos en educación, que convive con un sistema público de salud que se desmorona al punto que hasta el propio Alvaro García Linera prefiere curarse las heridas “con su propia saliva” (según sus propias palabras), que no invierte en proteger a las mujeres -porque avala presupuestos municipales menores al 0,33% para atender la violencia de género-, etc. etc., no haya logrado erradicar la pobreza extrema que aún es del 18% en Bolivia.

Segundo: es el colmo que esa nota aclaratoria y el comentario del Director de ATB intenten sugerir que el mendigo finalmente "ganó" porque el afortunado solo esperaba 50 centavos y miren que “recibió 100 Bs.”, ¡como si fuera la gran cosa!. Los 100 pesos no resuelven nada y -viniendo de un mandatario hacia un mendigo- es la metáfora exacta del maquillaje en lugar de curar o paliar la enfermedad. Pero también en ese acto está expresada la calidad del populismo que se teje en la Bolivia Plurinacional capturada hoy por una clase política que juega con la precariedad de la que es muy consciente. Por eso, otra imagen contenida en la escena es la calidad de la relación gobierno-pueblo caracterizada por la dádiva, la falta de diálogo y de escucha, la falta de consulta considerada, el abuso, el irrespeto, la culpa, la manipulación. Podría tal vez decirse que otra metáfora posible sería "compartir la manzana del poder” pero… ¡si ni siquiera quieren salir del poder como les toca!.

Tercero: una manzana mordida, es más o menos lo mismo que una marraqueta o una salteña a medio comer. No se engañe el vicepresidente; no es que ha “compartido” la manzana, compartir es terminar de comer juntos, tomar un tiempo, comunicarse. Eso es lo que menos hace y encima afirma que "comparte y no le da vergüenza". Sus explicaciones sólo lo enredan y evidencian una vez mas aquello que está carcomiendo la realidad política boliviana y que contribuye a la despolitización de la sociedad: el populismo autoritario y una falta de responsabilidad con los deberes de un gobierno: institucionalidad, aborde estructural a los problemas, democracia, democracia y consulta para las decisiones más importantes que definen nuestro futuro2 y, sobre todo, respeto por la gente, consideración con la pobreza y vulnerabilidad de la gente.

Dar una manzana mordida y una limosna es una ofensa cuando viene de alguien con poder y dinero, porque es como si se afirmara que quien es vulnerable se puede tragar cualquier cosa solo por el "honor" de recibirlo de una autoridad de estado. El mensaje de este mandatario hacia una persona en situación de vulnerabilidad ha sido ofensivo y degradante. Por donde se lo vea, billete rojo incluido.

Por Elizabeth Peredo Beltrán

Notas:

1 Francamente llama la atención el seguimiento de cámara en plano de esta secuencia, como si fuera hecha en un set de filmación y luego su pulcra reproducción editada en cámara lenta en los medios para que se vean los 100 pesos del bolsillo de vice al sombrerito del mendigo.

2 Por ejemplo como se ha vulnerado el derecho a la consulta de los pueblos indígenas en territorios donde avanzan las carreteras, los mega proyectos y el extractivismo que hasta el propio Foro de Cuestiones Indígenas de las NNUU en su última sesión les ha llamado la atención por no cumplir este procedimiento establecido por el Convenio 169 de la OIT.

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