Opinión

7 de mayo de 2019 13:23

QUERER GANAR ECHANDO BASURA AL OTRO


El actual panorama político en el país es lamentable. Por un lado, el gobierno es responsable de una crisis de institucionalidad democrática muy fuerte y que se ahonda día que pasa (los hechos que fundamentan tal afirmación están en las continuas presiones del Ejecutivo sobre otros poderes del Estado, la vulneración sistemática de los Derechos Humanos de diversas personas, la no aceptación y respeto a los resultados del Referendum del 21F, la aplicación a conveniencia de normas y leyes, entre varios otros) y por otro una oposición que pretende hacer frente a la postulación ilegal del binomio oficialista, sin agenda propia y compitiendo entre sí misma como si todos fuesen a llegar a la presidencia del Estado.

Lo anterior muestra poca madurez política y no haber asimilado las demandas de la ciudadanía en bien del país y no sólo de los momentáneos intereses particulares. La ambición por el poder parece cegar los objetivos nobles de la actuación política, a unos y a otros.

En estos días han salido a la luz pública los presuntos nexos con el narcotráfico que involucra a oficiales de la Policía Nacional. De pronto, esa información está siendo utilizada para vincular ahora al candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, con el tema y con el exCoronel Medina (presuntamente vinculado con el narcotraficante Pedro Montenegro), a raíz de la compra-venta de un inmueble, propiedad de los padres de Mesa. A eso se añade la actuación de la Fiscalía que citó a Mesa para declarar por el caso Odebrecht, en el que también se lo pretende involucrar, bajo el argumento de “movimientos económicos sospechosos”.

¿Qué tiene que ver Odebrecht con Medina? Nada, pero en la coyuntura todo se está mezclando con el propósito de atacar al oponente. Es más, algún candidato no ha reparado en pedir la renuncia al candidato Mesa, para que responda por supuestos vínculos con el narcotráfico.

¿La actuación del gobierno responde a un sincero deseo de conocer la verdad? ¿O es más bien una estrategia para echar barro sobre la competencia electoral, ya que salen continuas denuncias de corrupción en el manejo de lo público? ¿El tema de Medina toca esferas sensibles del gobierno y se hace necesario desviar la atención?

Por su parte, la oposición ¿a qué juega? ¿la apuesta es simplemente descabezar a cualquiera que se ponga al frente? ¿ha planteado alguna agenda de debate y discusión o sigue actuando reactivamente a todo lo que el oficialismo plantea? ¿se da cuenta de que el discurso reiterativo contra Evo llega a cansar a una buena parte de la ciudadanía, pues más que eso no hay?

La consigna de la oposición, al menos de una parte de ella y de los candidatos a las elecciones generales de octubre, parecía ser ir contra los candidatos oficialistas, pero en el camino también defenestra a quien puede.

Para ganar las elecciones hay que seducir al electorado, presentando alternativas válidas y viables, instalando temas que a la gente le importa, no convirtiendo la arena política en un basural en el que se echa lo que se puede, con tal de que todos se hundan excepto uno mismo.