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Opinión

11 de julio de 2020 12:11

El sutil arte de las apariencias

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Esta semana el país tuvo que desayunarse una mala noticia (en mi opinión) hablo de la renuncia del Ministro de Economía y Finanzas, José Luis Parada, a pesar de no compartir con muchas de las políticas implementadas por el gobierno transitorio el trabajo casi silencioso, pero no menos importante del ex ministro Parada fue el único haz de esperanza en la administración de Jeanine Añez, es decir el tótem de confianza que la ciudadanía podía reconocer en el gobierno transitorio en buena medida pasaba por contar en sus filas en la cartera más importante del gabinete a un técnico de primer nivel, de amplia experiencia, familiarizado con la gestión pública.

En su reemplazo, entra un hombre entendido en materia económica, pero de perfil más político que técnico, Oscar Ortiz de las filas de Demócratas, desde su juramento llovieron las críticas hacia la presidenta por el nombramiento de un ex candidato presidencial, golpeado tras la última elección fallida a consecuencia del fraude electoral, impopular incluso en el propio departamento de origen, Santa Cruz.

Todas estas acciones son señales de que el boliviano promedio “electoralizado” desde tiempo atrás antes de realizada la última elección en 2019, viene recibiendo e interpretando para tomar postura sobre una opción u otra. El problema es que estas señales no son naturales, es más, éstas son manipuladas sutilmente para mover las masas hacia el lugar que deben ocupar en el tablero político.

La salida del ministro podría indicar el punto de inicio de la campaña de Juntos a la cabeza de la aún candidata y presidenta del país, Añez. La generación de empleos a gran escala desde el Estado responde a una medida política y totalmente justificada por las circunstancias (ojo en la lógica del político), política pública con alta probabilidad de generar rédito en el campo electoral.

En la vereda del frente el Movimiento al Socialismo, a través de la presidenta del Senado (Eva Copa) y su rodillo parlamentario impulsan y aprueban leyes que abren más conflictos en el horizonte del gobierno transitorio. En su afán de desestabilizar aún más la gestión de Añez, disfrazan sus oscuras intenciones con leyes populistas como la de reducir el pago de alquileres en un 50%, o subir la apuesta con la ley de arraigo luego de las elecciones, tanto para el legislativo como para el ejecutivo, dejando en jaque al propio Arturo Murillo con su propuesta de salario 0 para Ejecutivo y Legislativo. 

El MAS sigo capitalizando su discurso populista a través de estas pequeñas acciones en el parlamento, los que no terminan de entender son sus rivales del frente hoy en función de gobierno que van tropezando una y otra vez en este tipo de duelos. ¿Y que es de sus candidatos? Arce y Choquehuanca fueron a parar a la “congeladora” y sus intervenciones son medidas y casi desapercibidas.

Por otro lado, Carlos Mesa y Comunidad Ciudadana, aún con la mente puesta en los resultados obtenidos en la anterior elección siguen considerándose como la única opción viable para terciar en las elecciones de septiembre próximo. Los intelectuales de la Torre de Marfil que acompañan al “Viejito Confiable” (bautizado así en las Redes Sociales) no atinan a mostrarse solidarios con el Gobierno transitorio respecto a la pandemia, es más su accionar tan calculador y casi sigiloso en el ambiente político esconde una incapacidad total para seguir el ritmo de los acontecimientos. No se visibiliza como un actor activo capaz de reconciliar y promover el diálogo entre partes enfrentadas, un articulador político que se “ensucia las manos” si es lo que necesita el país, más allá de si alivia un poco la presión política de su rival de turno.

Asomarse tímidamente desde la Torre de Marfil da pie a suponer que de llegar al poder la lógica de administración del Estado será la misma, es decir de arriba hacia abajo, de los intelectuales, los leídos, los académicos hacia las masas populares y sectores sociales corporativistas, fuera del perímetro de Palacio de Gobierno.

Un mensaje algo ambiguo, porque Carlos Mesa levanta la voz para exigir y demandar (mostrando carácter y firmeza) al gobierno de transición tomar ciertas medidas (siempre genéricas y casi trilladas) para resolver problemas relativos a la emergencia sanitaria y recientemente la violación y asesinato de una niña en ciudad del Alto. Sin embargo, si se habla de bajar de su Torre de Marfil para asumir el liderazgo de una mesa política que desempantane el Congreso Nacional y de un respiro al Ejecutivo, su ausencia e indiferencia lo muestran asustado y desmotivado.

Acabo de hablar de las 3 primeras tiendas políticas “en teoría” con chances de llegar al poder en septiembre, sin embargo, las 3 formas de hacer política planteadas por los de “izquierda” los de “derecha” y el “centro” tienen las mismas viejas prácticas, manipular la percepción del electorado a través del permanente juego político, las apariencias, medir cada paso priorizando lo electoral antes que la estabilidad y bienestar mismo de los ciudadanos a los cuales juran y perjuran proteger y actuar siempre velando por sus intereses.

Como electores está en nuestras manos informarnos, reflexionar, desarrollar una opinión crítica propia para saber distinguir la realidad del tablero político en el que juegan los “padres de la patria”.  

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, Presidente de Fundación Lozanía   

 Twitter: @CharlieCardozo

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