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16 de enero de 2020 11:29

Milicias o democracia

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Morales: “Si volvería, hay que organizar como Venezuela milicias armadas del pueblo”

Imagino que Baltazar Garzón, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú y otros románticos cortesanos de Morales que juran y digieren que en Bolivia se gestó un “golpe de Estado”, estarán alegres por la última declaración del expresidente, que devela su intención de volver al país de la mano de milicias armadas; después de renunciar el 10 de noviembre, tras intensas protestas por las denuncias de fraude electoral en las elecciones presidenciales 2019.

En los últimos años, varias personas me comentaron el temor de ver Bolivia convertida en una Venezuela, mi inmediata respuesta era: “a mí me da miedo convertirnos en otra Nicaragua, la de Ortega, que gobierna con garrote armado, donde la represión acumuló hasta diciembre pasado 561 muertos, 4578 heridos y 1336 secuestros por los grupos paramilitares”.

En la actualidad, Nicaragua se ve sumida en la represión a cuanta protesta surge reclamando derechos y democracia; Ortega y su esposa están próximos a cumplir doce años en el poder de manera continua y al parecer encontraron en las milicias armadas, el “mecanismo” para seguir por muchos años más. 

El 30 de octubre de 2019, el exministro de la presidencia de Morales, ex capitán Juan Ramón Quintana, nos prometió “Bolivia se va a convertir en un gran campo de batalla, un Vietnam moderno…”, con hechos pudimos corroborarlo, en doce días y noches de terror que se instalaron con mayor énfasis en La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz; y que hasta hoy pervive en parte del Chapare cochabambino, con el grupo autodenominado “policía sindical”, acusados de linchar a 3 personas, presumibles ladrones de motocicletas, este pasado 30 de diciembre.

Tampoco habrá que olvidar la sentencia que nos dio Morales en noviembre pasado, cuando vía telefónica instruía: “Hermano, que no entre comida a las ciudades, vamos a bloquear, cerco de verdad…”, hecho calificado como delito de lesa humanidad y terrorismo.

Bajo la lógica machista despechada de Morales, podríamos entender sus palabras “Si Bolivia no es mía por las buenas será por las malas, y si no es para mí, no será para nadie”. Hoy nos amenaza que su retorno sería de la mano de milicias armadas, opción para que vuelva a sentarse en el que cree es su trono, Morales esta dispuesto a todo por volver a Bolivia y detentar el poder.

Culminando esta reflexión nos viene la duda ¿será que los masistas que se quedaron en territorio boliviano dando el pecho a la arremetida por los errores de sus líderes, estarán dispuestos que el MAS pase a la historia como el grupo armado irregular, represor de la voluntad del pueblo a bala y garrote?

El MAS y su militancia ingresan a un laberinto, solo de ellos depende el camino a seguir para su salida.

Alfredo Zaconeta Torrico es periodista
Twitter: @alfredozaconeta 
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