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Opinión

25 de marzo de 2020 16:50

El MAS: la política contra la vida

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En el quehacer político es recomendable el debate, el intercambio de ideas, posiblemente recurrir a la movilización como acción directa para hacerlas escuchar, enmarcadas en demandas e ideologías.

Sin embargo, lo sucedido en un sector de El Alto raya entre la tozudez y manipulación de una dirigencia; que lejos de ser sindical y pugnar alguna idea o ideología, obedece a una línea política partidaria que, en su poco entender, creen que la determinación de “cuarentena” obedece a un fin político. Si queremos entenderla así, entonces es una política por la vida.

Es momento de decir las cosas de forma clara, sin filtros ni anestesia. 

La irresponsabilidad de estos grupos político partidarios se expone nuevamente en escena; la primera fue en los enfrentamientos en Senkata, noviembre de 2019, cuando un grupo radical derribó un muro de la planta de YPFB, pretendiendo tomar las instalaciones y dinamitarla; ahí quedó evidenciado el accionar de los grupos contrarios a la pacificación del país, alentados por el MAS y su líder Evo Morales.

Muchos son los corrillos en el mercado, entre ellos:
  • “Si vuelve Evo Morales, el traerá la cura para el Coronavirus”
  • “Dicen que los médicos cubanos ya tienen la vacuna contra el Coronavirus y si les pedimos disculpas, ellos volverían al país y traerían la cura”
  • “El sistema de Salud que dejó el Evo hoy fue arruinado por el gobierno golpista”
O lo dicho por la diputada cocalera Juana Quispe (MAS), quien cree que el Coronavirus es un invento de la derecha y acusa a Estados Unidos de inventar el SIDA y el Ántrax.

Lo que la gente desconoce o pretende ser ignorado por voceros masistas, es la situación en la que, el MAS y Morales dejaron a la salud pública, que derivó en una crisis estructural: precaria infraestructura, equipamiento, insuficiente personal médico y grandes limitaciones para garantizar el acceso a medicamentos.

Muchos podremos estar en desacuerdo con el gobierno transitorio de Áñez, por los desatinos en varias de sus determinaciones junto a su gabinete; pero, lo que debemos comprender es que esta determinación de cuarentena, obedece a una determinación por la salud de esa misma población que hoy, se encuentra renuente al cumplimiento de lo dispuesto. 

Entendemos que en Bolivia, donde más del 70% de la población económicamente activa tiene un empleo informal, población con rostro de joven y mujer y en expansión, tal vez por ello le resulte complicado acatar esta medida; sin embargo, la misma implica horarios, como paliativo para quienes están sometidos a la actividad informal, ésta última debe responder a la organización a la cual todos tenemos que sumarnos, con el objetivo de hacer frente al Coronavirus, que indiscriminadamente invade al país.

El Alto volvió a ser escenario, para grupos radicales, que contarios a la convivencia y respeto por la vida, apedrearon a fuerzas del orden, cuya única tarea es hacer cumplir lo dispuesto por norma emitido por un gobierno legítimo, nos guste o no, para combatir este padecer presente en 171 países, incluida América Latina.

Cierro esta reflexión con una interrogante, ¿seguiría la movilización de este grupo radical, si por azares del destino, alguno de ellos contrae el Coronavirus?

Alfredo J. Zaconeta Torrico es periodista
Twitter: @alfredozaconeta 
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