Opinión

26 de septiembre de 2022 12:36

Jallalla Papa

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Si a Paullu Inca, señor del Cusco, hijo de Huayna Capac, y hermano de Huascar, Atahuallpa y Manco le hubieran dicho que casi 500 años después uno de sus descendientes visitaría personalmente al Papa allá en la lejana Roma, no se habría inmutado, en parte porque él apostó toda la vida por la sobrevivencia de su linaje, y en parte porque él fue el más grande aliado de la Iglesia Católica en esta parte del mundo, durante los primeros tiempos de la cristianización.

Don David Choquehuanca descendiente de los caciques de Azángaro, (no de la línea principal), y actual vicepresidente del (no muy) laico Estado Plurinacional de Bolivia, se ha acercado al trono de San Pedro para rendir pleitesía al actual soberano de la Iglesia Católica.  El gesto, considerando el discurso de su Excelencia, puede ser visto como un acto de terrible incoherencia, considerando que él promueve la descolonización, y que jura que todo lo que llegó con los españoles es abyecto. La verdad es que todo lo que dice al respecto el señor Choquehuanca no se sostiene porque en realidad no representa un pensamiento estructurado, sino una secuencia de frases de efecto. Rechazar la lectura y la escritura porque fueron traídas por los conquistadores ibéricos es un exceso de la sinrazón que busca parangón.

Por el otro lado la visita del “larama” al Vaticano puede ser vista también desde una perspectiva diferente. Es, quiérase o no, un reconocimiento de la importancia de la Iglesia, más allá de que su gobierno la acuse infundadamente de golpista, es un reconocimiento de la fuerte presencia de la religión católica en este país, a pesar de la enorme crisis de fe que existe a nivel mundial. 

Llama la atención esta visita, también porque era absolutamente innecesaria, pero eso mismo nos obliga a pensar en los motivos de don David para asistir a esa cita. Los conspiranoicos del evismo, podrían ver allí la gestación de un golpe de estado, lo cual es ridículo, como ridícula es la pretensión de hacer pasar por golpe la maniobra fallida de fuga y retorno de Morales en el 19, pero lo que está claro, es que se trata de pasos que está dando el vicepresidente en su camino a una posible candidatura en las próximas elecciones.

Los motivos del Papa para recibir a este curioso hijo de dios, son absolutamente comprensibles, estos no son tiempos para fruncir el ceño por declaraciones destempladas, la Iglesia no está pasando por su mejor momento histórico, y su vigencia puede garantizarse tendiendo puentes antes que muros. Y eso más allá del supuesto espíritu peronista de su Santidad.

Lo cierto es que esta visita al Papa pone en evidencia la fuerza de la raigambre cristiana de esta parte del mundo, aún en su variante pachamamista, y esa no es una mala noticia. Peor sería si se estuviera construyendo un fundamentalismo andino.  Por supuesto que sería mucho más deseable un discurso coherente acorde con el devenir histórico de nuestro país. Un discurso que asuma nuestra herencia tanto andina como española.

Creo que vale la pena recuperar la figura del (posible) antepasado de don David, el inefable Paullu, que a su manera, y seguramente porque así convenía a sus intereses, puso los fundamentos de una sociedad mestiza, un sino del que no nos podremos liberar aunque así lo quieran con mucho ahínco algunos. Paullu ha sido visto por muchos como un traidor, pero en realidad fue un hombre que se ocupó seriamente de la sobrevivencia de su linaje, y que asumió a su vez los nuevos tiempos, la modernidad del siglo XVI, que llegó a caballo, no en forma muy amable, pero con innegables ventajas  como el acero, la rueda, la escritura y los animales de tiro… para empezar.

Agustín Echalar es operador de turismo 

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