Opinión

15 de noviembre de 2021 08:26

Inaugurando (de mala manera) el segundo año

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El lunes pasado se ha cumplido el primer año de gobierno del Presidente Arce, lo ha conmemorado en una sesión de la Asamblea Plurinacional que ha sido por demás bochornosa, apenas ha podido leer su discurso lleno de guarismos, (leídos esta vez correctamente, no como nos tenía acostumbrados su antecesor), porque ante todo lo que más se oyó fueron las rechiflas de los opositores y el coro adulador de sus correligionarios.

La sesión no llegó a los extremos de los días anteriores, pero hubo patadas, puñetes, y rasguños, no señores, esa no es una manera amable de conmemorar nada, ni de escuchar un mensaje a la nación dada por el Primer Mandatario. El señor Richter, rescatando las formas más burguesas del comportamiento civilizado, ha dicho, con propiedad, que es inadmisible maltratar así a un Presidente.

El problema es que su Excelencia falló estrepitosamente en la preparación de su discurso, y simplemente no dejó a los opositores otra opción de actuar como actuaron. Las personas no pueden quedar impertérritas ante acusaciones falsas, y menos cuando estas son hechas por alguien que no solo tiene mucho poder, sino que representa la institucionalidad del país.

La cantaleta del famoso golpe de estado, no solamente es un reflejo psicótico de quien quiera acomodar, o modificar la realidad de acuerdo a su deseo, sino algo tremendamente serio que puede llevar a la cárcel a una enorme cantidad de gente completamente inocente. No se puede tomar a la ligera, y mucho menos, ignorar, en favor de los buenos modales burgueses reclamados por Richter.

El discurso del Presidente Arce estuvo cargado de odio,  con esa acusación falsa del supuesto golpe, del supuesto gobierno de facto, que él mismo reconoció públicamente  anteriormente que era legítimo, pero también cargado ya sea de una incapacidad en su propio oficio de economista, o de una deshonestidad que simplemente es inadmisible.

Comparar el rendimiento económico del año 21 en relación al año 20, sin mencionar la pandemia, y sin darle su verdadero peso, sin considerar que esa variante es fundamental, o lo hacen un mal economista, o una mala persona, ambas opciones son terribles considerando su investidura.

La información sobre el estado de las cosas de un país, debe servir para entender la situación y para tomar decisiones al respecto, si se usa un lente distorsionado, se llegan a conclusiones erradas, pero en este caso es aún peor, porque toda la información económica del discurso, simplemente no lo es.

Fue un acto feo, estoy seguro que el que menos disfrutó fue el Presidente, (más allá de ser el responsable de que las cosas decantaran así),  pero no solo fue su discurso, luego vino el broche de oro, como cierre, se entonó  la canción del mar, el himno que clama por recuperar los puertos y pueblos perdidos en la Guerra del Pacifico. Que un gobierno masista, luego del estrepitoso fracaso de su política exterior en la Haya con respecto a este tema, cierre el acto solemne del primer año de gobierno del Presidente haciéndonos recuerdo de su inoperancia y testarudez,  es un sinsentido, pero nos demuestra una vez más ese delirante afán de querer modificar la realidad de acuerdo a los deseos propios.

Y lo peor es que ese solo fue el inicio de una semana que le costó la vida a un joven que se encontró con la parca posiblemente por un tema que no hacía la menor diferencia en su vida.  Este segundo año de Arce está empezando muy mal, pese a la obvia reactivación después del terrible año de la pandemia, que como sabemos aún no ha sido erradicada.

Agustín Echalar es operador de turismo

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