1 BANNER ALCALDIA ESCRITORIO

Opinión

8 de agosto de 2022 09:35

De Hiroshima a las Torres Gemelas del 11-S, además del 6 de agosto


A lo largo de la vida, el Señor te regala diversas experiencias que, suelen quedarse no sólo en tu mente sino en tu alma, para siempre. Hace varios años, disfrutando de una beca de estudios en el Japón, conocí Hiroshima, su Parque Memorial de la Paz de homenaje a las víctimas de la bomba atómica el 6 de agosto de 1945 y su Museo. La anterior semana, la zona 0 donde está el 9/11 Memorial & Museum, en el mismísimo World Trade Center de Nueva York, en homenaje a las víctimas de las torres gemelas.

En aquella, una sola bomba cobró indiscriminadamente muchas vidas (nunca se supo al final cuántas) y cambió la vida de los que sobrevivieron (tampoco). Jamás olvidare aquella roca que ví en el Museo que fue lo único que quedó de una persona: su sombra calcada en una roca en milésimas de segundos, por la tremenda combustión que su cuerpo sufrió por el calor o, la estructura del triciclo de un niño completamente calcinada o un reloj quemado de alguna víctima. La deflagración fue tal, que nunca se pudo saber con alguna exactitud cuántas fueron las víctimas directas del estallido de la bomba y menos, las indirectas, que sufrieron graves enfermedades y secuelas a lo largo del resto de su vida.

En esta, obviamente a la vista de los avances disponibles en materia de identificación, las víctimas directas se aproximan a 2900 muertos y más de 25.000 heridos, incluyendo a cientos de bomberos que acudieron en rescate a las Torres Gemelas. De aquellas, encontré a un compatriota boliviano, cuya foto aparece en los registros como nacido en nuestro país: David Vargas de 47 años, trabajaba en el piso 101 de la Torre 2 como Gerente de la Compañía Pitney Bowes.  

Por muy distantes que ambos luctuosos acontecimientos puedan parecernos en el tiempo y en el espacio e incluso considerando los acontecimientos que les rodean como probablemente muy disimiles; ambas son experiencias que no dejan a ningún ser humano indiferente, fundamentalmente por un ingrediente infaltable presente: el odio como causa y el dolor generado como resultado.

Cuántas víctimas y vidas podrían haberse vitado perderlas de no mediar ese vil sentimiento que la historia no nos puede hasta hora enseñar para no repetirla, en grande, como aquellos dolorosos acontecimientos y en menor grado, como a diario vemos en nuestro país que acaba de festejar su cumpleaños No. 197, en medio de desfiles, discursos y los infaltables discordes de uno y otro lado. No es que sea malo discrepar –más bien es saludable pues es imposible que todos pensemos lo mismo por mucho que estemos viendo el mismo objeto- pero, el ciudadano esta hasta la coronilla de las eternas pugnas, al extremo que ni para un desfile, nos podemos poner de acuerdo, más aun cuando es supuestamente, un homenaje a la patria.

No parece razonable entonces que pese a nuestras saludables discrepancias, los bolivianos no tengamos el sentido común siquiera o alguna aptitud mínima para encontrar algunos temas de relativa coincidencia siquiera sobre los grandes temas de interés nacional que puedan congregarnos: salud, justicia, recuperación económica, educación, entre otros.

Más allá de que si fue golpe o fraude o no; que si la derecha o la izquierda (si aún existen…); el “imperio”, etc u otros que concitan cotidianamente nuestra atención y lo peor de todo, consumen enormes recursos, tiempo y energías que bien podrían dedicarse a temas relevantes, al soberano que además ya tiene formada su opinión al respecto, lo que le interesa es que se encuentren soluciones que funcionen en esos grandes temas que, a mediano y largo plazo causan también deflagraciones a la calidad de vida del ciudadano que, no vive de desfiles ni discursitos y ofrendas florales, menos de medallitas pagadas con la plata del erario público. ¿Se habrán percatado de ello o seguirán levitando en su nube? ¿A cuál genero pertenece la historia de una nación cuando no es escrita por un historiador, sino por un novelista? Fernando MIRES

Arturo Yáñez Cortes

Opinión

Noticias