Sociedad

28 de mayo de 2018 18:15

Unicef expresa su preocupación por las "niñas madres" en Bolivia y pide prevención

Se estima que cada día nacen aproximadamente 700 bebés en el país y el 15% es de madres adolescentes.

madres asolescentes en bolivia Madres adolescentes . Foto: Archivo
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La Paz, 28 de mayo (ANF). - El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) manifestó su preocupación por las niñas y adolescentes que se convirtieron en madres, la mayoría por hechos de violación. El organismo abogó por trabajar en la prevención y protección de las menores para disminuir casos de “niñas madres”.

“El fortalecimiento y mejora de las condiciones y capacidades institucionales y comunitarias son determinantes para hacer posible que las adolescentes ejerzan sus derechos y que cada día tengamos menos madres niñas y más adolescentes transitando hacia una adultez plena y positiva”, dijo la representante de Unicef en Bolivia, Sunah Kim.

Kim afirmó que Unicef está preocupada porque se hagan habituales los embarazos forzados producto de violaciones o abusos sexuales, cuyas víctimas son niñas de edades que oscilan entre los 10 y 15 años. 

Acotó que dichas situaciones suelen ser encubierta por el entorno familiar y social que favorece al agresor, que en algunos casos puede ser el padre, un pariente, una persona de confianza o un desconocido.

“El agravante de estos casos es que esas niñas, que no desearon, ni buscaron ser madres, ven muy disminuidas sus oportunidades de desarrollo educativo o de otra índole y peor aún, corren el riesgo de quedar embarazadas por segunda vez de mantenerse los vínculos con el abusador”, advirtió.

Según datos del Sistema Nacional de Información en Salud (SNIS), cada día más de 180 adolescentes de entre 15 y 19 años quedan embarazadas en Bolivia. Y, 12 niñas de entre 10 y 12 años resultan también embarazadas, principalmente por violencia sexual.

De acuerdo a proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) y datos de la EDSA 2016, cada día nacen aproximadamente 700 bebés en el país y el 15% es de madres adolescentes.

Muchas de esas madres están iniciando recién su adolescencia, pero tendrán que asumir su nuevo rol pese a que “no están preparadas ni física, ni psicológicamente”, sostuvo Kim.

A partir de esas cifras, expertas sostienen que es urgente trabajar en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, principalmente entre las y los jóvenes.

En Bolivia rige el Plan Plurinacional de Prevención de Embarazos en Adolescentes y Jóvenes 2015-2020, que dispone el establecimiento de acciones que promuevan la educación en derechos sexuales y reproductivos, fortalecimiento del sistema de salud diferenciado y de calidad para los adolescentes, prevención de violencia y la comunicación e información masiva.

De acuerdo a Unicef, es importante que este Plan se implemente en su plenitud, que se efectivicen acciones y recursos concretos que hagan posible el abordaje de problemas como la cultura machista, la desigualdad de género, las normas culturales que perpetúan las múltiples formas de violencia, particularmente la violencia sexual. Además de fortalecer el acceso a la justicia para que los crímenes asociados a la violencia sexual no queden impunes.

Según investigaciones en neurociencia, en la adolescencia el desarrollo cerebral y físico es acelerado, aumenta la capacidad cognitiva, se potencia la aparición de nuevas habilidades, capacidades y aptitudes. Por lo que las experiencias en esta etapa influyen en la reconfiguración del cerebro, con impactos definitorios en el resto de la vida.

Es una etapa crítica para formar la identidad e intereses que sirven de base para construir proyectos de vida y desempeñar roles positivos en la adultez.  Por esta razón, se constituye en la segunda ventana de oportunidad, después de la primera infancia, para asegurar el desarrollo óptimo de las personas y, por ende, de gran significancia en el desarrollo humano de un país.  “Muchas de las madres niñas, nunca tendrán esta oportunidad”, lamentó Kim.

El embarazo adolescente tiene, además, impactos directos en la salud y cuidado de los infantes, cuyos primeros años de vida son fundamentales para asegurar su pleno desarrollo. Existe evidencia suficiente de que el nivel educativo, así como la exposición de las madres a la violencia no sólo tienen relación con el desarrollo integral de sus hijos e hijas, sino también con las posibilidades de generar mayores oportunidades para ellos. “La educación de las madres es una base crítica para superar la pobreza”, concluyó. 

/MAMP/


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