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Sociedad

22 de mayo de 2020 17:49

Corrupción, agresiones a médicos y falta de equipos en hospitales marcan los 2 meses de cuarentena

La situación es tan dramática, que los médicos en Beni, donde los casos de coronavirus van en aumento de manera progresiva, se declararon en estado de emergencia y demandaron auxilio inmediato.

g Una de las salas del hospital Germán Busch de Trinidad. Foto: El Deber

La Paz, 22 de mayo (ANF). – Este 22 de mayo se cumple dos meses desde que inició la cuarentena estricta en Bolivia, por el coronavirus (Covid-19) y a la fecha, los positivos ascienden a 5.187 y los fallecidos a causa del virus son 215. Durante este tiempo y pese a los esfuerzos, una vez más, se develó la carencia que sufren los establecimientos de salud, en cuanto a equipos, insumos, recursos humanos y, además, los profesionales en salud lidiaron con ataques y discriminación por atender a pacientes infectados, a lo que se suma el escándalo de corrupción por la compra de 170 respiradores con sobreprecio.

Desde la aparición de los primeros contagios en territorio nacional, médicos y trabajadores en salud, que luchan en primera línea contra la pandemia, poniendo en riesgo su vida para salvar a los enfermos, fueron y son víctimas de prejuicios a causa de la intolerancia y el miedo al contagio del virus.

Uno de los casos más recientes se registró en las últimas horas en el municipio cruceño de Mairana, donde trabajadores en salud fueron acosados por los pobladores que no creen en el Covid-19. Otro de los ataques al sector salud se reportó en Caranavi, donde un grupo de personas en esa población incurrieron en actos de violencia y maltrato al personal de los servicios de Salud dependientes de la Gobernación,

El Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz confirmó el repliegue de médicos y personal del servicio de salud, incluidas sus familias, debido a la falta de garantías para el desempeño de sus funciones ante las acciones de violencia en esa localidad.

Pero no son los únicos casos, ya que desde que comenzó la emergencia sanitaria, los profesionales han reportado más de 15 casos de agresiones y actos de intolerancia contra su sector en diferentes departamentos.

El Sindicato de Ramas Médicas de la Salud Pública (Sirmes) de La Paz protagonizó, el jueves, un paro de brazos caídos durante una hora, por los ataques, la falta de insumos y equipos de bioseguridad.

“Estamos en emergencia reclamando que hay mucha violencia de partidos políticos que están agrediendo y golpeando a nuestros colegas, amenazándolos de muerte como ha ocurrido el miércoles en Caranavi”, aseveró Romero.

El dirigente reveló que a nivel nacional hay 120 profesionales contagiados del virus y seis fallecieron infectados.

Otra de las preocupaciones del sector es la precaria situación de los establecimientos de salud y la falta ítems, que ha influido en la atención de los enfermos con Covid-19 en los nueve departamentos. Los médicos se quejan, principalmente por la falta de equipos de bioseguridad para afrontar la pandemia, respiradores para terapia intensiva, infraestructura y recursos humanos.

La situación es tan dramática que los médicos en Beni, donde los casos de coronavirus van en aumento de manera progresiva, se declararon en estado de emergencia y demandaron auxilio inmediato para afrontar la enfermedad que día a día deja más fallecidos. Beni es el segundo departamento con más casos y decesos por Covod-19.

Además, ese hecho generó el colapso de los hospitales en esa región, desabastecimiento de medicamentos e incluso, derivó en la renuncia del único médico intensivista y jefe de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del hospital Germán Busch de Trinidad, luego de presentar problemas de salud por las intensas jornadas que llevaba adelante, sin las mínimas condiciones básicas de equipamiento y salubridad para atender a los pacientes.

De acuerdo a medios locales, ayer dos personas fallecieron en sus domicilios con síntomas del Covid-19.

Ante ese panorama y los 902 casos de Covid-19 que tiene ese departamento, la Gobernación decretó “desastre sanitario departamental”.

“Se declara desastre sanitario departamental por la propagación del coronavirus COVID-19, en el marco del artículo 39 de la Ley 602, del 14 de noviembre de 2014, de Gestión de Riesgos, y su reglamento, debido a la pandemia que ha puesto la salud y la vida de la población beniana en riesgo”, señala un documento presentado por el gobernador Fanor Amapo.

El vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Interna y expresidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Carlos Ibáñez, explicó a ANF, que la situación crítica que atraviesan los hospitales del país, entre ellos los de Beni, es debido al “abandono” del sistema sanitario, de parte del Gobierno durante los últimos 14 años.

Ibáñez agregó que sus colegas y los pacientes en Trinidad sufren las consecuencias del poco interés de las autoridades en el tema de salud.

“El Beni tiene un sistema de salud desprotegido, es el departamento más abandonado por las autoridades durante los últimos 14 años. Los testimonios de los colegas que están ahí, son dramáticas, te cuentan llorando que no tienen las condiciones para atender a los pacientes”, aseveró.

Carencia de equipos y corrupción

Equipos médicos y de bioseguridad como barbijos N 95, gorros desechables, termómetro digital, tensiómetro digital, trajes completos de protección, lentes, guantes, pijamas de quirófano, botas, son algunos de las demandas que tienen los galenos.

Otros de los equipos necesarios para atender a los pacientes críticos con Covid-19, que piden los galenos del país, son los respiradores y hace siete días atrás, arribaron 170 ventiladores artificiales desde la ciudad de Barcelona (España).

El equipamiento fue distribuido en algunos hospitales del país para ponerlos a disposición de los pacientes con coronavirus que se encuentran en estado grave Sin embargo, especialistas observaron que los artefactos no son los requeridos para combatir al virus en pacientes con estado crítico, que se encuentren en unidades de Terapia Intensiva, ya que se trata de respiradores de emergencia para ser utilizado durante unas horas.

El presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva de Santa Cruz, José Luis Prieto, indicó que el sistema de oxigenación de esos equipos es muy precario.

Sin embargo, lo que comenzó como una ayuda para afrontar la pandemia, se reveló como un presunto escándalo de corrupción, ya que se descubrió que el Gobierno boliviano pagó por cada respirador básico con accesorios la suma de $us 27.683, cuando el costo por unidad directamente de la fábrica es $us de 6.561, como precio base sim accesorios y poco más de siete mil dólares con éstos.

Por ese caso, el Ministerio Público aprehendió a cinco personas, entre ellos el ahora exdirector de la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem), Geovanni Pacheco, el exdirector jurídico del Ministerio de Salud, Fernando Valenzuela y el exministro de Salud, Marcelo Navajas.

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