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10 de mayo de 2021 15:13

Tras balacera, desaparecen extranjeros y reina el silencio sobre el narcotráfico en Santa Ana

Con la llegada de más de 50 efectivos policiales a Santa Ana, la calma volvió a la población. Los crímenes se redujeron completamente, lo robos –que eran hasta tres veces por semana-, las fiestas y los disparos al aire, también. La pregunta es ¿hasta cuándo?

WhatsApp Image 2021-05-10 at 3.15.01 PM Comando Policial de Santa Ana del Yacuma. Foto. Ricardo Gutiérrez
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La Paz, 10 de abril (ANF).- La muerte de cuatro supuestos delincuentes en una balacera entre bandos, la noche del 23 de abril de este año, reveló que la presencia del narcotráfico está muy vigente en Santa Ana del Yacuma, Beni; tema del que muchos prefieren no hablar, incluso autoridades. Horas antes de que arribara a la región un contingente policial, 24 vuelos no reportados salieron del pueblo con destino desconocido y los extranjeros desaparecieron. Las decisiones emanadas en La Paz se conocían en la región antes de la llegada de la policía. 

Los disparos en un domicilio de Santa Ana del Yacuma, a dos cuadras de la plaza principal, alertó a la población. Algunos vecinos optaron por encerrarse en sus casas, otros decidieron ver qué es lo que pasaba. Un hombre visiblemente herido se tambaleaba en la calle. Los lugareños lo llevaron de emergencia al hospital del pueblo.

Minutos después, el centro de salud fue confrontado por desconocidos que, arma en mano, amenazaban con ingresar para ultimar al herido. Dentro del hospital, enfermeras, médicos y seis policías resguardaban a quien sería el único sobreviviente de la masacre. Los desconocidos realizaron disparos al aire.

A esta crisis se sumó un corte repentino de luz que dejó a la población en tinieblas. Los temores aumentaron. Los vecinos pedían ayuda por las redes sociales. “¡Que salgan los navales para resguardar a la población!”

El clamor fue escuchado. Soldados de la base naval acantonada en la región salieron a las calles. Callaron las balas. Los hostigadores desaparecieron. Volvió la luz. Ya era la madrugada del 24 de abril. El saldo: cuatro muertos y un herido grave, todos por arma de fuego.


Hospital de Santa Ana del Yacuma. Foto: Ricardo Gutiérrez 
El párroco de Santa Ana, Germán Sossa, dice que la población “se acostumbró a vivir así”, en medio de la violencia y sin esperanzas por la ausencia del Estado. Solo 19 policías custodian a más de 22 mil habitantes.

“Nos sentíamos desprotegidos, cada fin de semana era un desastre, corrían vehículos, se escuchaban tiros, qué se iba a hacer, la policía es insuficiente, no hay esa presencia del Estado que tanto se necesita, la necesitamos, no queremos lamentar más muerte”, dijo a ANF.

Sossa es de los pocos que habla del tema sin pedir el anonimato. Lleva 12 años como párroco en la población beniana y es sin duda una figura influyente en la comunidad.

El 24 de abril, mientras una aeronave militar con efectivos policiales iniciaba vuelo en el aeropuerto de El Alto hacia Trinidad, “24 avionetas despegaron sin autorización desde Santa Ana del Yacuma con rumbo desconocido”, dijo a ANF un funcionario de la fuerza pública que pidió mantener en reserva su identidad.

Horas después, más de 50 policías llegaban a Santa Ana para realizar operativos de control y rastrillajes y coadyuvar en las investigaciones sobre las muertes de las cuatro personas y la presencia del narcotráfico. 

El contingente policial llevó adelante operativos en hoteles y hostales de la ciudad en busca de los sospechosos, principalmente extranjeros que podrían estar implicados. No encontró a ninguno en toda la población.

“Cuando estas cosas suceden, los extranjeros suelen irse a estancias cercanas, y cuando todo se calma, vuelven al pueblo”, dijo un vecino al ser consultado.

Las autoridades policiales de la región evitan hablar sobre el tema. Derivan esa responsabilidad a las autoridades nacionales.

Un dato que llamó la atención es que luego de la verificación migratoria de los extranjeros fallecidos, se corroboró que “ninguno tenía registro de ingreso al país y llevaban casi tres meses viviendo en Santa Ana”, dijo para este reportaje una fuente cercana al Verde Olivo que también pidió el anonimato.

Los policías del lugar reclaman mejores condiciones para las labores de control y vigilancia. 19 efectivos son insuficientes. La fuerza antinarcótico Umopar (Unidad Móvil de Patrullaje Rural) carece de las patrullas suficientes para una acción rápida. 

“No tenemos helicópteros, cuando se hace un operativo la aeronave sale desde Villa Tunari (Cochabamba), llega a Trinidad y recién va al lugar donde debe ir, hasta eso, ya todos en el Beni saben del operativo; (los narcos) se van, se esconden, hay filtraciones en muchos niveles”, aseguró un efectivo policial.

El Padre Sossa dice que los asesinatos ya no eran tema común en Santa Ana, aunque sí los disparos. También sostiene que “aumentó la venta de sustancia controlada al raleo, todos saben del tema, pero prefieren callar por temor, no quieren meterse en problemas”.

Otra tema común en la región son las heridas de bala, por el uso naturalizado de las armas de fuego, pero no todos los heridos son reportados debido a que hay quienes se hacen atender a domicilio o en sus estancias, un servicio medico al margen del control policial. 

La ley obliga a todos los centros de salud a registrar e informar a la policía de los heridos por arma de fuego.
Por su parte, el director del hospital de Santa Ana del Yacuma, Gonzalo Huanca, dice que en el centro médico los casos no son muy recurrentes.

“No tenemos una estadística, pero son heridas de bala y es relativo, a veces por heridas por salón (rifle de caza), a veces tenemos heridos que llegan borrachos, con heridas en la pierna, por ejemplo, aquí es normal que la gente use revólver”, refirió el galeno.

Debido al gran número de estancias, el uso de armas de fuego es normalizado para proteger al ganado de los peligros que acechan como depredadores y serpientes–se estima medio millón de cabezas de ganado vacuno en Santa Ana-. La misma población ha aceptado socialmente el uso de armas, dijo otro vecino.

Con la llegada de más de 50 efectivos policiales a Santa Ana, la calma volvió a la población. Los crímenes se redujeron completamente, lo robos –que eran hasta tres veces por semana-, las fiestas y los disparos al aire, también. La pregunta es ¿hasta cuándo?

El 28 de abril, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, confirmó el envío de otro importante contingente policial de relevo, para reforzar la lucha contra el narcotráfico. 


Casa donde ocurrió la balacera. Foto: Ricardo Gutiérrez 
/ANF/


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