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Politica

30 de diciembre de 2016 09:15

Antipersonaje: El policía corrupto y abusivo

Hay policías que viven de la coima. Hay otros que se solazan violando mujeres. Y otros, tal vez los mismos, que abusan de la gente.

POLI FINAL Foto: ANF


Yolanda Salazar Molina

La Paz, 30 de diciembre (ANF).- Un oso de peluche del tamaño de un ser humano que viste la gorra del policía boliviano representa al cariñoso, lúdico y educativo “Paquito”. Con ese personaje la Policía boliviana hace campañas a las que llama “Paquito te enseña, Paquito te educa”.

Paquito es parte de la imaginación de una policía que quiere acercarse a la gente, pero que en vez de hacerlo, termina atemorizándola debido a que muchos uniformados usan el poder de la institución para corromperse, para extorsionar, para abusar e, incluso, para violar.

Las coimas 
Todo comienza cuando los policías de bajo rango que están en las calles piden dinero a cambio de no entregar una boleta de infracción. Y, las ”tarifas” dependen del hecho, del incauto que cayó en la redada, del lugar donde ocurrió y hasta de la hora del suceso. 

Hay policías que piden “para un refresco” por haberte parqueado en un lugar indebido y otros que terminan embolsillándose hasta 600 bolivianos porque recogieron tu vehículo con una grúa sin dejarte un aviso o porque, rápido y furioso, emprendiste la huída por la ciudad porque, admitámoslo, estabas pasado de copas. Finalmente, tuviste que frenar y pagar.

Hay varios “modus operandi”, uno de los más conocidos es cuando el policía, oculto a la vuelta de la esquina, espera que te parquees en el lugar prohibido. Luego, le pone una grapa a tu llanta y te deja una boleta con un número de celular. 

Entonces, lo llamas para arreglar las cosas y para no tener el engorroso trabajo de ir al banco a pagar la boleta. Y, si no te dejaron el número, emprendes una caminata por toda la manzana y él te estará esperando.

Los jóvenes son los dulces de los oficiales para las coimas. Varios cuentan que tienen que pagar porque van muy rápido, porque sus luces están mal, porque se pasaron el semáforo en rojo, porque son aprendices o porque sí. 

Las coimas también se cobran en las oficinas, donde los trámites no avanzan si no pones dinero. Si tuviste la mala suerte de protagonizar un accidente debes pagar no solo las multas establecidas, sino lo que poco a poco te vaya pidiendo el uniformado a cargo para una y otra cosa.

Y, si caíste en celdas, igual tendrás que someterte al “tarifario” para ver televisión, para que dejen meter comida, para fumar un pucho, para tener acceso al baño, para dormir en un sillón, para que te dejen entrar las cobijas.

La estructura de la corrupción va creciendo de abajo para arriba. Desde el “deme para mi refresco” hasta “tantos miles tienes que pagar” para que te ayude a no estar preso, a limpiar pruebas, a incriminar a otro.

También es un secreto a voces que lo que recibe el policía de bajo rango no se queda con él, sino que va pagando el derecho al destino a los mandos superiores.

Maltratos 
Armados de un celular, los ciudadanos ya atinan a grabar y a denunciar los abusos policiales. Por eso, la ciudadanía termina conociendo lo que antes era un secreto.

Uno de los videos que se hizo viral este año en las redes sociales fue el de un coronel de la Policía que agredió física y verbalmente a un joven que, como única arma de defensa, llevaba su celular.

Es más, en Facebook se creó una página llamada “Policía boliviana, criminales en uniforme” donde la población comparte videos y testimonios de algunos maltratos e irregularidades que cometen los policías contra la población.

Sin ir muy lejos, al menos tres periodistas fueron arrestados y maltratados por policías este año. Uno de ellos, incluso, cuestionó la manera de vestir de uno de los aprehendidos.

Y, ni qué decir de la joven que fue arrestada en Oruro por no tener Bs 3 para pagar por un pollo y que luego apareció muerta en su celda.
Violaciones 
Y, no faltan los policías que usan su autoridad para abusar de mujeres en la calle, en la patrulla, en alguna casa.
Por todo eso, los ciudadanos quieren a los policías cada vez más lejos, no importa si vienen disfrazados de Paquito, de camuflado o del elegante uniforme cuatro.

/YSM/MVV/




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