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16 de octubre de 2021 11:08

La crisis climática tiende a causar más hambre y las pequeñas comunidades agricultoras son las más afectadas

“Grandes extensiones del planeta, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, están sumidas en una crisis climática que es ya una realidad cotidiana para millones de personas. La crisis climática está fomentando una crisis alimentaria”, manifestó el director ejecutivo del Programa de Alimentos, David Beasley.

agricultura-perú-1140x600 Mujer agricultora en Perú. Foto. RRSS
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La Paz, 16 de octubre (ANF).- Diferentes ciudades han registrado altas temperaturas y otras enfrentan precipitaciones con inundaciones. Esto es el resultados del cambio climático y de acuerdo a un nuevo análisis del Programa Mundial de Alimentos, si la temperatura mundial acaba registrando un aumento medio de 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, unos 189 millones de personas adicionales terminarán sufriendo hambre. 

Este informe se presentó en el marco de la celebración del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora cada 16 de octubre y que en esta gestión se enmarca en una discusión de la crisis climática que es ya una realidad cotidiana para millones de personas.

“Grandes extensiones del planeta, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, están sumidas en una crisis climática que es ya una realidad cotidiana para millones de personas. La crisis climática está fomentando una crisis alimentaria”, manifestó el director ejecutivo del Programa, David Beasley.

El organismo internacional detalla que los fenómenos climáticos extremos en las zonas afectadas por el conflicto destruyen los ya escasos recursos de que disponen las familias e incluso obstaculizan los esfuerzos humanitarios que llegan a las comunidades.

Por ejemplo, en Afganistán, la grave sequía ligada al conflicto y a las dificultades económicas ha dejado a un tercio de la población pasando hambre.

"Si esta es la nueva situación de normalidad, no podemos seguir tambaleándonos de desastre en desastre. Tenemos que ir más allá de limitarnos a recoger los pedazos tras las crisis, y en su lugar gestionar los riesgos climáticos para que ya no tengan el poder de destruir la seguridad alimentaria de las comunidades vulnerables. Aquí es donde aparece la experiencia exclusiva del Programa Mundial de Alimentos", añadió Beasley.

Otro punto importante que destaca este documento es que las comunidades más vulnerables, que en su gran mayoría dependen de la agricultura, la pesca y la ganadería y son las que menos contribuyen a la crisis climática, seguirán soportando la peor parte de los impactos medioambientales con escasos recursos para amortiguarlos.

"Necesitamos invertir urgentemente en sistemas de alerta temprana y en programas de adaptación y resiliencia climática para evitar este desastre humanitario que se avecina", agregó Beasley tras la presentación de este informe.
//ANF




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