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Economía

12 de diciembre de 2019 12:56

Calamarca: Jóvenes profesionales retornan a sus comunidades y promueven la agroecología

Realizan una producción orgánica libre de agroquímicos que permite el cultivo de hortalizas y legumbres todo el año en esta región, mejorando la alimentación en el hogar y procurando ingresos económicos.

20191210_095304 Carpa tubular para el cultivo agroecológico de lechugas. Foto: ANF

Por: Mónica Jiménez Mancilla

La Paz, 12 de diciembre (ANF).- La migración del campo a las ciudades es un éxodo por el que muchas familias en Bolivia atravesaron, es un fenómeno que afectó sobre todo a la población joven y adolescente que abandonaba la vida rural en busca de trabajo y nuevas oportunidades.  Sin embargo, hoy en Calamarca (La Paz), esta visión de vida ha cambiado, los jóvenes han comenzado a retornar a sus comunidades, vuelven munidos de conocimientos y promueven una producción agroecológica que les permite generar ingresos y mejorar la calidad de vida en sus familias. 

Delia Quispe partió junto a su familia desde Finaya, cuando aún era una niña, para vivir en la ciudad de El Alto; sin embargo, jamás olvidó la tranquilidad del campo y decidida a volver a sus raíces, resolvió estudiar agronomía. Actualmente con 28 años, ha logrado implementar cuatro carpas solares en su terreno familiar, donde trabaja junto a sus padres y hermanos en el cultivo de hortalizas. 

“Ellos (mis hermanos) tienen que tener algo propio como jóvenes, no depender de un trabajo sino ellos generar empleo. Ahora los jóvenes se están quedando en sus comunidades, ya no es como antes que tenían la idea de que si sigues en el campo vas a ser pobre, esa mentalidad ha cambiando porque en el campo tenemos todo, no nos hace falta nada; por eso yo he visto que los jóvenes se están quedando, ya no están migrando y si han migrado están volviendo porque la calidad de vida está mejor aquí”, afirma optimista Delia Quispe. 
Delia Quispe junto a sus padres en la carpa  de cultivo. Foto: ANF
Esta forma de pensar es parte del enfoque agroecológico que implementan los jóvenes en Calamarca, el mismo que promueve una producción orgánica libre de agroquímicos y que permite el cultivo de hortalizas y legumbres todo el año en esta región, mejorando la alimentación en el hogar y procurando ingresos económicos mediante la comercialización de los excedentes. 

Héctor Quispe, padre de Delia, cuenta que antaño con la producción tradicional, no se podían cultivar hortalizas por mucho tiempo y más se dedicaban a la producción de papa y chuño, sin embargo, con la implementación de las carpas todo eso ha cambiado, hoy tienen al alcance de su mano, lechuga en diferentes variedades, tomate, cebolla, quirquiña, espinaca y nabo entre otros. 

“Antes producíamos lechuga y cebolla a campo abierto pero sólo en tiempo de lluvias daba, en tiempo de la helada ya no se podía. Ahora estoy viendo que para los jóvenes más lindo es que se dediquen a hacer carpas, que produzcan, antes buscábamos la ciudad nomás para buscar trabajo pero aquí también habíamos tenido economía; ahora consumimos los alimentos de nuestras carpas, comemos ensaladita y lo de bueno es que no aplicamos nada de químicos”, explica Héctor Quispe.   

El cuidado del agua en esta región es fundamental, por lo que utilizan un sistema de riego por goteo y también tienen cotañas, que son reservorios de agua que les permiten aprovechar este líquido elemento de forma responsable. 


Emprendimientos con enfoque agroecológico en el altiplano
La agroecología es un enfoque alternativo que plantea la implementación de innovaciones tecnológicas que van de la mano con la agricultura, para la conservación y el buen aprovechamiento de los recursos naturales, orientada a la producción de alimentos sanos y la generación de ingresos económicos sin dañar el medio ambiente. 

El Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) apoya estos emprendimientos con capacitación técnica, tanto para la implementación de tecnologías como para la construcción de las infraestructuras, con el objetivo de que la gente pueda apropiar el proyecto con conocimientos y capacidades suficientes para sustentarlo.

“El modelo de agricultura familiar consta en poder apoyar en tema de lo que es asistencia técnica en la parte agrícola y asistencia técnica en la parte de producción ganadera principalmente. Nuestro objetivo con las comunidades es poder capacitar y formarles en temas agrícolas y buen manejo con enfoque agroecológico y de ahí ya implementamos innovaciones tecnológicas como la carpa solar, lombricario, su sistema de riego, para lo que es la producción de hortalizas”, explica Mamani. 

Familia Quispe junto a técnicos del CIPCA, Foto: ANF
Germán Quispe, es un joven productor de la comunidad de Cuno Cuno, que al igual que Delia, luego de estudiar la carrera de agronomía, retornó a su población para implementar una serie de emprendimientos agroecológicos. 

Germán explica que además de la implementación exitosa de las carpas donde se dedica junto a su familia al cultivo de hortalizas, también ha realizado otros sistemas de producción bajo este mismo enfoque, con tan buenos resultados que incluso benefician a toda la comunidad.

“Aparte de las carpas nosotros tenemos la producción de ganadería lechera, en este momento tenemos una vaca en producción de leche,  está produciendo alrededor de 13 a 14 litros por día; luego tenemos  también la producción de los abonos orgánicos,  los fertilizantes foliares como el biol, el humus de lombriz y ahora con CIPCA vamos a introducir lo que es la producción del abono bocash que es un  fertilizante orgánico”, explica Germán Quispe. 

Germán ha logrado vender a costo muy bajo el biol, que es un fertilizante con una diversidad  de usos para los cultivos, es totalmente orgánico, reduce el tiempo de cosecha, protege al cultivo de papa de las heladas e incluso sirve como combustible para cocinar. 

Producción del biol. Foto: ANF
Germán trabaja junto a sus padres y esposa. La historia de la familia Quispe es una odisea, ya que llegaron a migrar incluso al vecino país del Brasil, donde pasaron una serie de adversidades. Hoy el campo les ha vuelto a abrir sus brazos y ofrece todo lo necesario para que puedan vivir en armonía. 

Lidia Álvarez, madre de Germán afirma “aquí en el campo estamos más tranquilos, yo estoy feliz, porque allá (en Brasil) sales a la calle y hay mucho ladrón, además aquí nos sobra el alimento, por eso vendo”, afirma sonriente. 

Por su parte Juan Quispe, padre de Germán, destaca el hecho de que su hijo haya retornado junto a ellos y pueda orientarlos e impulsarlos a realizar estos emprendimientos familiares. 

“Me alegra que mi hijo este aquí con nosotros. Estamos seguros que con estas carpas vamos a tener un ingreso mayor para la familia y yo estoy  seguro de que también nuestros hijos que se han ido a otro lado van regresar porque aquí va a haber trabajo y va haber ingreso económicamente”, afirma Juan Quispe. 

Germán Quispe en una carpa de cultivo de lechuga. Foto: ANF
Mirada desde lo rural y derechos indígenas
Pascuala Parra, responsable de la Unidad de Incidencia en CIPCA, explica  que la institución viene trabajando en cinco municipios del altiplano entre La Paz y Oruro. Además de brindar apoyo técnico – productivo, sino que trabajan a nivel de organizaciones sociales de forma integral. 

“CIPCA desde su fundación siempre ha visto de fortalecer el ejercicio de derecho de los pueblos indígenas originarios campesinos (…) derecho a la alimentación, derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad de justicia, por eso trabajamos a partir de la familia, hombre y mujer  que tienen que considerarse en igualdad de condiciones”, explica Parra.

Asegura que si bien en un principio fue complicado incidir en los jóvenes, gracias a las capacitaciones muchos asistieron a las universidades con el objetivo de retornar a su comunidad en un futuro. 

“Muchos jóvenes ahí han visto la realidad y comenzaron a valorar sus orígenes y su identidad; en ese marco implementaron emprendimientos muy interesantes, ya están pensando la familia pero con nuevos emprendimientos porque saben que en realidad no necesitas ir a la ciudad para tener tu dinero sino que está en tu mismo terreno en tu misma familia, dependiendo de cómo trabajas y como te organizas”, afirma Parra. 

El impacto de esta propuesta se refleja en diferentes situaciones familiares que permiten participar de la organización y la producción económica de forma equitativa. 

Roxana Chambi en su terreno familiar. Foto: ANF

Roxana Chambi de la comunidad de Cusmini, ha logrado implementar con su propio esfuerzo su primera carpa que servirá de sustento a ella y su pequeño hijo. 

“Esto  coincidía con lo que yo quería, aquí puedo hacerlo y esa ha sido mi decisión de quedarme aquí. La carpa me beneficia para consumo familiar e incluso ya he vendido esta semana. He asistido a varios talleres de CIPCA y nos ha capacitado”, explica Chambi.

En ese sentido Pascuala Parra afirma que la producción agroecológica beneficia no solo a los productores sino a la población en su conjunto y agrega que el respeto a los pueblos indígenas es fundamental a nivel mundial. 

“Hay que valorar a los pueblos indígenas originarios campesinos en el mundo, porque ellos hablan con la naturaleza, defienden a la Madre Tierra, entonces siempre van hablar de lo que tiene que ser sano, hay que vivir y convivir en respeto (…) la organización campesina  mantiene hasta hoy una historia de lucha, pero ahora  también hay que ver cómo podemos especializaros en la parte productiva, y entender las leyes”, manifiesta Parra.

/MJM/ 


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