Opinión

27 de marzo de 2009 19:13

URUGUAY: UN PRESIDENTE CON DIGNIDAD



Por. P Miguel Manzanera, S.J (*) El día 13 de noviembre el Dr. Tabaré Vázquez, Presidente de Uruguay, juntamente con la Ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, vetó parcialmente la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, precisamente los artículos que despenalizaban el aborto durante las primeras doce semanas de gestación. La ley había sido aprobada pocos días atrás por un escaso margen en las dos cámaras parlamentarias con el masivo apoyo del Frente Amplio, incluyendo el Partido Socialista al que pertenecía el Presidente.

Tabaré Vázquez, Presidente de Uruguay El Dr. Vázquez, médico oncólogo, en su escrito de veto fundamentó su posición en argumentos contundentes,jurídicos, científicos y éticos: “Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España”. “La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser”. “El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia. El veto hacía también referencia a dos tratados internacionales: el Pacto de San José de Costa Rica que declara el derecho a la vida desde la concepción y la Convención sobre los Derechos del Niño que defienden la vida de los niños en gestación. El Frente Amplio intentó revertir el veto presidencial con una nueva votación, pero los parlamentarios abortistas no pudieron reunir los tres quintos de votos requeridos por la Constitución de Uruguay. En consecuencia el veto a la despenalización del aborto quedó firme. Ante esa reacción de su propio partido en contra del veto presidencial, el Presidente Vázquez solicitó su desafiliación del partido al que pertenecía desde 1983. Esta valiente actitud de Vázquez viene a poner sobre el tapete la enorme contradicción en que incurren los partidos socialistas. Por una parte proclaman la justicia social y la no discriminación, pero por otra parte niegan el derecho a la vida desde la concepción y promueven leyes abortistas que condenan a una muerte espantosa a miles de infantes por nacer, simplemente porque son rechazados por sus madres. Felicitamos al Presidente Vázquez, quien, superando fuertes presiones de grupos abortistas y de su propio partido, ha sabido defender el sagrado derecho a la vida desde la concepción. Estamos seguros de que el Dios de la Vida, cuyo Hijo se encarnó en el seno virginal de María, bendecirá a tan digno defensor de las niñas y niños por nacer. ----------------------------------------------------------------- * Sacerdote jesuita y Dr. en Derecho y Teología 15 de diciembre de 2008