Por Manfredo Kempff Suarez

EL HUMOR DE LOS BOLIVIANOS

  • COMPARTE:

Por: Manfredo Kempff Suárez No es ninguna originalidad decir que los bolivianos somos un pueblo sin humor. Seguramente que son muchos quienes lo han dicho antes que nosotros. No sabemos a qué atribuir pero la severidad y el acartonamiento son la norma en nuestro país. La broma no gusta o no se entiende bien. Es riesgoso bromear en Bolivia. Con excepción de algunas personas inteligentes como Paulovich, el boliviano no se atreve a hacer chistes sobre la dura vida cotidiana, sobre los políticos, y mucho menos con los “próceres”. Puede pecar de mal gusto. Nos motiva el lamento, quejarnos de todo, llorar por cuanto sucede. Eso no pasa en Chile, ni en Argentina, ni en Perú, donde ante las dificultades diarias existe espacio para la broma que libera de angustias, así sea momentáneamente. Somos un país de llorones. Basta ver la televisión para darnos cuenta de lo fácil que resulta hacer llorar a la gente. Estamos predispuestos a dramatizarlo todo. Mientras los chilenos son los reyes del humor – un poco estropeado por el General – y los argentinos tienen revistas humorísticas excepcionales, y el Perú ríe, Bolivia se lamenta. Hay pueblos que ante las desgracias se mofan de lo que les sucede, sin llegar al irrespeto. Los ingleses son la prueba de lo que afirmamos. Churchill, cuando Londres humeaba con los bombardeos de la Luftwaffe, sin dejar su preocupación, tampoco dejaba su humor, porque el humor no es otra cosa que seguridad en sí mismo, es una forma de hacer la vida más llevadera para uno y para los demás. Hablamos de humor, no de chabacanería. El humor requiere de inteligencia, de gracia; la chabacanería es cualquier cosa. No obstante, si bien los bolivianos no tenemos humor y todo lo tomamos en serio, estamos haciendo reír a otros. No estaría mal del todo provocar risa alguna vez entre nuestros congéneres. Lo grave es que no se trata de humor sino de estupidez, de ignorancia. Una cosa es ser divertido y otra ser chabacano, tonto. “Tonto del culo”, dicen los españoles a quien habla disparates. Y aquí en nuestro querido país en vez de humor lo que florecen son las tonterías. Son idioteces que causan rubor en Bolivia y hacen desternillar de risa a los extranjeros. Es lo que está sucediendo con nuestros gobernantes, que, por las tonterías que dicen, se han convertido en la comidilla universal, en el deleite de las bellacadas de Tinelli, de las agudezas pinchantes de
Jaime Bayley, de los programas cómicos de la televisión española. Personajes como Evo Morales o Choquehuanca son materia imperdible para quienes buscan espectáculo. Además, son personajes reales, que están ahí, gobernando a una nación. Están hasta disfrazados y peinados para provocar hilaridad. ¡Cosa curiosa! Los bolivianos no tenemos humor, somos circunspectos, seriotes, pero espectaculares para hacer reír hasta las lágrimas a otros. ¿Acaso este gobierno no va a ser recordado por la chacota? ¿No va a ser recordado por haber conmocionado al planeta con ideas locas? Por sus desmanes imperdonables contra la República también, por supuesto, pero, sobre todo por el cachondeo con que se maneja. Desde el preámbulo de la Constitución – que es una obra maestra de siutiquería vulgar – hasta los discursos y las entrevistas de prensa de los “excelentísimos” – incluido el Vice por supuesto – son un acabado show para una platea latinoamericana y española que se retuerce de risa. ¿Fue un alarde de humor del Canciller afirmar que las piedras tenían sexo? ¿Qué a los niños debería alimentarse con coca en vez de leche? ¿Que no se debería leer libros sino en las arrugas de los ancianos? Por cierto que no fue humor sino tontería. ¿Fue un gesto humorístico el de S.E. cuando afirmó que los pollos alimentados con granos transgénicos provocaban males en la virilidad de los hombres? ¿Que los hacían maricas más o menos? ¿Que les provocaba calvicie? No fue humor, porque no se hacen chistes de ese calibre en una conferencia mundial sobre la Madre Tierra. No fue humor porque luego S.E. tuvo que disculparse con los homosexuales del mundo y decir que lo interpretaron mal. Volviendo a Churchill, humor del bueno es aquel de la señora poco agraciada que en una oportunidad le aventó al Premier inglés que era un borracho; y cuando don Winston, risueñamente, le contestó que, en fin, la borrachera se pasaba, pero que la fealdad era eterna. Eso es gracia. Inspiración inteligente. Y no las sentencias cósmicas, “pachamamescas” que lanzamos en Bolivia que hacen que los vecinos se rían de nosotros. (*) El Autor es ex-
diplomático.



Noticias relacionadas:


Opinión
Columnista invitado
ELIZABETH PEREDO BELTRÁN
BANALIZACIÓN DE LA POLÍTICA
Gobiernacion de La Paz Noticias al minuto
Boletines
Tome decisiones leyendo nuestros boletines realizados por especialistas.
Notas análisis político Notas económicas

Torres Brandy México Tailor Made Holidays & Small Group Tours to South America Altozano productos Quinua Web Hosting Bolivia Registro de dominios Bolivia
ANF

La Agencia de Noticias Fides es una obra de la Compañía de Jesús
Derechos de propiedad intelectual reservados
Se prohíbe expresamente la reproduccion o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de la ANF
(c) 2016