Por Guillermo Arroyo

Un recurso llamado agua

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Uno de los graves defectos de la educación repetitiva es que cohíbe el análisis independiente y crítico y en el caso de la asistencia técnica extranjera orientada al manejo de este recurso, el defecto impulsa a muchos profesionales locales a solo repetir a la que algunas veces resulta,  limitada aplicabilidad práctica diseñada por expertos extranjeros, muchos novatos.

 El uso de los recursos de agua tiene el componente local intrínseco, es decir originado en el uso y costumbre localísimo, la cultura muchas veces ancestral o resultado de un devenir histórico ,hasta político con el que las culturas locales vinieron relacionándose con el agua y la tierra biunivocamente juntos ,para producir alimentos y como creciente componente de su desarrollo económico condición sin la cual, resultara virtualmente imposible resolver equilibradamente el cultiva y explotación de la tierra por el campesino y la conservación del ambiente o la modernización de los métodos de labranza y  la consecuente creación de riqueza.  La propiedad de la tierra es una cosa y el cultivo y labranza evolutiva desde el arado egipcio hasta la moderna segadora es otra.  Este inseparable conjunto no fue resuelto con la Reforma Agraria y tampoco lo será sino se enfoca la especificidad del problema y la solución.

 La buena y eficaz gestión de los  recursos naturales, entre ellos principalmente el agua, no será posible si no se orienta sistemática e ideológicamente hacia el desarrollo económico y la modernización de la agricultura.    Los múltiples organismos extienden el concepto casi solo a la “asistencia” es decir “ayuda”, que con los limitados recursos financieros que tienen y la creciente escasez de recursos financieros internacionales no hacen énfasis o se dirigen hacia el mejoramiento y evolución de las técnicas productivas en el agro, si no mas bien hacia interminables discusiones sobre políticas publicas, decisiones y debates sobre la mancomunidad y el consenso ,antes que hacia la solución practica por la vía de la construcción de infraestructura hidráulica o la aprovechabilidad optima de la parcela, combinación que tiene resultado  final tanto en el valor económico de la tierra, cuanto en la productividad  y el mercado.  Lo demás en la práctica resulta ser debate, limosna o demagogia sin que la meta sea la disminución sensible de la pobreza rural campesina.

 A pesar de los enormes contrastes religiosos y políticos, la amenaza de hambruna en la India enfrentada decisivamente mediante la infraestructura de apoyo al riego en el valle del Punjab, borro la discordia o la incansable búsqueda de consensos ante un resultado mas claro y convincente:  Hay mas agua para el hombre cuando y donde este la requiere.La planificación y gestión del agua en problemas y escalas comparadas como con la fertilidad de la tierra agrícola altiplanica o aun en el valle de Cochabamba mas árido cada vez, debiera estar orientada a resolver primero y principalmente los problemas de adecuada y abundante provisión de agua para riego antes de paralizarse en interminables discusiones sobre asignación de agua escasa o que finalmente no llega nunca.

 El Mariscal Sucre en 1826 decreto un impuesto para el agua de Cochabamba, el Presidente –ingeniero noto muy rápidamente las amenazas sobre Cochabamba pero aparece que hoy el impuesto siguiera discutiéndose, sin llegar a solucionarse la escasez objetiva.



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