| Bolivia, 05 de Septiembre 2008 - 15:21 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? DECRETOS-LEY A CHORRO Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Pocas veces Bolivia se ha enfrentado con una serie de circunstancias más propicias para una explosión violenta entre los ciudadanos de distintos sectores. Amigos que se enemistan, parientes que se distancian. La prensa independiente viene sonando llamados de alarma. La Iglesia los ha repetido infinidad de veces, sin que las partes contrincantes le hagan caso. Lo mismo que ha ocurrido con los consejos --acertados u oportunistas-- de algunos organismos internacionales y países amigos. Así Bolivia va de tumbo en tumbo. De manera que aun cuando sé que mi opinión o consejo ocasional no vaya a solucionar el gran enredo, siento la imperiosa obligación, como leal ciudadano, de decir mi palabra. Si es tenida por válida, ¡bendito sea Dios! Si es arrojada a la basura, ahí quedara, pero no perjudicará tan solo a quien esto escribe, sino también a muchos, muchísimos ciudadanos que se esforzaron en buscar la concordia, aun admitiendo las legitimas diferencias.
Este comentario, que viene a ser mi “reaparición en pantalla”, exige confesar que estas semanas de ausencia no fueron por vacaciones, si no de recuperación de uno de esos tropiezos que tiene la salud; sobre todo cuando el cuerpecito esta cargado de años y desengaños. Vuelvo a la brega con la misma ilusión de siempre: perseguir la verdad sin subterfugios y poner mi esfuerzo en consolidar la democracia.
Se llevaron a cabo los referendos autonómicos en cuatro departamentos, cuya abrumadora ciudadanía voto por el Sí. Pero cuidado, ¡la autonomía es contagiosa! El departamento de Potosí, que en el referéndum de julio de 2006, votó por el centralismo, flirtea con la autonomía. En La Paz, basta que se le encienda la mecha del desarrollo socioeconómico de su área norteña para alentar proyectos concebidos hace mucho tiempo, pero dejados por incuria, o por enredos de la política de chichería.
La gran paradoja de estos tiempos pasa justo cuando estaban surgiendo nuevas oportunidades de recuperar tanto tiempo perdido. En diciembre de 2005, el MAS logró una inédita mayoría para concretar un pacto social, un gran gobierno con un futuro institucional de inclusión y justicia social, pero el soñado propósito tropezó con la provocación de odios ancestrales que ahora son atizados desde los puestos de poder, con el deseo vano de reproducirse en el poder. Ahora, la incertidumbre se apoderó del país. En este momento nadie sabe como se resolverá esta crisis y sólo atinamos a pedir que se evite la violencia. ¿Y el pacto? ¿Dónde quedó ese proyecto de vivir bien? ¿Qué resolverá el Revocatorio/confirmatorio?
Convengamos en que, como toda consulta electoral, este referéndum no solucionará los problemas, sino reacomodará a los actores como si fueran placas tectónicas. El objetivo será entonces evitar el sismo, el terremoto social y político que sólo genera víctimas, además de la pérdida de oportunidades que trae consigo una situación de desgobierno y la sistemática pérdida de la institucionalidad del país. Aquí cabe preguntarse sobre la pérdida de autoridad de las Fuerzas Armadas que fueron vestidas con ponchos rojos, humilladas en Sucre ante la premeditada ausencia de la Policía y recientemente involucradas en un escándalo político que lastima. Los estrategas del poder juegan con fuego y pierden la oportunidad del pacto que no saldrá de las ‘champa guerras’.
28,IV,08 |