Compañía de Jesús
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Opinión
¿Es o no es verdad?
REPRESION DESPROPORCIONADA
Por José Gramunt Moragas, S.J.
   

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¿SU PROFESIÓN? EDUCADOR

Mateo Garau, S.J.(.)

Inaceptable:  “La generación actual está perdida; dirijamos nuestros esfuerzos a la próxima”: Así Adolfo Burgmann.

No: Porque hasta el final de la existencia todos tenemos el desafío de ser mejores.  Abandonado este esfuerzo nuestra vida carecería de sentido. 

Rescatable:  Educar y educarnos, ayudar a nuestros hijos a estructurar una personalidad fuerte y compacta, debe ser nuestra primera profesión.  Maestros de escuela, profesores de colegios, eminentes catedráticos universitarios:  Formadores de nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Primera profesión:  Educar.

Ocupan un lugar privilegiado los padres de familia; las instituciones escolares ayudan,  en el mejor de los casos, completan lo del hogar, fundamentan, pero nunca pueden suplir las deficiencias de los progenitores.  La materia prima llega muy deteriorada. 

Ocasionalmente me he preguntado.  ¿Nuestros principales aliados en la educación de nuestros jóvenes? Contesto:  sus padres.  ¿Quiénes nuestros enemigos? Contesto:  Algunos padres.  Los primeros porque apoyan las líneas y estrategias del centro escolar serio y profundo.  Los segundos porque “borran con el codo lo que se escribe en las aulas”.  Hermosa y triste realidad.

Como para esculpir en bronce lo de Kwan Tzu: “Si planificas para un año, siembra trigo, si planificas para una década, planta árboles, si planificas para toda una vida, educa personas”. 

Nuestro objetivo:  Educar la conciencia de nuestros formandos, desde que alborea la razón hasta su juventud libre y soberana.

Es la conciencia, santuario profundo, donde se definen los comportamientos:  valiosos – detestables.  El lugar donde, con la luz de la razón, se distingue lo verdadero – noble – auténtico – valioso… o lo negativo  Es el semáforo que nos indica la posibilidad de avanzar o de detenernos.  El motor, sano o averiado que impulsa nuestra vida.  De ahí la importancia clave de educar una conciencia; la suerte está, normalmente, echada. 

Tengo el atrevimiento, amigos padres de familia y educadores, de invitarles a grabarse bien, ojalá por escrito, los principios fundamentales de una excelente educación.  Periódicamente todos debemos releerlos y meditarlos.

Hoy van los primeros; en la próxima entrega seguirán otros.  Apagados celulares, T.V., radio, música y charangas.  Se exige nuestra máxima atención. 

-  Pilares del edificio.  Educar en un amor apasionado por lo verdadero y horror instintivo a lo falso, por bello que sea su maquillaje y lo promocionen los medios de difusión.

    Respirar siempre el aire puro de lo justo.  En todo y para con todos.  “Toda injusticia es sintomática de cáncer oculto”, dice Margaret De Lis.

    La única válida felicidad es la que aporta el deber cumplido.  Fuera de él es como un robo de algo ajeno.  Ya desde muy niños, mucho más en la adolescencia y juventud:  “Hijo, lo primero es tu deber, una vez cumplido, háblame de lo que quieras”, y… cuando el padre o la madre hablan así, no retroceder jamás.  No deben conmovernos sus protestas, gritos, pataletas o histerias.  Lo dicho, dicho está. Damos por supuesto que uno de los cónyuges no desautoriza al otro.

    Todo ser humano merece nuestro respeto.  No importa cual sea su color, vestimenta, clase social, religión, posición política. 

Y ojalá este respeto sagrado evolucione hacia la amistad mutua:  Son muchas más cosas las que nos unen que las que nos separan.

Conclusión de oro:  Es tan definitivamente importante la conciencia de una persona que el Padre Dios atiende ante todo a ella, con amor y comprensión absolutos.

Incluso cuando su hijo – hija, están en un error objetivo, lejos de la verdad en sí.  El sabe muy bien qué oportunidades se han tenido, o no, para conocer lo absolutamente verdadero.  Le basta a El la sinceridad con que se ha vivido. 

Les deseo, respetuosamente, un reconfortante fin de semana. 

¿Y Ud. qué dice?

 

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(.) El autor es sacerdote jesuita

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