| Bolivia, 05 de Julio 2008 - 04:28 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? POLITICOSMOS Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por José Gramunt de Moragas, S.J.
Se necesita una extraordinaria mala pata para que un país --o quienes lo dirigen o aspiran a dirigirlo-- sea capaz de ejecutar en escaso tiempo, la cantidad de piruetas políticas que se han registrado en Bolivia durante los últimos años. Lo específico de este principio de siglo es que no se registraron golpes de Estado, propiamente dichos, pero lo que sí ocurrió fue que vivimos en tiempos turbulentos, inseguros, retardatarios, si no frustrantes, para el ritmo que exige la política internacional y la económica, tanto interior como exterior. Y una de las causas es el sometimiento bobalicón al caudillo venezolano que no puede llevarnos más que al desastre.
En el juego político, recordemos: las amenazas y violencias cotidianas por medio de bloqueos de caminos y otras formas de violencia, las zancadillas y las brocas entre algunos aspirantes a la Presidencia de la República, la aprobación forzada e ilegítima de la Constitución de la Glorieta, la lucha entre el centralismo y las autonomías y, últimamente el anuncio oficial de un referéndum revocatorio o ratificatorio de las principales autoridades nacionales y departamentales. Todo este variado divertimiento mantuvo tan despistados a sus actores que olvidaron su principal incumbencia que era hacer que los ciudadanos viviéramos mejor. “Vivir mejor” fue la promesa de quienes hoy gobiernan.
Frente a este panorama tercermundista, ha tenido que ser el sociólogo francés Alain Touraine quien llame la atención sobre la negativa injerencia (incluso amenazante) de Hugo Chávez en la política boliviana. Injerencia de la que el mismo boinaroja se declara “culpable desde ahora mismo, aunque ahora soy inocente” (¿?).
A su turno, el director general de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Eneko Landaburu, explicó la preocupación que genera en el viejo mundo la reciente nacionalización de ENTEL y de las acciones que la alemana Oil-Tanking poseía en la Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia (CLHB). Landaburu también expresó su preocupación por la intolerancia y la desconfianza que predomina entre gobernantes y opositores, así como la seguridad jurídica que entorpece el progreso económico. Y es que los actuales gobernantes bolivianos se han acostumbrado a tratar las relaciones internacionales, a las patadas.
Poco antes de la Quinta Cumbre entre América Latina, El Caribe y la Unión Europea, que se llevó acabo la pasada semana en Lima, José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, expresó también su preocupación por los “neonacionalismos populistas” emergentes en América Latina, así como los “desequilibrios” prevalecientes que podrían poner en riesgo los avances democráticos alcanzados. “Me parece a veces en algunos discursos de América Latina ver un neonacionalismo populista, que es muy negativo desde un punto de vista de desarrollo político y cultural en la modernidad”, advirtió Barroso en una conferencia magistral realizada en México, sobre las relaciones entre la Unión Europea y Latinoamérica. Inseguridad jurídica e intolerancia política, he aquí las dos corrientes perversas que tratan de imponer los caudillos en el poder y que, siembran la desconfianza internacional sobre Bolivia y otros países del área.¡Acertó en el diagnóstico los experimentados europeos! 18,V,08 |